OPERACIÓN GLADIO: EEUU organizó la mayor red terrorista de la historia a través de los nazis, la mafia, el narcotráfico y el Vaticano (4). SEGUNDA PARTE

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ALGUNOS DE LOS MILES DE TORTURADOS-ASESINADOS-DESAPARECIDOS POR LA DICTADURA ARGENTINA DE VIDELA, ESA QUE FUE TUTELADA POR LAS “DEMOCRACIAS” DE EEUU Y EUROPA 

El caso Gary Webb, comentado al final de la anterior entrada, ejemplificó como un sistema puede ensuciar y asesinar la memoria de los héroes que lo denuncian y desenmascaran, sobre todo con las armas de la palabra, un instrumento que sigue siendo muy peligroso. Como acertadamente reflejan aquí, la CIA, antes de asesinar a Webb, compró a un grupo selecto de sicarios con carnet de periodistas para hundir, ridiculizar y, en definitiva, menoscabar su trabajo. El acoso sin precedentes a la credibilidad de Webb fue asignado a un equipo de 17 periodistas (“carroñeros” sería un término más exacto para estos mercenarios, de los que tenemos en nuestro país (España) ejemplos sobradamente identificables) comprados por la CIA. Entre ellos, “prestigiosos” e influyentes medios como Los Angeles Times, Washington Post y New York Times, periódicos de cabecera de la CIA.

El mismo Washington Post, en boca de su repulsivo plumífero, Jeff Leen, a raíz del estreno de la película Matar al Mensajero, en 2014, se reafirmaba en su campaña de difamaciones, descrédito y mentiras sobre Webb diciendo que “Webb no fue un héroe del periodismo” y que la “historia de su persecución por parte de unos supuestos medios “pusilánimes y cobardes” es pura ficción. Para ello nos remite este mendaz soplón a sueldo de la CIA que esos “grandes” medios de manipulación desmontaron la versión de Webb. ¡Claro, cómo que todo ese periodismo canalla y delincuente había puesto en marcha una campaña difamatoria con el ventilador y la mierda en marcha, trabajando todos ellos, activamente, para la CIA (con sumas importantes de dinero de por medio) en aras de destruir, con invenciones y mentiras, la reputación de Webb! Y luego la CIA finalizó el “trabajo” metiéndole dos tiros en la nuca. Pero la muerte de Webb fue, según el disparate oficial, un suicidio.

Y, en España, también tenemos ejemplos de chusma periodística, o esos llamados pseudoescépticos que tachan de “conspiranoia” todo lo que no es del gusto de sus inmaculadas versiones conspiranoico-oficiales. Personajes de esta calaña hay a borbotones, como un tal Javier Cavanilles, una especie de Bruno Cardeñosa del “escepticismo” y oficialnoico militante, que dijo que con el asunto Webb “empezó la conspiranoia 2.0”. Un argumento, como siempre, fantástico que pone al descubierto la indigencia intelectual de estos individuos, de los que creen que ovnis, fenómenos mistéricos, caras de Bélmez y conspiraciones políticas va todo de la mano. Entonces, llegados a este punto de sublime razonamiento, las verdades de los asesinatos políticos de Estado sólo podrán ser probadas por quienes disponen de todo un aparato gigantesco de propaganda a su servicio (es decir, los propios Estados capitalistas), mientras que lo demás serán “teorías de la conspiración” frase acuñada, no lo olvidemos, por la CIA, a finales de los años sesenta del siglo pasado, cuando empezaron a aparecer denunciantes de sus canalladas.

“Pruebas extraordinarias requieren de afirmaciones extraordinarias” es la leyenda de manual importada de EEUU, faltaría más, a la que apelan los catecumenistas del pseudoescepticismo (proveniente del desvencijado desván cientifista) para endosarla a cuanto menos sospechosos actos delictivos de Estado, muchas veces probados…pero siguen siendo “conspiraciones”, porque a ellos les sale de los santos c….. Así, el escepticismo verdadero, el pensamiento crítico, se convierte en conspiranoia y las versiones oficiales son el sancta-sanctorum de los “mass-media” y la charlatanería de los crédulos en patrañas oficiales que sirven, de este modo,  a los grandes intereses de los Estados que patrocinan guerras y guerreros terroristas. En definitiva, dan cobertura ideológica, deliberada o no, a los crímenes de Estado, no sabemos si con fondos reservados o como agentes B o C de algún servicio de inteligencia. Porque ya puestos a pensar fatal…se me ocurren unas cuantas cosas (“conspiranoicas”, claro).

Continuando con Gladio y el libro de Williams…hablábamos de drogas. Y tenemos que el Vaticano también estaba metido en este sucio negocio. ¿En qué operación criminal no ha estado enfangada esta institución en toda su historia? El narcotráfico tenía que ser, necesariamente, una golosina apetecible para los negocios ilícitos de la Santa Sede y así lo remarca Williams: el Vaticano tuvo un papel clave en la aparición del comercio de cocaína, ofreciendo el lavado de dinero a los cárteles de la droga a través de su Institución. Para iniciar este proceso, la Santa Sede estableció una cadena de empresas fantasmas en Panamá y las Bahamas que transferían los depósitos de los cárteles al Banco Ambrosiano y a bancos italianos que estaban bajo el control de Michele Sindona, el gángster de Dios. Para la santa mafia vaticana, no había línea roja que valiese, ni ética moral cristiano-evangélica a la que sujetarse. Servir a Dios y al crimen organizado era el undécimo mandamiento no escrito de la multinacional mafiosa de Roma.

Pasando directamente a las asonadas militares del Cono Sur, según Williams, ningún país latinoamericano, ni siquiera el Chile de Pinochet, pudo igualar los niveles de violencia que siguieron al golpe de Estado militar del 24 de marzo de 1976, en la Argentina. De hecho, el único régimen para crear un estado de terror próximo a la de Argentina fue la Alemania nazi de Hitler (incluso había otros paralelismos con el nazismo, incluyendo una campaña de odio patrocinada por el gobierno contra los cuatrocientos mil judios que residían en el país). Hasta treinta mil prisioneros políticos (incluyendo estudiantes, sindicalistas, periodistas, e incluso mujeres embarazadas) murieron o desaparecieron durante el período de 1976-83, en una “guerra sucia” que fue aprobada totalmente por las distintas administraciones norteamericanas: desde la de Gerald Ford, pasando por Jimmy Carter, hasta Ronald Reagan.

No hace falta decir que, una vez más, el imperio, EEUU, y su brazo armado terrorista, la CIA, fueron los principales patrocinadores de la Junta Militar golpista argentina. El criminal Henry Kissinger, ideólogo del Plan Cóndor y todos los golpes de Estado en Latinoamérica, Europa y resto del mundo en los años sesenta a ochenta, fue advertido por el Secretario adjunto para América Latina, William Rogers, de que en Argentina “se iba a desatar una gran represión con muchos muertos” a lo que el genocida judío contestó que “Ya lo sé, pero eso no es de nuestra incumbencia”. El Congreso de EEUU, poco después de semana y media de producido el golpe en Argentina aprobó una ayuda de 50 millones de dólares, al nuevo régimen militar. Cabe señalar y esto no ha sido muy publicitado en las crónicas del terror golpista argentino que, después de la sublevación militar fascista, escuelas, sinagogas y periódicos judíos fueron intimidados y extorsionados, ante la indiferencia del Estado etnicista judío, al que sólo le interesaba orquestar “boom” publicitarios como los escasos nazis a los que persiguió en Latinoamérica.

Samore-Videla

DOS CRIMINALES A SUELDO DE WASHINGTON Y LA CIA: EL GENOCIDA VIDELA Y EL CARDENAL SAMORÉ

La iglesia católica argentina se sumó al golpe militar bendiciéndolo a través del arzobispo de Paraná, Adolfo Tortolo. Y otros, como Victorio Bonamín, hablaron abiertamente del golpe como una defensa de “la moral, la dignidad humana, y en última instancia, una lucha para defender a Dios….Por lo tanto, ruego por la protección divina sobre esta “guerra” en la que estamos inmersos. La siniestra ESMA (Escuela Mecánica de la Armada) sirvió para la ejecución de la “guerra sucia” de los devotos católicos golpistas: en concreto, torturas y asesinatos como los relatados por Williams Si el detenido era una mujer, los torturadores utilizaban cables eléctricos para aplicarlos a los pechos, la vagina o el ano. Si era un hombre, aplicaban los cables a los genitales, la lengua o el cuello. A veces las víctimas se movieron de forma tan incontrolada por las descargas que no sólo perdían el control de sus intestinos, sino también rompían sus propios brazos y piernas. Como ya no había sitio para esconder los cadáveres, los asesinos decidieron que Los muertos fuesen arrojados desde aviones a cientos de millas de la costa de Buenos Aires, junto con las víctimas de las torturas, quienes habían sido drogados hasta quedar en un estado comatoso. Un piloto declaró que los presos caían como hormigas de los aviones. Eso sí, previamente, bendecidos por la jerarquía eclesial argentina.

Es conocido que, en pleno furor represivo de la dictadura militar argentina, dos sacerdotes jesuitas, el padre Jalics y el padre Yorio fueron secuestrados por la dictadura y conducidos a la ESMA, donde fueron torturados y, al cabo de cinco meses, finalmente liberados. Aquí Williams mete el dedo en el ojo del actual Papa, Francisco I, es decir el argentino Jorge Bergoglio como uno de los que denunció a los dos jesuitas y estuvo implicado, además, en el robo de bebés durante la dictadura. En concreto, el  Padre Yorio, en el juicio de los líderes de la junta 1985, dijo que Bergoglio los había entregado al escuadrón de la muerte: “Estoy seguro de que él mismo [P. Bergoglio] entregó la lista con nuestros nombres a la Marina. Mientras que Jalics afirmaba que “A partir de las declaraciones de un funcionario y 30 documentos a los que he podido tener acceso, hemos sido capaces de demostrar, sin lugar a dudas, que este hombre [Bergoglio] no cumplió su promesa [proteger a los sacerdotes], pero, por el contrario, presentó una denuncia falsa a los militares sobre nuestras personas. En 2005, la abogada argentina derechos humanos Myriam Bregman presentó una demanda penal en contra de Bergoglio, que había sido elevada al Colegio de Cardenales, acusándolo de complicidad en el secuestro y tortura del P. Yorio y el P. Jalics, junto con seis miembros de su parroquia. la Sra Bregman dijo que las palabras de Bergoglio lo condenan y demuestran que él toleraba la tortura y el asesinato. “La dictadura no podría haber funcionado sin este apoyo clave,” dijo Bregman.

Bergoglio es un Papa más de Washington y la CIA, como todos los que han ocupado la poltrona vaticana durante todo el siglo XX y XXI. Eso sí, con la salvedad, del que dieron matarile en 1978, Albino Luciani, nombrado Juan Pablo I que, al ver toda la podredumbre aquí relatada, decidió finiquitar los negocios sucios del Vaticano con la mafia, Sindona, el Banco Ambrosiano y Gladio, por lo que el clan masón de la Santa Sede, con el “gorila” Paul Marcinkus a la cabeza, y la CIA, decidieron que era urgente darle pasaporte para el territorio de Dios nuestro señor Jesucristo.

Juan Pablo I murió, seguramente, envenenado o por sobredosis forzada de algún medicamento mientras tenía en su poder los documentos del “cambio”, que iban a posibilitar (o, al menos intentarlo) el poner patas arriba la estructura mafiosa de la multinacional vaticana. Algo, por otra parte, que se antojaba un imposible práctico. Como si no supiera con qué clase de “elementos” estaba jugando el bueno de Luciani. Bien lo tuvo que saber en los años previos a su nombramiento como Papa, pero en su inocencia papal creyó que reformar la iglesia económica y sus delitos era tan simple como derribar un castillo de naipes; en definitiva, decretar unas reformas que no iba a cumplir ni el barrendero de la ciudad de Dios. De ello, el crimen contra el antecesor de Wojtyla, se ocupa Williams en los capítulos siguientes (el 11, llamado Un Problema Papal).

Lo cierto es que, de Bergoglio, parece claro que, como dice Williams, pocos parecen prestar atención que Francisco I es el primer papa que ha sido acusado de crímenes contra la humanidad…y que nadie (o muy pocos) se preocupó de publicitar, o lo hizo con la boca muy pequeña, añado yo.

La (ma) traca anti-Podemos

MAFIA-OF-SPAIN

El fantasma del comunismo sigue siendo utilizado, aunque ya pocos crean en él, como un viejo argumento demonizador por los rancios representantes de la imperante ideología neoconservadora-pinochetista española, la del bipartidismo de partido único. Los que, con alborozo, certificaron el final de la ideología de Marx, Engels y Lenin, hace 25 años, están retomando de nuevo el lenguaje de guerra de “que llega la extrema izquierda colectivista” como parte (fundamental) de su estrategia para salvaguardar sus intereses delictivos. Es un Gladio “blando”, para entendernos…pero sin perder de vista su carácter de “dialéctica subterránea armada”. Deslegitimar a un oponente político (en este caso, los de Podemos) que, nos advierten desde la caverna bipartidista, puede amenazar el “actual estado de cosas” ha propiciado que hayan entrado en escena todo tipo de descalificaciones con color, y sabor, a vieja propaganda “anticomunista”.

De Podemos han dicho de todo las brunetes galosas, el facinerosismo derechista español y sus teleñecos mediáticos: desde chavistas, hasta totalitarios ultraizquierdistas pasando por bolcheviques y finalizando por (ahí es nada) leninistas. Una maniobra que no tiene nada de improvisada por los perros falderos de EEUU, Israel y la OTAN y sí de una campaña hábilmente inquisitorial. Pero no para salvar a este país de la llegada de una revolución rojelio-soviética (sic) de los “rastas” de Podemos, sino para que  la red mafiosa que han tejido los dos partidos que mangonean este país, junto a empresarios, banqueros, monarquía, jueces y periodistas, prosiga en la impunidad. No es, por tanto, la ideología lo que está juego, lo importante, sino conservar lo que ellos (el biparticidio) han “arreglado” con las mafias de dentro y de fuera del país.

Podemos es una formación de apariencia política novedosa que llegó a la escena electoral para suavizar algunas estructuras del corrompido régimen del 78. El partido de Iglesias ha demostrado, sobre el camino, que no son nada más que un grupúsculo de arribistas jugando al tramperismo político, ya desenmascarados hace tiempo. Podemos es un neocapitalismo social de diseño que garantiza muchas cosas, entre ellas que este país siga estando a las órdenes de los grandes expoliadores internacionales, como ha hecho su cromo repetido en Grecia (Syriza). La prueba es ese desmedido afán del personalista Iglesias por hacerse con carteras ministeriales y pactar con un partido, los galosos del PSOE, otánicos al ciento uno por cien, fervorosos capitalistas de Wall Street y profundamente rastreros con EEUU.

Así que el lenguaje falaz y estafador anti-podemista de los que llevan asesinatos a sus espaldas, los que ordenaron que el GAL y Gladio aquilataran la Transición de EEUU para España, o los que participaron en un crimen masivo de proporciones similares a un Holocausto (como fue el de Irak), no es nada más que una “creencia” impostada; es decir, señalar a Iglesias y sus seguidores del 15-m como paladines de la defunción del “constitucionalismo”, de los capitales y mercados, de la abolición de la “transacción franquista”, además de dar vía libre al secesionismo vasco y catalán, es un delirio indigerible pero, repito, bien calculado. La cosmética propuesta para el Estado español, por los “morados” de Iglesias, en nada se parece a la “catástrofe” que anuncian los siervos de EEUU. 

El criminal de guerra, Aznar, ha vuelto por donde solía y sentencia a Podemos como un partido “chavista-comunista financiado por Venezuela e Irán”, además de constituir un “riesgo político”. La esquizofrenia del sujeto alcanza límites paroxísticos cuando afirma que Podemos “No creen en un sistema democrático y quieren subvertirlo; no creen en el Estado de derecho; no creen en la independencia judicial; no creen en un sistema democrático libre ni en la economía de mercado, ni en las libertades de las personas”. La primera impresión, tras leer semejante cascada de alucinaciones del ex carnicero de las Azores, es que este individuo o está beodo o para una camisa de fuerza, o en el papel de un enloquecido y demencial personaje salido de la propaganda más paranoica de la guerra fría. Pero…nada es lo que parece, puesto que se trata de la escenificación de una farsa para seguir inoculando en el ciudadano medio la vieja satanización del “peligro rojo”, que con tan buena fortuna ha propagado durante décadas el régimen español tutelado por EEUU. Una vez más lo que está en juego es la enmarañada estructura de corrupción que la mafia bipartidista ha construido durante cuarenta años en este país. Una corrupción que sigue gozando del voto cautivo-clientelar de una mayoría de ciudadanos que vive entre el franquismo sociológico y aquello de “mejor me quede como estoy”. Da igual que roben, repriman, maten o asalten los de “arriba”. La “ideología” del miedo es, por definición, el espantapájaros para la conservación del actual contubernio borbónico, “statu-quo” u “orden” impuesto por el amo americano, que es lo que verdaderamente importa.

El otro carnavalesco personaje es Felipe “Isidoro” González, el que fue protegido político de la dictadura franquista y agente a tiempo completo de la CIA en la “transacción” española. Isidoro (apodo cariñoso, sin ningún componente peyorativo, que le puso la policía de Franco), el recadero de EEUU, junto a Carrillo y el falangista Adolfo Suárez, hizo el trabajo sucio de demolición controlada de los comunistas y de los que pedían ruptura con el pasado y también con el vasallaje hacia Washington. Después de cumplir fielmente los objetivos que le marcaron en la Casa Blanca, el jefe de los GAL y el terrorismo mercenario de Gladio, sigue activo para, ahora, dedicarse a azuzar el espantajo “comunista” de Podemos, ya que Mr. GAL “ha advertido a Sánchez de llevar  a cabo un pacto con el “leninismo 3.0” de Podemos”. González nunca ha ocultado su fobia anticomunista, al igual que no la ocultan muchos jueces, periodistas, políticos e instituciones de “inteligencia” como el CNI. En realidad, la ideología de Isidoro es, propiamente, el socialfascismo, un poco de falange por aquí, un poco de Mussolini por allá y un mucho de capitalismo de la Escuela pinochetista de Chicago. De hecho, Isidoro, es partidario de un acuerdo con la marca blanca del PP, Ciudadanos, para llevar al vacuo y mediocre Sánchez a la presidencia de Gobierno, con tal de dejar a “Pol Pot” Iglesias en el “gallinero” del Congreso. Pol Pot…¿se acuerdan? Aquel genocida camboyano que estuvo al frente de los llamados Jemeres Rojos, una fachada terrorista de asesinos en serie que entrenó y financió la CIA (como el “ISIS”) para perpetrar asesinatos masivos que luego pareciesen obra del “comunismo”. Gladio no fue una novedad.

Todo lo que huela a “liquidacionismo” del régimen, que Isidoro atribuye falsamente a la formación del “Podemos y no queremos”, supone, hay que insistir en ello, una amenaza para los intereses de sus bolsillos (bien repletos de la “plata” que le paga ENDESA y la que ha acumulado de otras procedencias inconfesables). Hace ya bastante años, cuando la Unión Soviética todavía estaba en pie, Felipe el Galoso dejó bien claro cuál era su ideario político, por si todavía nadie lo había advertido, con una frase para la posteridad: ”prefiero morir apuñalado en el Metro de Nueva York a vivir en Moscú”. Pero no fue a New York, no, a probar el filo de la navaja fascista americana o de un marginal negro cualquiera. La puso en práctica aquí contra miles de trabajadores y decenas de ciudadanos vascos con sus Vera, Galindo, Amedo, Barrionuevo o Corcuera (ese ex ministro macarra que ideó la “ley de la patada en la puerta” para secuestrar y torturar a disidentes, ahora gran estrella invitada y mimada en la televisión de la ultraderecha obispal).

El régimen no se tambaleará con Podemos, lo sabe el de la sonrisa de hiena y su compinche Isidoro. El sólo hecho de que Podemos haya mencionado tibias reformas sociales y propuesto que esta pseudodemocra-cia sea un instrumento más participativo y transparente, aunque manteniendo el statu-quo esencial del régimen, es motivo suficiente para que la Camorra política, agrupada en torno al borbonismo, sustentada por EEUU y Bruselas, por los capitales financieros internacionales y el sionismo, haya puesto en marcha una guerra sucia (con los “vínculos” podemistas de siempre…Venezuela, Irán, ETA..) que muchos sabemos a qué resultados prácticos llegó en la Europa de Gladio. No sé si aquí llegarán a tanto ya que, curiosa amnesia de los dos gangs de arriba, su odiado Iglesias profesó fidelidad al embajador de la CIA en Madrid, el año pasado. Y eso es tanto como decir que “la vida (y el capitalismo ordenado por USA) sigue igual”.

Hana, tedio cinematográfico a la japonesa

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MATAR O NO MATAR DE ABURRIMIENTO…ESA ES LA CUESTIÓN

Estoy algo cansado de Gladio y OTAN, así que voy a hacer un alto en el camino, que decía aquel periodista deportivo apodado Butanito, y vuelvo por donde (a veces) solía (el cine), pero por derroteros menos convencionales. Me explico. Sabiendo de mi aversión al cine actual ramplón, mediocre, indigente, de ese Hollywood de hojalata, controlado por la CIA y el sionismo, cada vez más cercano al telefilm basura y a la desvergonzada propaganda del imperio, decidí acercame (a instancias de un colega de trabajo, practicante de un “arte marcial” japonés llamado Aikido, lo de “arte” vamos a dejarlo), al exotismo oriental de una “japonesada” relativamente reciente que trataba sobre samurais y demás leyendas niponas (tema recurrente en el cine japonés) que, sinceramente, poco estímulo y seducción, de partida, me reportaban. Aunque tengo que decir que he visto algunas otras de “japos” (de la misma temática) que me dejaron algo mejor sabor de boca, pero con moderación (por ejemplo, La Espada Oculta, un ejercicio de contenida relajación espiritual, o ese divertimento de charcutería en serie llamado Zatoichi, del amigo Kitano). Supongo que no seré objetivo, pero los temores se confirmaron.

Esta Hana me ha parecido, como propuesta cinematográfica digamos “alternativa” al cine occidental,  siendo sinceros, una gansada de tres al cuarto, hiperaburrida, narrativamente limitada (aunque ya sé que el cine de “allá” es dado a la austeridad narrativa), tanto a nivel argumental como visual. Pobretona, en líneas generales. A pesar de que en el universo fílmico del extremo oriente hayan dejado, al parecer, inconmensurables obras de arte gentes como Akira Kurosawa, Kenji Mizoguchi y otros. Pues, con todo, su cosmovisión de la realidad local, de las leyendas y ritos tribales del medievo japonés, me ha dejado siempre frío como el Ártico. Y a pesar de que este film ha estado laureado (que no premiado) en todos los festivales habidos y por haber…Pero es que Kore-eda (el director de Hana) ofrece, en mi opinión, una propuesta ininteligible y entiendo que no apta para los no iniciados. Dos horas de tostonazo y medio que logró que me durmiera plácidamente en la última media hora…así que no pude enterarme como terminaba la cosa que, supongo, era la parte más interesante…

El rollo de los samuráis a mí me queda lejano en el tiempo y en el espacio, el idioma que hablan (a pesar del doblaje, supongo que mal traducido, como siempre) es muy primario, casi de la época del cretácico o más atrás (sé que exagero). La trama..o lo que sea..ah si…a un chico le dejan sin su viejo y, claro, como todo guerrero nipón del gremio que se precie, jura venganza, honor y sangre. Así que estás esperando a ver cuando toma carta de naturaleza el tema vengativo, es decir, a ver si empiezan a rodar de una vez cabezas, pies y manos juntas con su correspondiente tomate frito Orlando…pero nada de nada. El aburrimiento, cansinamente, sigue su curso, fotograma a fotograma, mientras el notas anda de chabolo en chabolo con dos espadas, sólo para chulearse.

La acción en Hana no avanza, es perezosa, pausada hasta la obstinación (o desesperación) va a ritmo de mercancías (tampoco pides ese bodrio detestable de las actuales películas rodadas a ritmo de videoclip, con esa superposición agitada de imágenes de provocadora y mareante violencia, pero sí exiges un poco más de garbo). En fin, todo muy “japonés” y costumbrista….aldeanos que van y vienen sin ton ni son, una chica con un crío que andan más perdidos que en Jurassic Park…y pare de contar. ¿Todo es negativo en esta Hana?. Bueno, realmente no es del todo cierto. Hay una escena de humor negro que vale por toda la película: un pasaje donde un samurai con poca pericia se intenta hacer el harakiri (esa refinada técnica japonesa de irse al otro barrio)…y va un tipo que pasaba por allí y le suelta “pero hombre, mira que no afilar bien el cuchillo; esta gente de hoy en día ya no sabe hacer bien las cosas”, mientras el otro andaba desangrándose como un cochino por san martin. En fin…cosas de japos. Pero no diréis que no tenía gracia

Nunca fuimos Charlie Hebdo. La conexión sionista del atentado de París

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¿EL SUPERVISOR SIONISTA DEL CRIMEN?

Uno de los aspectos menos conocidos y turbios de la falsa bandera terrorista de París, de enero del año pasado, de la que se ha cumplido el primer aniversario hace unos días, fue la aparición (entre los bastidores del crimen) de una serie de personajes estrechamente vinculados con el régimen sionista-judío y caracterizados defensores de una “solución final” para los musulmanes, en particular los palestinos. Si la pieza clave de Charlie Hebdo, el acto terrorista en sí y su secuencia de hechos, fue desmontada sin dificultad en todos sus puntos, quedaba por aclarar el papel de otros actores decisivos en la farsa homicida de París. A ello se han dedicado, muy especialmente, el sagaz investigador francés Hicham Hamza, periodista independiente (de los de verdad) que se ha involucrado a fondo en este caso, y también el editor de Veteran’s Today, el norteamericano Kevin Barrett, en la misma línea incisiva que su colega francés, a través de su libro No Somos Charlie Hebdo.

La primera incongruencia o anomalía que detectó Hamza el día del crimen fue la presencia, junto a la miembros del Gobierno francés, de un individuo, Meyer Habib, fanático ultrasionista, ferozmente anti-islámico, diputado de una formación minoritaria, UDI (Unión de Demócratas e Independientes) y amigo íntimo del primer ministro israelí, el carnicero de Gaza, Benjamin Netanyahu. Habib estuvo, en  el día del atentado, rodeado de guardaespaldas, del Prefecto de la Policía de París y situado a poca distancia del Primer ministro, Manuel Valls, caminando en dirección a la sede de la revista francesa. La pregunta que surge de inmediato es: ¿qué hacía un conocido extremista judío entre las autoridades del gobierno francés? Como bien dice Hamza Habib no tenía relación conocida con el equipo de Charlie Hebdo, ni era diputado de la circunscripción donde se produjo el mortal ataque, ni tampoco compañero de partido de Valls. Es decir, se trataba de un personaje que, aún siendo diputado en la Asamblea Nacional, era totalmente ajeno a aquella comitiva gubernamental y no debería, en tales circunstancias, haber tenido siquiera la condición de “invitado”.

Meyer Habib, que goza de doble nacionalidad, francesa e israelí, pocas horas después del atentado, cuando Francia estaba en shock por los asesinatos, se atrevió a vincular la matanza de la revista satírica al voto de la Asamblea Nacional francesa que había sido favorable al reconocimiento del Estado palestino. Sin duda, se trataba de toda una declaración provocadora (o letal) de intenciones que, incluso, ya había sido refrendada meses antes por el genocida de Gaza, Netanyahu, al afirmar, en el marco de las sangrientas operaciones militares israelíes contra los palestinos de Gaza (ante la complicidad criminal total de los “demócratas” mundiales), que si Francia no apoyaba al régimen de Tel Aviv, habría atentados terroristas en su territorio. En noviembre Netanyahu volvió a amenazar a la Asamblea Nacional francesa, que preparaba una resolución a favor del Estado palestino.

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EL SUPERVISOR SIONISTA DEL MOSSAD, HABIB, CAPTADO POR LAS CÁMARAS DE LA TELEVISIÓN BFM, CONTROLANDO LA SITUACIÓN CERCA DE LA SEDE DE CHARLIE HEBDO (A LA DERECHA, DETRÁS DEL PRIMER MINISTRO FRANCÉS, MANUEL VALLS)

 

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EL ASESINO DE MASAS NETANYAHU Y, DETRÁS DE ÉL, MEYER HABIB, EL DE GAFAS NEGRAS, EN LA SINAGOGA DE LA VICTORIA DE PARÍS, “CELEBRANDO”, TRES DÍAS DESPUÉS, LA FALSA BANDERA DE CHARLIE HEBDO

El papel influyente de Habib en los sucesos de Charlie Hebdo parece ir más allá que el de un simple “acompañante” en la escena del crimen, de un tipo que apareció por allí sin saber cómo…y rodeado de la oficialidad francesa (un hecho ya de por sí completamente insólito), es decir, como si de un alto cargo del gobierno francés se tratase. Tres días después del atentado, Habib escribió en su página de Facebook que había estado en contacto permanente con el premier del régimen de Tel Aviv “desde el inicio de los acontecimientos”. Y tal vez, quien sabe, si incluso antes. El ultrasionista Habib se prestó a ejercer como intérprete del discurso de Netanyahu, su amigo íntimo, en la Sinagoga de la Victoria de París, días después de los ataques de falsa bandera. Las sonrisas entre algunos de los asistentes a la sinagoga eran bien perceptibles.

No es, por tanto, ilógico pensar y afirmar que el tal Habib estuvo en primera línea de los acontecimientos parisinos como un agente sionista de Israel que fue a verificar el trabajo del Mossad, asegurando que Valls seguía correctamente las directrices de Tel Aviv. La “longa manus” del Estado terrorista de Israel, no es un secreto, está incrustada en los más altos puestos del gobierno francés, incluidos sus últimos presidentes (Sarkozy-Hollande).

LA PRESUNTA ESPÍA SIONISTA ACTUANDO DE TAPADERA

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JEANNETTE BOUGRAB, LA PRESUNTA AGENTE DEL MOSSAD UTILIZADA COMO CARNADA PARA EL EDITOR DE CHARLIE HEBDO, STEPHAN CHARBONNIER

Hicham Hamza, el brillante periodista francés, y Kevin Barrett desenredaron hace unos meses otra de las madejas, si cabe la más fundamental, de los bastidores del crimen. Se trataba de una sospechosa clave en todo el entramado Hebdo: Jeannette Bougrab, una militante sionista islamófoba, parapetada bajo un engañoso laicismo radical, y  falsa amante del editor de la revista Charlie Hebdo, Stephan Charbonnier (conocido como Charb), asesinado junto al resto de sus compañeros el día 7 de enero. Barret, citando a Hamza sostiene que Bougrab aparentemente se apoderó de las llaves del apartamento de Charb, el editor de Charlie Hebdo asesinado, la noche de los ataques. Poco después, el apartamento fue saqueado. Más tarde, Bougrab mintió y afirmó que nunca tuvo las llaves. Bougrab se disponía a saquear el apartamento de Charb y borrar las pruebas incriminatorias, justo cuando el investigador de la policía de Limoges (asignado al caso) Helric Fredou se “suicidó”. Fredou estaba intentando obtener información sobre los antecedentes de Bougrab y su relación con Charb. Parte de esta información le había sido facilitada al comisario Fredou “por la madre de Bougrab”, ….que repentinamente murió hace poco más de seis meses, después de ser contactada por el periodista Hamza y negarse a dar cualquier explicación. Así pues, se pregunta Barret, ¿Cuál es el misterio? ¿Cuáles fueron las pruebas inculpatorias retiradas del apartamento de Charb por Bougrab y sus cómplices? ¿Qué información fue la que llevó a Fredou al suicidio y causó el posible asesinato de la madre de Bougrab?

El análisis de Barrett,  sobre los datos de Hamza, le lleva a establecer una interpretación resumida, clarividente, del entramado Hebdo:

  • Charb, editor de la decadente y en bancarrota revista Charlie Hebdo, fue abordado hace varios años por Bougrab, una conocida agente de la red sionista de Sarkozy-Netanyahu. Bougrab hizo a Charb una oferta que éste no pudo rechazar: Tú atacas al Islam y a los musulmanes de manera extravagante, blasfema, pornográfica, y nosotros vamos a salvaguardarte de tus problemas financieros.
  • Para crear una tapadera a esta relación, Bougrab y sus jefes inventaron la leyenda de una “relación íntima” entre Bougrab y Charb. Podrían reunirse para realizar transferencias de dinero o, incluso, compartir una cuenta bancaria conjunta, sin levantar las sospechas.
  • Y, de este modo, fue como se utilizó la revista financieramente inviable de Charlie Hebdo para la enorme operación de falsa bandera del pasado 7 de enero. Una operación que condujo a la venta de cinco millones de copias que devolvieron más dinero del que Bougrab había canalizado hacia Charlie Hebdo en los últimos años.

Un hecho de vital importancia en todo el soporte criminal de Charlie Hebdo es la presencia de una testigo crucial, antes mencionada: Zohra Bougrab, la madre de Jeannette Bougrab. ¿Por qué? se preguntan Hamza-Barrett para, a continuación, señalar Por la siguiente razón: Zohra fue, con su marido, Lackdar, la que testificó ante el hombre que fue encontrado “suicidado” la noche del 7 al 8 de enero en las dependencias policiales de Limoges, el Comisionado Adjunto encargado de la investigación, el comisario Helric Fredou, que fue quien interrogó a la familia Bougrab la noche del 7 de enero. Helric Fredou fue encontrado con una bala en la cabeza esa misma noche mientras se suponía que debía estar escribiendo su informe, poco después de hacer una llamada telefónica urgente sobre las declaraciones de los Bougrab.

Helric Fredou, en definitiva, estaba en el camino de descubrir (si no lo había hecho ya) algo gordo que afectaba (o iba a afectar), probablemente, a las mismas cloacas del Estado galo y, seguramente, más allá de sus fronteras, investigando la ficticia “relación” Charb-Bougrab a altas horas de la madrugada del 7 de enero, cuando de repente apareció “suicidado” en su propia oficina. El “suicidio” del investigador policial Fredou, inesperado, inexplicable, absurdo, a la luz de los hechos relatados por Hamza y de las propias declaraciones de la madre de Fredou, Chantal, sólo puede tener una explicación: que su muerte fue un asesinato por encargo de las cloacas francesas para ser ejecutado de forma inminente, antes de que el denunciante “se fuera de la lengua” y publicitara el pastel descubierto de la farsa criminal-sionista.

Porque, veamos…¿cómo es posible que un investigador policial, asignado al caso Charlie Hebdo, que estaba buscando, con especial interés, pistas para esclarecer el crimen y habiendo encontrado un hilo conductor del mismo, se suicidara y nos hayan contado, falazmente, que padecía depresión, algo, por otra parte desmentido por su médico personal? Si padecía depresión y lo sabían ¿cómo es que le pusieron al mando de las investigaciones de un atentado de esa envergadura e impacto político? ¿Cómo es que estaba, entonces, en activo? ¿Y justo se quita la vida cuando redactaba un informe comprometedor sobre el caso y había realizado una llamada urgente pocos minutos antes? ¿Es creíble que no hubiera absolutamente nadie en el despacho, o aledaños, de las oficinas policiales de Limoges, donde se encontraba Fredou, y que no se escuchase el disparo, argumentando que  el despacho del comisario estaba muy “insonorizado” (sic)? Evidentemente, se trataba de una fábula oficial mal contada, de un fraude criminal que hacía aguas por todas partes, como ha sucedido, por otra parte, con todas las falsas banderas.

Wayne Madsen (el ex de la NSA) tampoco tiene dudas y su dictamen es rotundo, a este respecto: el comisario Fredou había descubierto pistas importantes sobre los ataques terroristas que lo puso en desacuerdo con Cazeneuve, el ministro del Interior francés. Fredou sospechaba del ministro desde sus días de Comisionado de la policía de Cherburg, la ciudad de Cazeneuve, donde éste había sido alcalde. Desde ese momento, Fredou había descubierto, primero, la existencia de lazos de Cazeneuve con el Mossad (la agencia de espionaje israelí) y, en segundo lugar, de la relación de Cazeneuve con Bougrab y su camarilla sionista de provocadores anti-musulmanes. La “culpabilidad”, por así decir, llegaría hasta el mismísimo ministro sionista del Interior francés, responsable directo, entre otras cosas, de que los resultados de la autopsia del “suicidado” Fredou se denegaran a la familia del policía fallecido y de que se procediera, más que sospechosamente, a la sustracción del ordenador personal y un móvil “inteligente” del Comisario. Por no hablar de que los familiares del policía francés “suicidado” no recibieron ningún tipo de “condolencias” oficiales y el funeral del policía no tuvo los acostumbrados honores de Estado para un funcionario del alto rango. ¿Huele o no a mierda?

Si algo ha quedado en evidencia, por retomar lo apuntado anteriormente por Barrett y el invesgador Hamza, es que Jeannette Bougrab era una agente de la red de la delincuencia organizada de Sarkozy-Netanyahu, no era realmente la novia de Charb, el asesinado editor de Charlie Hebdo, y que todo había sido un montaje. El verdadero papel que había desempeñado la agente Bougrab era canalizar dinero hacia la revista Charlie Hebdo, que desde hace mucho se acercaba a la quiebra. A cambio del dinero para mantener viva su revista, Charb, de este modo, acordó publicar una ola de ataques agresivos contra el Islam (en una estrategia clásica de tensión anti-islámica del Gladio-B). Y, para facilitar la transferencia del dinero, Bougrab y Charb fingieron tener una relación romántica. Patrick Pelloux, también citado por Hamza-Barrett, un amigo cercano de Stephan Charbonnier, es uno de muchos que sostienen que la sionista Bougrab miente cuando afirma que ella era la novia de Charb. Incluso Pelloux fue aún más lejos diciendo que Bougrab obtuvo las llaves de la casa de Charb con falsos pretextos, después del asesinato del editor de la revista satírica, y limpió el apartamento. ¿De qué?. De pruebas que implicaban a los verdaderos autores de la falsa bandera de Charlie Hebdo, señala Barrett.

No hace falta, llegados a este punto, ser unos linces para saber que “alguien” (ajeno a la revista francesa) conocía, de primerísima mano, el día y hora exactos en que se reunía la plana mayor del consejo editorial de Charlie Hebdo en su sede de París, es decir, el día del atentado terrorista, ya que solamente los periodistas de la publicación (y sus más allegados) sabían de ello, algo que, incluso, fue señalado por algún medio francés (Le Figaro, si no me equivoco). Ese “alguien” suministró la información sobre la reunión a los planificadores y ejecutores del crimen, algo que no pudieron conocer, probablemente, los chivos expiatorios musulmanes que fueron contratados para escenificar, posteriormente, el timo terrorista “islámico”, a los que ejecutaron (conforme al guión establecido) para borrar posibles pruebas incriminatorias.

¿Acaso se levantarán los franceses y exigirán la verdad sobre lo que pasó con Charlie Hebdo? Si lo hacen, la guillotina podría volver a ponerse de moda, y entonces Jeannette Bougrab podría estar en serios problemas. dice con ácida e implacable ironía, Barrett, aunque tal cosa no va a suceder jamás, a pesar de tan inocultables mentiras y la verdad, mal que bien, se encarguen de sepultarla permanentemente. El norteamericano cita una frase muy ilustrativa para definir todo el gran tinglado criminal de Charlie Hebdo, remitiéndonos al filósofo Alain Soral para quien la revista financieramente inviable Charlie Hebdo fue alimentada con dinero “como un ganso con foie”, para luego ser sacrificada. Todo se había preparado para el sacrificio del ganso, es decir, para la operación de falsa bandera del 7 de enero de 2015.

FUENTES: http://www.panamza.com/charlies (WEB de Hicham Hamza), Kevin Barrett (Veteran’s Today) e HISPANTV

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Sólo una versión de la historia de Charlie Hebdo salió en los medios de comunicación: “extremistas musulmanes matan a dibujantes y a unos judíos.” Una respuesta oficial, orquestada, “je suis Charlie”, siguió a la propaganda oficial.

¿Pero hubo otra cara de la historia?

Algunos hechos preocupantes surgieron rápidamente. Los políticos, los grandes medios de comunicación, la industria de la seguridad y los fabricantes de armas de fuego se apresuraron a sacar provecho de ello. La libertad de expresión en Francia, el supuesto objetivo de los terroristas, fue aplastada por el gobierno francés. A pesar de que millones de personas marcharon por “Charlie Hebdo”, millones más sintieron que algo no funcionaba.

En We Are Not Charlie Hebdo, veinte principales intelectuales públicos rechazan la invitación a identificarse con “Je Suis Charlie.” Judios, musulmanes, cristianos, protestantes, católicos, ateos, personas de izquierda y derecha, progresistas y tradicionalistas, gente de muchos países y etnias diferentes, todos se han unido para decir “no somos Charlie Hebdo”. La mayoría sospechan que todo el asunto “Hebdo” fue una operación de falsa bandera o psy-op. (la evidencia se presenta en el libro.) Otros se limitan a disentir de la versión oficial, de un falso consenso.

Si usted se interroga sobre lo que los gobiernos le dicen … si usted duda de la versión de los medios de comunicación sobre lo ocurrido … si usted no es Charlie Hebdo … entonces este libro es para usted

(KEVIN BARRETT, AUTOR DEL LIBRO “NO SOMOS CHARLIE HEBDO”)

Colaboradores
Zafar Bangash, editor de la Revista Crescent
Kevin Barrett, comentarista de Press TV y editor de Veteran’s Today
Barry Chamish, escritor y periodista de investigación
John Cobb, profesor de teología
Oe Dammegard, escritor
Lawrence Davidson, profesor de historia
Laurent Guyénot, escritor
Anthony Hall, profesor de Estudios de la Globalización
Barbara Honegger, autoray ex analista de la política presidencial
Sheij Imran Hosein, erudito islámico y analista geopolítico
Ayatolá Seyyed Ali Jamenei, Líder Supremo de la República Islámica de Irán
Thaddeus Kozinski, profesor de humanidades
Rabino Michael Lerner, editor, Tikkun
Cynthia McKinney, congresista y candidata presidencial por el Partido Verde en EEUU
John Andrew Morrow, profesor de Estudios Islámicos
Ashahed Muhammad, editor, The Final Call
Paul Craig Roberts, ex editor del Wall Street Journal y ex asesor presidencial de Ronald Reagan
Alain Soral, filósofo y activista
Yvonne Ridley, periodista
Ibrahim Soudy, ingeniero estructural
Webster Tarpley, historiador
Andre Vltchek, periodista y cineasta

OPERACIÓN GLADIO: EEUU organizó la mayor red terrorista de la historia a través de los nazis, la mafia, el narcotráfico y el Vaticano (4). PRIMERA PARTE

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PAUL L. WILLIAMS, DENUNCIANTE DE LA RED TERRORISTA GLADIO

CAPÍTULO 8: GLADIO AL SUR DE LA FRONTERA (1)

Gladio, es bien conocido, no sólo fue la expresión máxima del terror capitalista en la Italia de Andreotti, Cossiga y Gelli, sino que extendió ampliamente sus ramificaciones terroristas a otros países europeos. Portugal fue uno de ellos. Aquí Gladio se hizo operativo mediante la ejecución de varios asesinatos de líderes opositores, ya se tratase de simples disidentes, como el general Humberto Delgado, del Frente de Liberación Nacional, asesinado por agentes de la dictadura “salazarista” en Badajoz (España), en el año 1965 (con la necesaria complicidad del régimen franquista), o de revolucionarios izquierdistas de las colonias portuguesas como Eduardo Mondlane, líder del FRELIMO (Frente de Liberación de Mozambique) o Amilcar Cabral (del Movimiento de Independencia de Guinea y Cabo Verde). Todos ellos fueron puestos “fuera de la circulación” bajo la mirada atenta, sino con la coordinación, de la CIA. En Grecia el golpe más “sobresaliente” de Gladio fue la asonada de los “Coroneles”, de 1967, contra el gobierno del “socialista”-socialdemócrata George Papandreu, otra conspiración golpista más con el sello de la CIA. No sólo de “comunistas” vivía Gladio, como se puede ver, sino también de izquierdismos “difusos” que no eran, supuestamente, muy complacientes con el “tito” Sam y resultaban, cómo no, “incómodos” para el imperialismo norteamericano.

En España muchos conocemos cuánto fue de intensa la actividad terrorista de Gladio en el postfranquismo, bajo el paraguas, tutelaje y cobertura del reciente Estado español “democrático”, a través de sus servicios de espionaje y sus fuerzas policiales, utilizando tanto a elementos del ultraderechismo español como del italiano, aquí, en particular, haciéndose con los servicios de uno de sus esbirros más sanguinarios, Stefano Delle Chiaie. La rama italo-española de Gladio, según Williams, ejecutó en España más de un millar de ataques violentos con el resultado de cincuenta asesinatos (entre ellos, el asesinato de los abogados laboralistas de Atocha, el secuestro y asesinato del dirigente de ETA-pm, José Manuel Moreno Bergaretxe, Pertur, el crimen de la estudiante Yolanda González y decenas de víctimas más). En realidad, los muertos a manos del terrorismo de Estado de la “pacífica” transición española, pactada con la CIA y ejecutada con Gladio, fueron bastantes más de los que cita Williams, no menos de 200, como bien señala Alfredo Grimaldos en su magnífico libro La sombra de Franco en la Transición (autor también de otro excelente documento: La CIA en España)

Turquía (una vieja conocida del terrorismo de Estado) fue, también, otro referente de las atrocidades de Gladio. Williams señala que las fuerzas de Gladio, a instancias de la CIA, abrieron fuego contra una manifestación de un millón de simpatizantes sindicales turcos en la plaza Taksim. La masacre, cometida en 1977, se tradujo en la muerte de treinta y ocho manifestantes y  cientos de heridos. Reciente está, no lo olvidemos, otros dos atentados de Gladio en Turquía (aunque esta vez con el sello del nuevo “satán” buscado por el capitalismo: el “islamismo”), actos terroristas calcados a aquél del año 77. En concreto, el de octubre del año pasado fue el más grave, donde la dictadura turca ejecutó una falsa bandera que se tradujo en noventa víctimas mortales como consecuencia de la explosión de una serie de bombas al paso de una manifestación opositora en las calles de Ankara. Ambos atentados (el de este año y el de octubre de 2015) fueron ideados y realizados, con toda seguridad, por la CIA y los servicios secretos del dictador Erdogan aunque atribuibles, según el oficialismo turco, nada menos que a sus aliados patrocinados del “Estado islámico” (los mismos a los que envía armas o trafica con su combustible a través de la frontera con Siria). Todo un ejercicio de criminal desfachatez de un probado régimen homicida.

En Alemania Occidental el atentado más notorio de Gladio fue la matanza perpetrada en la Oktoberfest (Fiesta de la Cerveza) de Munich, en 1980, en la que 13 personas murieron y más de doscientas resultaron heridas. Un atentado, nuevamente, con todos los ingredientes de haber sido monitoreado por el servicio secreto alemán federal, el neonazi BND, parte integrante del entramado Gladio. Mientras, en Bélgica, los terroristas de OTAN-Gladio la tomaron, indiscriminadamente, contra varios supermercados de la ciudad de Brabant, sin vínculo o motivación política alguna que no fuese la ya conocida “estrategia de tensión”, ametrallando a civiles inocentes con el resultado de varios muertos (entre ellos una familia entera). Ninguna reparación a las víctimas o investigación se realizaron sobre estos hechos que no fuese inculpar a chivos expiatorios, o bien se dejaron de perseguir, deliberadamente, a los culpables, cerrando los crímenes en falso.

LLEGA GLADIO-OPERACIÓN CÓNDOR A SUDAMÉRICA

La organización “stay-behind” de la OTAN ya no era una coartada para contener una inexistente invasión del Pacto de Varsovia, puesto que la estructura militar del bloque soviético se basaba en adoptar una estrategia netamente defensiva, mientras que el campo de acción militar-terrorista de la OTAN, al contrario, se había ideado para ser desplegado incluso fuera de Europa y con un sólo objetivo: aplastar la resistencia anti-imperialista de izquierdas en todo el mundo mediante golpes de Estado y asesinatos masivos. El continente latinoamericano, por tanto, no fue ajeno a los planes de los imperialistas ante el crecimiento y expansión que estaban experimentando las fuerzas revolucionarias de izquierdas en aquella región del planeta. La infausta Operación Cóndor de la CIA fue gestada con este propósito, con los mismos presupuestos teóricos y prácticos que el Gladio europeo pero más encarnizadamente aún que el terrorismo desplegado por la OTAN y la CIA en el Viejo Continente, puesto que las democracias norteamericano-europeas se valieron de brutales dictadores fascistas para la consecución de los fines estratégicos anticomunistas del amo de la Casa Blanca.

La puesta en práctica del Plan Cóndor comenzó en Brasil, con un golpe de Estado que garantizase los (supuestamente amenazados) intereses de EEUU en ese país sudamericano. En la década de los sesenta (1964) la CIA derrocó al presidente constitucional brasileño Joao Goulart (elegido democráticamente) y colocó a un dictador (Humberto de Alencar Castelo Branco) en su lugar, quién nada más acceder al poder puso en manos del imperialismo estadounidense el control del 50 por cien de los recursos industriales de Brasil, tanto que En 1971, catorce de las veintisiete empresas más grandes del país estaban en manos extranjeras; el resto, ocho eran propiedad del estado y sólo cinco eran propiedad de consorcios brasileños.

La Argentina pre-golpista de Videla, señala Williams a diferencia de Bolivia, Colombia, Perú y Uruguay no planteaba ningún problema a la hora de aplicar el Plan Cóndor puesto que la mayor parte del país seguía siendo profundamente conservador y católico devoto. Juan Domingo Perón había regresado del exilio para derrotar al presidente Héctor Cámbora en las elecciones generales, lo que constituyó motivo de satisfacción tanto para la Iglesia, como para la CIA. Y, cómo no, también para el gran jefe terrorista de la Logia Masónica (P2), Licio Gelli quien canalizó más de 70 millones dólares de procedencia “negra” para el Frente Cívico de Liberación Nacional, el partido neofascista de Perón. El día antes de su regreso a Buenos Aires, Perón se había arrodillado ante Gelli en una ceremonia secreta para convertirse en miembro de la P2. El rito se realizó en la villa que tenía Perón en España, concretamente en el barrio residencial de la élite política y económica madrileña (Puerta de Hierro). La logia P2 se estableció, de este modo, definitivamente, en Argentina de la mano de los mencionados, en la anterior entrada, asesinos de la dictadura videlista (Emilio Massera, José López Rega, Alberto Vignes, etc)

Lo peor, sin embargo, para los planes de exterminio del Plan Gladio-Cóndor, no fue la oposición subversiva procedente de organizaciones armadas como los Montoneros o el Ejército Revolucionario del Pueblo sino la aparición, en cierta forma sorpresiva, de un grupo de obispos y sacerdotes católicos que, en 1968, en un documento redactado en Medellín (Colombia), apostaron por “defender los derechos de los oprimidos y mantener una opción preferente por los pobres “en la lucha por la justicia social. Los obispos condenaron la alineación de la Santa Sede con las poderosas élites económicas y denunciaron la opresión de los pueblos de América Latina, no sólo por los dictadores militares, sino también por parte de Estados Unidos y otros países del Primer Mundo. Este informe no pasó desapercibido para el imperio y los oligarcas de las multinacionales norteamericanas. En particular, personajes como Nelson Rockefeller advirtieron, a la comunidad empresarial estadounidense de la naturaleza anti-imperialista del documento de Medellín. Rockefeller redactó un informe, que se convirtió en la base de la política latinoamericana de Nixon, habló de la necesidad de que surgieran regímenes militares que pusieran fin a esta nueva teología y advirtió al gobierno de Nixon que había mantener “ojo avizor” con la Iglesia Católica al sur de la frontera ya que, de repente, se había convertido en “vulnerable a la penetración subversiva”.

El Papa, Pablo VI, tuvo que contrarrestar esta influencia “católico-izquierdista” con organizaciones católicas de extrema derecha entre ellas el Opus Dei y Acción Católica, trabajando ambas conjuntamente con el gobierno Nixon y la CIA. El Opus Dei se puso en marcha y en Chile pidió el apoyo de la curia chilena para derrocar a Allende. Según Williams El grupo católico comenzó a trabajar en estrecha colaboración con organizaciones financiadas por la CIA como Patria y Libertad, que posteriormente se convirtió en la temida policía secreta chilena (la DINA). Williams afirma que En 1971, la CIA comenzó a desembolsar millones de dólares hacia el Instituto Chileno de Estudios Generales (IGS), un think tank del Opus Dei, para la planificación del golpe militar. Miembros de IGS incluidos abogados, economistas de libre mercado y, también, ejecutivos de publicaciones influyentes, como Hernán Cubillos, fundador de Qué Pasa, una revista del Opus Dei y el editor de El Mercurio, el periódico más grande de Santiago (y que fue el boletín-portavoz de la dictadura pinochetista).

Igualmente, países como Bolivia fueron objeto de golpes de Estado patrocinados por la CIA. El dictador boliviano Hugo Bánzer se rodeó, en los meses previos al golpe militar de 1971, de lo mejor y más granado del fascismo y nazismo internacional, como el criminal de guerra nazi Klaus Barbie, quien, a su vez, reclutó un ejército mercenario de terroristas neofascistas, incluyendo el italiano Stefano delle Chiaie. Y, al igual que sucedió con la financiación procedente del narcotráfico de la red Gladio europea, de nuevo apareció este principal soporte financiero del terrorismo imperialista en el Cono Sur….ya que, como afirma Williams, una industria multimillonaria salió a flote: el negocio de la cocaína y la heroína de la que la CIA fue un participante activo en la nueva red de drogas mediante la creación de un “oleoducto” que unía a los cárteles colombianos de la droga hasta Compton (localidad en las afueras de Los Ángeles) y los barrios marginales negros de la propia ciudad californiana.

Dicha red de distribución de droga fue destapada por Gary Webb, reportero del San Jose Mercury News, en 1996. Los resultados de Webb dieron lugar a una investigación realizada por el Senado de Estados Unidos, que sirvió para confirmar sus sospechas. Cabe señalar (ya que Williams no lo menciona) que Gary Webb fue asesinado (muy probablemente por la CIA) en el año 2004. Según la versión oficial (noica), Webb se suicidó (no se rían) de “dos” tiros en la cabeza. Existe una película sobre todo ello, de reciente creación, titulada “Matar al Mensajero” que, según los que calumniaron a Webb, idealiza en exceso a este valeroso denunciante. Nada de lo que extrañarse, puesto que esta clase de gentuza eran los mismos a quien la CIA había pagado para desacreditar a Webb. Se ampliará esta cuestión en la parte dos de esta entrada.

El complejo médico-farmacéutico, delincuencia organizada contra la salud (6): la mafia de bata blanca

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PETER BREGGIN, PSIQUIATRA: “LOS CIENTÍFICOS SON MENTIROSOS Y CORRUPTOS”

Peter Breggin es psiquiatra en Ithaca (Nueva York) y autor de numerosos “papers” científicos. Hace algunos años escribió un artículo titulado Los científicos como mentirosos: del calentamiento global a la psiquiatría biológica, donde evidenciaba las miserias de una profesión, la médica,  denunciando tanto a sus colegas de gremio como al propio sistema de evaluación científica. En definitiva, desmontaba, de alguna manera, los fundamentos y protocolos sobre los que se basa la Medicina moderna, contaminados por los intereses de esos grandes grupos de presión económicos que representan las farmacéuticas. Se ha hablado siempre de esas corporaciones del medicamento como entidades corruptas y mafiosas, pero la mesa de operaciones cojeaba si no se colocaba la otra pata del engranaje, que se encarga de ajustar, oportunamente, Breggin, al que no le duelen prendas ni defensa corporativa alguna, para señalar con el dedo acusador las faltas de sus colegas a la hora de recibir sobornos de la industria de las drogas legales.

Empieza Breggin desmitificando y desfalsificando, con una buena andanada, la profesión a la que pertenece Como científico e investigador he estado enfrentándome a la comunidad de ciencia durante décadas en mi campo de la psiquiatría. Algunos de los mentirosos más grandes de la ciencia son profesores líderes de opinión que son citados habitualmente como expertos científicos. Pero usted sólo tiene que entrar en su perfil público y encontrará un representante de una compañía farmacéutica en su interior.

Muchos de estos investigadores, continua Breggin, que ponen sus nombres en los “papers” científicos en realidad están escritos por los departamentos de relaciones públicas de las compañías farmacéuticas. A esto se le suele llamar “escritura fantasma.” La corrupción, esa gran aliada de la ciencia médico-farmacéutica, alcanza, de este modo, cotas de verdadera desvergüenza y escándalo. Lo anuncia Breggin con un ejemplo: Varios de los profesores universitarios de psiquiatría más respetados de Estados Unidos resultaron ser, en secreto y en gran medida, responsables de la toma de decisiones de las compañías farmacéuticas. Sólo uno de ellos fue despedido, pero rápidamente se hizo cargo de otro departamento universitario de psiquiatría.

Pero ¿es cierto que toda la ciencia está completamente corrupta?, se pregunta Breggin, para afirmar a continuación: En el campo que mejor conozco, la psiquiatría biológica, casi toda ella vende humo y está financiada por la industria farmacéutica. La ciencia psiquiátrica sirve a las compañías farmacéuticas y éstas, a su vez, son la sombra de los profesionales de la salud e instituciones como el NIH, NIMH, la AMA, la Asociación Americana de Psiquiatría y las principales universidades. He descrito esta estructura de poder como el complejo psicofarmacéutico. El libro de Breggin, La locura de los Medicamentos (2008), una suerte premonitoria del lapidario libro de Peter Gotzsche (director médico de Cochrane), Medicamentos que matan y Crimen organizado, nos muestra cómo ese complejo es una completa burla a la adulterada y prostituida ciencia médica. Simplemente, dice Breggin, ya no se puede confiar en los llamados “expertos” de bata blanca. A menos que sirvan a sus amos (de la farmafia), sus investigaciones no serán publicadas.

Y…a vueltas con esa verdad “científica”, de la que suelen hacer gala dogmáticamente y utilizar como parapeto ideológico tanto pseudoescépticos (los modernos cruzados de la fe cientificista) como la propia comunidad médica oficialista, es decir, la tan cacareada medicina basada en la evidencia y su metodología probatoria de los “pares”, Breggin señala, de forma convincente, que La revisión por pares no proporciona ninguna protección en absoluto de esta monopolización de la ciencia. De hecho, es cómplice de ella. Se supone que los artículos revisados ​​por pares son juzgados “ciegamente” por evaluadores sin saber quien los escribió. Pero conocer el nombre del autor no importa tanto porque es el contenido lo que se quiere censurar. Hace muchos años, un revisor “cegado” (nunca mejor dicho) rechazó uno de mis artículos, porque había incluido un ensayo científico firmado con mí nombre real, Peter Breggin, en mi bibliografía.

La revisión por pares, prosigue Breggin, se convierte en un sistema cerrado, constituido por una red clientelar (de amiguetes) que excluye sistemáticamente a todos los científicos que persiguen la objetividad y honestidad. En su lugar, da servicio a una estructura de poder particular en la que está incardinada la propia revista que publica los resultados. Un ejemplo de todo esto es lo que Breggin alude a continuación: Los correos electrónicos que fueron hackeados a los científicos del calentamiento global mostraron una total ausencia de investigación crítica en sus revistas atacando, a su vez, a revistas alternativas. Lo mismo sucede en la psiquiatría y, probablemente, en todo el mundo médico donde grandes sumas de dinero están en juego.

Abordar esta cuestión comporta el hecho, como dice Breggin (y han confirmado otros jerifaltes de ciencia como Richard Horton o Marcia Angell, editor y ex editora, respectivamente, de la prestigiosa revista médica New England Journal of Medicine) de que No haya una solución fácil. Tenemos, continua Breggin, que ser mucho más escépticos acerca de los estudios científicos y sus dictámenes, los cuales sirven a grupos de interés poderosos, así como a las agendas políticas que les sustentan. Debemos hacer esto incluso cuando el artículo parezca apoyar nuestros propios intereses económicos o ideas políticas. Yo mismo me atreví a mirar con escepticismo en la literatura científica en mi propio campo y, en última instancia, la conclusión a la que llegué es que, a pesar de que colisionaba con mis intereses profesionales y económicos, tuve que enfrentarme a la verdad y revelar que la ciencia era errónea en la psiquiatría.

El americano pone el dedo en la llaga del siguiente modo Cuando se publican y se citan en los medios de comunicación frases del tipo “los últimos estudios…”, siempre debemos preguntarnos “¿A quién sirven esos estudios?” Si refuerzan a los enormes intereses financieros y políticos hay que tratar esos informes con total escepticismo. Como a menudo me he encontrado en mi campo, incluso datos subyacentes a esos estudios pueden ser falsificados.

Finalmente, Breggin, acaba sentenciando de forma categórica que El ponerse una bata blanca, sobre todo cuando sus bolsillos están llenos de dinero, no hace a un científico fiable. Galileo lo dijo muy bien: “En cuestiones de ciencia la autoridad de un millar de personas vale menos que el humilde razonamiento de un solo individuo.” Confíe en su propio sentido común y busque opiniones disidentes.

OPERACIÓN GLADIO: EEUU organizó la mayor red terrorista de la historia a través de la CIA, los nazis, la mafia, el narcotráfico y el Vaticano (3)

OPERACION GLADIO

CAPÍTULO 7. EL TERRORISMO DE FALSA BANDERA

Paul L. Williams comienza el relato del capítulo séptimo señalando a uno de los personajes más execrables de la política exterior norteamericana: Henry Kissinger estaba profundamente preocupado por los excelentes resultados que el Partido Comunista Italiano había tenido en las elecciones nacionales y regionales de 1969. Así que, como señala con sarcasmo Williams, los grifos financieros fueron abiertos sin preocuparse de si había fugas. Además de los millones de dólares que se canalizaron hacia la logia masónica P2 por funcionarios de la CIA, se desviaron fondos millonarios a Michele Sindona (el banquero del Vaticano) para la implementación de la estrategia de tensión a través del embajador norteamericano en Italia Graham Martin. Sólo en 1970, Sindona recibió más de 10 millones de dólares del diplomático estadounidense. EEUU no perdió el tiempo y su ideólogo más abyecto, Henry Kissinger, entonces asesor de Seguridad Nacional de Nixon, dio órdenes a Licio Gelli, el jefe de la Logia P2, a  través de su adjunto, el general Alexander Haig, para la ejecución de ataques terroristas e intentos de golpe de Estado en toda Europa, particularmente en Italia.

Aquí habría que decir que el resto de la historia es conocida pero conviene mantenerla viva: Williams va citando los clásicos atentados terroristas de Gladio en Piazza Fontana (17 muertos, 1969), Peteano (3 ‘carabinieri’ muertos, 1972), la bomba en el tren Roma-Munich (12 muertos, 1974)…todos ellos endosados, en un primer momento, a cabezas de turco de izquierdas escogidos por la policía y los servicios secretos italianos que provocaron la implementación de una razzia policial masiva para criminalizar deliberadamente a grupos comunistas o anarquistas. Uno de los detenidos en aquellas operaciones-montaje de la policía italiana contra la izquierda al que se acusó falsamente de colocar las bombas en Piazza Fontana (Milan, 1969), el obrero ferroviario anarquista Giuseppe Pinellli, murió durante los interrogatorios (con evidentes signos de tortura) al ser arrojado por la policía desde un cuarto piso.

El jefe policial torturador que estaba dirigiendo los interrogatorios a Pinelli, el comisario Luigi Calabresi, no fue inculpado a pesar de las evidencias de su participación en el crimen, pero recibió la misma medicina años más tarde (1972) al ser ejecutado a tiros por, supuestamente, una organización anarquista. Este tipo de crímenes, donde los detenidos tenían la mala costumbre de “suicidarse” en dependencias policiales los vivimos aquí mismo, en España, en idénticas circunstancias. Por ejemplo, con el estudiante Enrique Ruano en el franquismo (1969), a manos de la Brigada Político Social, aunque fue asesinado en otro edificio, al ser arrojado desde el séptimo piso, o en el caso del miembro de ETA Xabier Calparsoro (en 1993) que, dicen, “huyó” de la policía y se arrojó por la ventana de la comisaría de turno; en fin, versiones oficiales, ambas, orquestadas bajo una evidente mentira. Todavía, a día de hoy, desvergonzadamente, prevalece la “duda” o “veracidad” de las versiones oficiales atribuidas a aquéllos dos “sucesos”. Lo que no admite cuestionamiento alguno es que los aparatos policiales y de espionaje italianos estuvieron detrás, en su práctica totalidad, de todos los atentados terroristas que acontecieron en suelo italiano en los años setenta y ochenta con el sello de Gladio, incluyendo el secuestro y asesinato del líder democristiano Aldo Moro, todo ello bajo la supervisión directa de la CIA.

Asímismo, el intento de golpe de Estado de 1970 en Italia, comandado por el fascista Valerio Borghese, fue otra estrategia de Gladio ideada por la CIA y elementos del fascismo italiano para girar al autoritarismo derechista. Según Williams, citando al periodista de investigación francés René Monzat, el presidente norteamericano Richard Nixon había monitoreado cuidadosamente los preparativos del golpe y se mantuvo constantemente informado de los acontecimientos por parte de funcionarios de la CIA. Para ello, Borghese, conocido como el “Príncipe negro” (junto a otros “gladiadores” de renombre como Licio Gelli o Michele Sindona) tenían la intención de secuestrar al presidente italiano Giuseppe Saragat y asesinar a Angelo Vicari, el jefe del departamento de policía nacional. En el último minuto se cancelaron los planes ya que les habían llegado noticias de que el gobierno demócrata-cristiano de Saragat sabía del plan y estaba dispuesto a declarar la ley marcial.

Vincenzo Vinciguerra, el terrorista de extrema derecha que se autoinculpó del atentado de Peteano, dijo años más tarde, a propósito de Gladio, que Una super organización, que a falta de una invasión militar soviética que nunca iba a suceder, decidió asumir la tarea, en nombre de la OTAN, de ejecutar tareas preventivas terroristas para evitar que hubiera un deslizamiento hacia la izquierda en el equilibrio político del país. Esto se hizo con la ayuda de los servicios secretos, los militares y las fuerzas políticas (en particular, la Democracia Cristiana).

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EL ASESINO TERRORISTA MASÓN LICIO GELLI

El crimen del dirigente democristiano Aldo Moro supuso un salto cualitativo en la estrategia operativa terrorista de Gladio. Moro, es bien sabido, se iba a coaligar con el Partido comunista italiano para formar un gobierno bicolor en Italia y eso fue la gota que colmó el vaso de Washington. El montaje sucio del Estado italiano, previo al asesinato de Moro, fue digno de entrar en los anales de la infamia universal. Andreotti y los servicios secretos italianos acusaron a las Brigadas Rojas (organización terrorista de izquierdas creada por los aparatos de seguridad italianos y la CIA) de ser los autores materiales del secuestro, y posterior asesinato, de Moro. Se produjeron miles de registros en viviendas y más de seis millones de personas fueron interrogadas. Pero los criminales, en este caso los principales ideólogos (o parte de ellos), estaban bastante más allá de las fronteras italianas. Lo refiere Williams: Steve Pieczenik, un ex negociador de rehenes del Departamento de Estado de Estados Unidos y director para situaciones de crisis internacional, afirmó que jugó un “papel fundamental” en el destino de Moro. Pieczenik trabajó con un comité de crisis, encabezado por Francesco Cossiga, ministro del Interior de Italia. Cossiga, que se convirtió en primer ministro de Italia en 1979 y presidente en 1985, tenía fuertes lazos con Gelli y Gladio. Todos los miembros del comité de crisis que ostentaban jefaturas de Estado mayores como Giovanni Torrisi (Defensa), el de inteligencia, Giuseppe Santovito (SISMI), Walter Pelosi, jefe del CSIS (Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos), etc, eran miembros de la Logia masónica P2, es decir Gladio.

Dicho comité de crisis  elaboró una nota atribuida a las Brigadas Rojas afirmando que Moro había sido ejecutado. “La decisión fue tomada en la cuarta semana del secuestro, cuando las cartas de Moro estaban a punto de revelar secretos de Estado”. Pieczenik añadió: “Hemos tenido que sacrificar a Aldo Moro para mantener la estabilidad de Italia. Entre aquellos secretos de Estado que probablemente tenía Moro en sus manos estaba la implicación del Vaticano en el secuestro (y posterior asesinato de Moro). Un audaz periodista crítico de Italia, Carmine Pecorelli, en el año 1979, apenas un año después del asesinato de Moro, se atrevió a mencionar a Pieczenik como el posible inductor del crimen de Moro. Meses después Pecorelli fue asesinado a tiros al más clásico y sanguinario estilo de la mafia: con una piedra en la boca y el cañón del arma disparado dos veces hacia el fondo de su garganta.

Las Brigadas Rojas estaban infiltradas hasta en la sopa por la CIA y el SISMI (los servicios secretos italianos), lo cual tenía su lógica si era un grupo que había sido orquestado y teledirigido desde las cloacas italianas y la propia CIA. Eran el contraste perfecto para reprimir a la izquierda y alejar al Partido Comunista del poder en Italia. Una escuela de idiomas, Hyperion, en París, señala Williams, fue el punto de contacto entre los brigadistas sin saber, éstos, que había sido fundada por la CIA. La escuela era algo así como una “intermediaria” (o falsa tapadera) para las reuniones de grupos terroristas italianos y extranjeros. Williams cita a la OLP de Arafat, la Fracción del Ejército Rojo alemán y a la ETA vasca. Todos estaban siendo controlados por los servicios secretos de Italia y EEUU (y, con toda probabilidad, también por los de Francia, España y Alemania). El caso de ETA es cuanto menos “llamativo” e ilustrativo puesto que la organización terrorista vasca habría estado mucho más infiltrada, en toda su historia, de lo que algunos han creído, o ignorado. Es decir, que actuaban en base a la idea de que se trataba de un grupo terrorista autónomo que realizaba atentados preparados por la cabeza dirigente de la organización y gozaba del respaldo (eso sí) de una parte de la población vasca. Y no estaría infiltrada para ser desmantelada sino, supuestamente, para mantenerla bien viva y coleando. 

Los GRAPO, aunque no se cita en el libro de Williams, habrían sido otra fachada terrorista española creada por la CIA para la consecución de sus objetivos de estrategia de tensión en España (reclutando-engañando a comunistas honestos pero también, al mismo tiempo, infiltrando a colaboradores de la CIA, la policía o el CESID, como el hoy historiador ultraderechista Pio Moa). Philip Agee, el antiguo espía de la CIA refugiado en Cuba, ya lo había señalado en 1978, en una cita encontrada en la hemeroteca de ELPAIS: La dirección de la organización terrorista española GRAPO podría contar con agentes de la CIA, según ha afirmado en La Habana Philip Agee, ex oficial del servicio secreto de Estados Unidos. Agee, autor del libro-testimonio «Dentro de la compañía, diario de la CIA», dijo que el método de infiltrar en grupos extremistas a hombres clave era muy común, puesto que así podía encauzarse la acción de estas organizaciones en beneficio de la CIA. Philip Agee apuntó que el manejo de estos grupos por parte de la CIA también podría alcanzar a las Brigadas Rojas italianas o la Fracción del Ejército Rojo en Alemania Federal. Agee bien sabía lo que decía, con conocimiento de causa, como se ha demostrado en el caso de las Brigadas Rojas, del que ya se ha hablado con anterioridad y que se cita a continuación.

En el subcapítulo El Misterio de las Brigadas Rojas, Williams subraya cómo dos de los miembros más prominentes de los brigadistas, Renato Curcio y Alberto Franceschini (que habían sido arrestados en Roma en 1974), en concreto, éste último de forma oficial, acusaron a Mario Moretti, un agente de la CIA (e integrante “oficial” de las Brigadas Rojas), de captarlos para la organización. Otro jefe de las Brigate Rosse, Giovanni Senzani, era, de hecho, otro espía de la CIA. Franceschini, ante una comisión parlamentaria italiana, dijo que el profesional asesinato de Moro estaba lejos de haber sido ejecutado por unos brigadistas cualquiera captados en una asamblea comunista de barrio. Williams se apoya en cuatro puntos para dar consistencia a esta última afirmación:

(1) Los pistoleros que asesinaron a los guardaespaldas de Moro fueron asesinos altamente especializados, con habilidades que superaban con creces las de unos “brigadistas aficionados”.

(2) Los asesinos utilizaron uniformes de la compañía aérea Alitalia con el fin de identificarse unos a otros.

(3) Moro había estado cautivo en un complejo de apartamentos propiedad del SISMI, la agencia militar de inteligencia de Italia. 

(4) Las balas que acribillaron el cuerpo de Moro fueron tratadas con una pintura especial para preservar en el anonimato la munición que estaba utilizando la red terrorista Gladio de la OTAN.

El atentado terrorista contra la estación de tren de Bolonia, ocurrido en agosto de 1980 (con el resultado de 85 muertos y centenares de heridos), fue otra obra “maestra” del terrorismo de Gladio asignado, cómo no, a la extrema izquierda. El explosivo colocado fue idéntico al que solía utilizar el ejército estadounidense (C4). Pero aquí, a los asesinos, no les salió del todo la jugada perfecta ya que, como dice Williams, Los planificadores cometieron un error, ya que se detectó la presencia de miembros de la organización ultraderechista Núcleos Armati Rivoluzionari (NAR, “Núcleos Armados Revolucionarios”) en la estación de tren. El fiscal de Bolonia emitió órdenes de arresto para veintiséis miembros de los NAR, que fueron interrogados en Ferrara, Roma, Padua, y Parma. Todos ellos, gracias a la intervención del SISMI (la inteligencia militar italiana), fueron liberados.

Williams afirma que, en el marasmo político de entonces y sin tener vínculo con las investigaciones sobre el crimen de Bolonia, en un registro efectuado en la villa de Licio Gelli se encontró, en diciembre de 1981, una lista con los más “prominentes miembros de la Logia P2 (es decir, de la CIA y Gladio) que incluía tanto a políticos, militares, medios de comunicación, la inteligencia italiana como a miembros de la dictadura argentina. Entre los más importantes Williams cita a: Silvio Berlusconi (¿en que turbios asuntos no ha estado mezclado este siniestro y tragicómico individuo?), Michele Sindona (el banquero de “Dios”, de la CIA y de la mafia), Roberto Calvi (otro banquero de “Dios”, asesinado en Londres por la red Gladio-mafia-Vaticano en ajuste de cuentas), Umberto Ortolani, Franco de Bella (director del diario líder en Italia, Corriere Della Sera) Angelo Rizzoli (propietario del anterior medio), Vito Miceli (Jefe del Servicio de Inteligencia italiano de 1969 a 1974), Federico Umberto D’Amato, miembro de una célula de inteligencia en el Ministerio del Interior, Giuseppe Santovito (Jefe del Servicio de Inteligencia del Ejército italiano de 1978 a 1981) y un largo etc..que incluía a asesinos y torturadores argentinos como Emilio Massera, José López Rega (terrorista fundador de la Triple A), Alberto Vignes, ministro de Asuntos Exteriores de Argentina (1973-1975) o el inefable Stefano Delle Chiaie, conocido agente terrorista de Gladio que actuó en España y Latinoamérica.

Abruma ver hasta dónde el crimen organizado desde el Estado alcanzaba sus tentáculos, siempre disfrazando de “democracia” y “Estado de derecho” su cloaca delicitiva, mientras la ciudadanía era continuamente engañada a través de los medios de desinformación de entonces. El demoledor análisis de Williams le lleva a una conclusión final sobre el crimen masivo de Bolonia, realmente estremecedora. El vínculo directo al atentado de Bolonia finalmente se encontró en el aeropuerto de Roma dentro de la maleta de la hija de Gelli. Dos documentos describían el plan maestro del grupo masónico, junto con un documento de alto secreto del Ejército de EE.UU., los cuales fueron suficientes para convencer el juez Felice Casson y su equipo de investigadores que la logia masónica P2 había estado involucrada en los ataques terroristas de Bolonia y que la sociedad secreta actuaba como una tapadera para el CIA. Es más, los investigadores se dieron cuenta de que la sociedad secreta, que actúa bajo las órdenes de funcionarios de Estados Unidos, había sido la que había iniciado actos de terror en todo el mundo occidental y muy especialmente en la Argentina, bajo la atenta mirada, aquí, si no la bendición de Jorge Mario Bergoglio, que ascendería, años después, al trono papal como Francisco I.