El timo izquierdista de Podemos

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PABLO IGLESIAS: DEL “YO SOY COMUNISTA” AL YO SOY CRIPTOCAPITALISTA

Desde los cuarteles generales del régimen biparticida se viene insistiendo, machaconamente y desde el “big-bang” Podemos, que esta formación es una suerte de chequistas sin escrúpulos, camisas pardas y peligrosos “rojelios” con aroma a secuaces de la Lubianka o, qué digo yo, guerracivilistas del 36. Toda esa pléyade de carroñeros, soltando baba de resabiados franquistas o socialgalosos del borbonismo, dan verdadera lástima si no fuera porque en el trasfondo de su discurso late una bien calculada estrategia para, supuestamente, no ¿perder? sus derechos de pernada capitalistas. A pesar de la propaganda de sus medios para hacer una diana permanente contra Podemos, este último grupo político ha demostrado, en los últimos meses, que es de todo menos alguien que vaya a poner patas arriba el actual estado de cosas. Podemos es un cirujano que promete un abordaje político-económico moderadamente invasivo pero, como mucho, no llegará más allá de una laparoscopia de salón. Esto es, ni de lejos cumplirá los sueños delirantes que andan propagando algunos correveidiles mediáticos y los propios corruptores de Estado.

Pero vamos a ver, si hasta Hernández Mancha (antecesor de Rajoy y Aznar en el PP) está comedidamente sublimado con el “fenómeno” Podemos. Bueno, y qué decir de Jorge Verstrynge (otro que estuvo en las filas del PP, como secretario general de los herederos del Caudillo), quien era uno de los nazis más potables de ese partido, se travistió posteriormente hacia el neolepenismo izquierdista, hasta llegar a simpatizar con el entorno podemita. Esto es tropa trepa y lo demás tonterías. Ya estoy viendo a Pablito Tuerka….departiendo en la Zarzuela con sus santidades realísimas borbónicas y cerrando acuerdos con papaíto Obama (o quien le suceda) y el Estado israelogenocida. Lo que no sé es si es si Iglesias se cortará la coleta “a lo taurino”. Todo a su debido tiempo. Qué más quisiéramos que cambiar el sistema capitalista, le rezaba Iglesias a Évole hace unos días. ¡Claro!, cómo que Pablo y su banda van a jurar su cargo ante el IBEX35, como todo dios (y ya veremos si no pinta un crucifijo..y una biblia).

El viraje ideológico de Podemos, o al menos de sus tres “cabezas pensantes” (Pablo Iglesias, Iñigo Errejón y Juan Carlos Monedero) ha consistido de explicitar una vaga simpatía y adhesión, en el pasado, hacia países como Venezuela o Cuba y defender unos postulados más o menos pseudoizquierdosos, cuando no cantaban los votos lógicamente, a proponer un capitalismo con rostro “humano”, al que quieren teñir de socialdemocracia desvergo-avanzada. Hasta la caspa del sistema censitario neoliberalicida le tiene que recordar al chavismo-capitalista de Podemos que no tienen “ideología” (es decir, que estos tipos “neutros” de Podemos se han convertido en abrazafarolas de ese sospechosísimo “no somos ni de izquierdas, ni de derechas”). ¿Entonces qué coño son, con perdón?

IÑIGO ERREJÓN: DE LA DEFENSA DEL “CASTRO-CHAVISMO” AL SI TE HE VISTO (VENEZUELA) NO ME ACUERDO

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La, llamémosle, cínicamente, descomposición ideológica “rojelia” de Podemos marcha a todo vapor. Si hace unos días Pablo Iglesias le cantaba a Jordi Évole su intención de no pasar por la piedra al régimen monarquicida y, menos, su capitalismo del parqué del mercado de valores (algo que tampoco calmará la desesperación agónica de sus exacerbados detractores postfranquistas) le ha tocado el turno a Iñigo Errejón, un trosko-chavista del siglo XXI, quien acudió a Falsimedia (a un encuentro digital con el periódico pronorteamericano de la mañana, ELPAÍS) para publicitar a Podemos y dejar las cosas bien claras (por si no habían quedado). El titular de la entrevista no dejaba lugar a la duda: Venezuela “no es un modelo para España”, defiende uno de los fundadores de Podemos. Respirarán aliviados en el periódico que más se ha destacado por lanzar sistemáticas campañas de descrédito, acoso y derribo hacia el régimen venezolano.

Iñigo Errejón comparecía ante los esbirros de don Polankone II días después de que un editorial del mismo periódico soltase algunas lindezas contra Podemos, tachando a sus líderes de “delirantes”. Lo más lógico, si tienes algún tipo de decencia o coherencia ideológica, era haber vetado a un medio que, además de calumniador, fue un probado pasquín golpista el año (2002) en que se ejecutó un golpe de Estado, el CIA-carmonazo, contra el presidente venezolano Hugo Chávez. Errejón, no hay que olvidarlo, ha viajado más de una vez a Venezuela, donde ha sido entrevistado en el canal oficial “chavista” para defender el proceso bolivariano. Pero, mira por donde, la ecuación “meteórico ascenso electoral-abandono del barco ideológico” (una ideología trampera, por otra parte) siempre funciona como un reloj suizo y…si hay que rendir pleitesía a Intereconomía (como hizo en su día Iglesias), adelante hombre del seiscientos, la carretera electoral es tuya.

JUAN CARLOS MONEDERO: MARXISTA DE GARRAFÓN ALIÑADO CON ANTICOMUNISMO CLÁSICO

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Monedero, otro habilidoso charlatán de Podemos, supuestamente marxista, también se ha despachado a gusto contra algo que nunca ha profesado, ni él ni Pablo Iglesias: el comunismo. En otro alarde de miserabilidad oportunista Monedero se justificaba (¿de qué?) ante sus oponentes televisivos de la EiTB vasca: el peneuvista sobrevenido antimonárquico Anasagasti y dos innombrables pesebreras del régimen, una de apellido Zorrilla. El discursito del profesor iba por los cauces políticamente correctos hasta que apareció (de motu propio) en escena el Muro de Berlín y el Gulag soviético. La “libertad no se puede sacrificar a costa de la igualdad y crear muros de Berlín y gulags”, dijo el Monedero, con un discurso simplificador, de esos que saben a socialdemocraCIA y a agente a sueldo de los propagadores de la guerra fría. Monedero es así. Va calzando en cada programa que visita el Capital de Karl Marx y expidiendo carnets de pureza ideológica trosko-marxista, tanto que hasta algunos (Willy Toledo, al que recriminó, precisamente, esa “pureza” –pero no la troskista-) vieron pronto el pufo que se avecinaba y se abrieron del cuento político “neutral” podemita. Un “neutralismo” ideal para desencantados, hastiados y cabreados apolíticos que sólo buscan el recambio de unos corruptos por otros, de partida, menos trileros, que no van a cuestionar las bases del régimen. Vale, si se cortocircuita un poco el sistema…les aplaudiremos

Que no cunda el pánico. La Operación Isidoro II del CNI está en marcha.

25 años sin el Muro antifascista de Berlín

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Hace unos días se celebró, con gran profusión de traca falsimediática, el numerito que montó la CIA en Berlín hace 25 años escenificando la caída del Muro antifascista germano oriental, lo que aquí se llamó “muro de la vergüenza” por los desvergonzados que habían ejecutado, durante los años de la “guerra fría”, a golpe de bomba, tiro en la nuca y ametrallamientos varios, ciudadanos inocentes de Europa Occidental y también a movimientos de izquierda, bajo el sello ultraderechista de Gladio. Sin duda, el episodio berlinés de 1989 se trató de un espectacular golpe teatral histórico que mostraba al mundo, supuestamente, el triunfo de la voluntad “democrática” sobre la “tiranía”. Eso sí, mientras la ficha del dominó socialista seguía su curso por Europa, EEUU (con el habitual apoyo de sus aliados europeos) invadía Panamá y asesinaba a más de 3.000 personas, algunas haciéndolas desaparecer en el mar. Pero los malos, malísimos, seguían siendo los comunistas.

Los cabecillas neohitlerianos presentes en la conmemoración de días atrás, fundamentalmente de USA, Alemania y otros países otánicos (los Obama, Merkel, etc) son los herederos de los que edificaron, consumada la anexión de la RDA a la RFA, el IV Reich actual. La herencia de ese “nuevo orden” mundial, o nuevo reinado del terror, fueron las guerras por petróleo, las falsas banderas terroristas del 11-s, 11-m, 7-j, los millones de muertos civiles y torturados en Irak, Libia, Afganistán y Guantánamo, la impunidad sionista con sus incontables crímenes y su Muro de la Vergüenza del que nadie se acuerda, el saqueo programado del neoliberalismo en el Primer y Tercer Mundo, el terrorismo islámico sufragado por Occidente…

Alemania, hoy día, es el país de los amnésicos, pero sólo con los nazis, a los que metieron (y no precisamente a empellones) en sus servicios de inteligencia, Ministerios e instituciones públicas durante los cuarenta años posteriores a la caída del otro muro, el hitleriano. Los comunistas del Este, con 150 víctimas abatidas en el Muro, que lo fueron cruzando ilegalmente, puesto que se trataba de una frontera, fueron el paradigma de la represión socialista según los boletines político-mediáticos de la CIA, a pesar de que EEUU y Europa (con sus agencias del crimen organizado), en diversos grados, estaban apoyando golpes de Estado de corte fascista y la desaparición de miles de personas en el Cono Sur latinoamericano en las dictaduras militares que auparon al poder. Que de su boca salga la palabra “represión”…de los terroristas más indecentes de los últimos años, tiene sus bemoles.

Lo que interesa deliberadamente a Occidente es ocultar que existían otras realidades sobre el Muro y la RDA que nunca han salido a la luz en los medios controlados que dicen llamarse “prensa libre” (para manipular). Está documentado que MILES de alemanes del Oeste capitalista viajaron a la RDA socialista para instalarse definitivamente en este país, pero la imagen y palabra más publicitada en veinticinco años, “ad nauseaum”, han sido las de ciudadanos del Este que huían de la RDA, en globo, en triciclo o con la ayudita de la Estación de la CIA en Berlín occidental. En el Chile de Pinochet muchos no tuvieron tanta suerte: la propia CIA se encargó de que no huyeran del país disidentes de izquierda facilitando a la dictadura los detalles de centenares de opositores para que fuesen asesinados, inclusive de ciudadanos norteamericanos (ver la película Missing, de Costa Gavras). Un detalle, la “fuga” de alemanes occidentales a la RDA, de singular relevancia, que la propaganda de la Guerra Fría ha ignorado siempre en detrimento de la apisonadora anticomunista patrocinada por EEUU.

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Se ha ignorado en qué condiciones se construyó la Barrera Antifascista alemana oriental. El Muro fue construido en agosto de 1961, fundamental y primordialmente por razones económicas. Pat Turnbull lo señala con acierto: En 1961, en Berlín Este vivían 63.000 personas que al mismo tiempo trabajaban en Berlín Oeste. Debido a los tipos de cambio, ganaban entre cuatro y cinco veces más que los trabajadores de Berlín Occidental. En la RDA pagaban rentas muy bajas, esto es, por los precios y las tarifas que debían abonar por los servicios ofrecidos por el Estado de la RDA, sin tener que pagar, además, ni un sólo centavo de impuestos al estado alemán democrático. Se ha cuantificado en alrededor de 32.000 trabajadores de la RDA los que nutrieron, con el excedente de su trabajo, a los especuladores que cruzaron la frontera durante al menos diez años seguidos.

Otro factor de desestabilización capital fueron los contrabandistas y el mercado sucio que llevaba aparejada su actividad delictiva. ‘El Muro y la Humanidad’, publicación germano oriental (1962) lo expresaba así: “Ellos (los estraperlistas) también siguieron la misma receta para acumular riqueza: cogían, por ejemplo, 100 marcos del oeste, iban a la oficina de cambio y los cambiaban a 500 marcos del Este. De este modo iban de compras a Berlín Este y compraban –por ejemplo, una cámara de fotos- e iban a Berlín Occidental y revendían la cámara por un precio muy superior (pongamos 400 marcos). A continuación, iniciaban todo el negocio sucio de nuevo. Obtenían esos 400 marcos del Oeste que se convertían en 2000 marcos del Este, haciéndose ricos en pocos meses a expensas, claro está, de la RDA. Este ejercicio de bandidaje supuso una pérdida para la RDA de más de 35.000 millones de marcos, que podrían haber sido invertidos en la construcción de escuelas, hospitales y en un aumento más rápido del nivel de vida de los germano orientales”

Un análisis absolutamente irreprochable para entender que fue la RDA y por qué se construyó su Muro protector porque, hablando de divisiones y barreras, quien promovió precisamente la división de Europa en dos bloques antagónicos fue Occidente, cuyo único objetivo era aislar, debilitar y, en último término, liquidar, a cualquier precio, a la Unión Soviética, país que, por cierto, fue quien propuso la reunificación de Alemania poco después de su ruptura en dos Estados, siempre que fuese un Estado neutral y desmilitarizado. El propio Stalin formuló una retirada de las tropas soviéticas de la zona oriental y Lavrenti Beria habló en los mismos términos a la muerte de líder soviético. Algo que, lógicamente, no interesó, ni a la nueva Alemania Occidental, ni a EEUU. La división alemana fue un conjunto de acciones unilaterales realizadas por EEUU, Gran Bretaña y Francia, que violaron de forma clamorosa los términos en que fue redactado el tratado de Potsdam, sobre la Europa de la posguerra. Esto no lo afirma un “fan” de la RDA, sino gente como el investigador norteamericano William Blum.

Todo en la RDA era triste, gris y plomizo

                         Todo en la RDA era triste, gris y plomizo…¡son de la Stasi!

Tras la construcción del Muro la revitalización económica de la RDA fue un hecho, creciendo de forma paulatina y consiguiendo unos niveles más que aceptables de vida para los ciudadanos de la RDA, después de varios años permitiendo que el Oeste alemán saqueara parte de los recursos económicos del Este germano. La determinación de construir el Muro por parte de la RDA contribuyó, directamente, aunque esto lo obvien de manera descarada los lacayos de EEUU, al mantenimiento de la paz en Europa que, de otra forma (con una RDA permeable por Berlin Este) no se hubiera conseguido, con toda probabilidad. El factor “protector” del Muro fue, en cierta medida, una forma de garantizar la distensión entre la URSS y EEUU y, en último término, hacer frente al rearme nuclear de la RFA y evitar la entrada del terrorismo de Gladio en territorio alemán oriental.

Hilary Keenan decía hace cinco años, con ocasión de las “conmemoraciones” del 20 aniversario del derribo del Muro de Berlín que: incluso veinte años después de la derrota del comunismo en Europa los esfuerzos realizados por el Estado alemán y los medios de comunicación para borrar de la memoria los logros sociales de la República Democrática Alemana no han tenido éxito. Y es que se puede afirmar que la ostalgie (nostalgia por el Este) de relativamente jóvenes y viejos ex ciudadanos de la RDA, pasados veinticinco años, es algo más que sentimentalismo pasajero por el pasado. Es una declaración de intenciones. En palabras de un antiguo alemán oriental “gracias a Dios”, fui capaz de experimentar la vida en la RDA.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

De cómo EEUU se convirtió en el mayor protector de criminales de guerra nazis del siglo XX

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                                   Eric Lichtblau

No es nueva esta afirmación. Ya existían pruebas, desde hacía muchos años, de la consanguinidad política entre las altas esferas del poder norteamericano y un grupo bastante numeroso de cabecillas del Tercer Reich que pudieron salir indemnes de la derrota a manos soviéticas en la II Guerra Mundial y encontraron acomodo en el imperio del tito Sam, finalizada la misma. Los nexos anticomunistas entre la élite política norteamericana y los depuestos nazis supervivientes sirvieron para que ambos luchasen en un mismo y nuevo frente, el antisoviético, con ocasión de la incipiente guerra fría, mediante toda una suerte de artimañas, sabotajes terroristas, utilización de arietes culturales procedentes de la “intelligentsia” europea o americana (Orwell o Hannah Arendt), calculadas mentiras y difamaciones para ser propagadas masivamente contra la Unión Soviética a través de sus medios controlados (los del magnate Hearst o los libelos de Robert Conquest) o buscando disidentes en el corazón del Gulag para articular y reforzar sus patrañas. Utilizaron a los numerosos y todavía convencidos nazis como nuevos chacales que lanzar, no sólo contra la Europa Oriental socialista sino, en general, contra toda la izquierda comunista de Europa Occidental, quien fue objetivo militar del terrorismo de los “ejércitos secretos” de la OTAN-Gladio

La novedad de la leyenda que figura en el encabezado de esta entrada reside en que esta vez la “denuncia” ha sido explicitada por un personaje que trabaja para eso que muchos consideramos medios controlados (Falsimedia) por las élites político-financieras de Washington. Se trata del periodista del New York Times Eric Lichtblau, quien en un reciente libro, The Nazis Next Door (algo así como Los nazis a las puertas), señala que su país mantuvo estrechísimas y afines relaciones con los nazis alemanes durante la II Guerra Mundial y, por supuesto, acabada la contienda bélica. Que muchos de esos criminales de guerra nazis recalaron en la CIA era algo sabido, pero Lichtblau va más allá de pasar de puntillas de una mera adscripción nacionalsocialista a la agencia de inteligencia norteamericana. Por ejemplo, se sabe y es conocido que las élites anticomunistas del poder norteamericano, durante el gobierno de Harry Truman y los que le siguieron, hicieron denodados esfuerzos por crear un aparato de inteligencia en la nueva Alemania Federal, el BND, para que estuviera nutrido de genocidas nazis hasta las cachas. Al frente del nuevo espionaje alemán los halcones norteamericanos de la guerra fría pusieron a uno de los carniceros más confiables de Hitler, Reinhard Gehlen, ya reseñado en otras entradas a propósito de la red anticomunista Gladio de la OTAN. Gehlen fue el jefe de los espías de Hitler y causante, bajo su mando, de la muerte de más de cuatro millones de prisioneros soviéticos en el frente Este.

La inteligencia militar de EEUU se dio bastante prisa en dar forma al BND alemán como una agencia de espionaje a su servicio. Fue el oportuno hogar anticomunista de, muy probablemente, miles de oficiales de las SS, reclutados por Gehlen y EEUU para servir en la segunda guerra de agresión contra el bloque soviético. El BND fue, en definitiva, “la correa de transmisión más importante para la rehabilitación de antiguos nazis”, según el historiador Timothy Naftaly. Mientras, en el lado político también lo dejaron todo atado y bien atado: la nueva Alemania del Oeste diseñada por Washington colocó a un “cristiano-demócrata” de corte neofascista en el poder, ferozmente anticomunista y extraordinariamente tolerante con los nazis derrotados, como fue el canciller Konrad Adenauer, quien colocó a miles de hitlerianos con las manos manchadas de sangre en la nueva Administración pública de la RFA (el mariscal de Hitler en Rusia, Von Mannstein como asesor del Ministerio de Defensa, por citar a uno de los más relevantes). Como en España, en Alemania Federal se gestó una “transición” hecha a medida de los nazis, eso sí, sin los principales gestores del del III Reich cuyas cabezas rodaron previamente para que la farsa no saliera tan mal parada, y sin los más extremistas y fervientes nacionalsocialistas que seguían vivos, quienes tuvieron la oportunidad de huir a la Argentina de la mano de los Perón, la inteligencia estadounidense y la “longa manus” vaticana.

Lichtblau afirma, en base a documentos probatorios de la Inteligencia de EEUU y el International Working Group (IWG), que funcionarios al más alto nivel de EEUU hicieron denodados esfuerzos por proteger a los principales criminales de guerra nazis, con objeto de que no fuesen perseguidos y terminasen ante la justicia. El gobierno norteamericano llevó a su país a miles de antiguos nazis, donde vivieron con todo tipo de comodidades, mientras realizaban una vida completamente normal como espías, científicos o agentes clandestinos trabajando para las agencias militares o de inteligencia de EEUU. De hecho, según el IWG cinco principales colaboradores directos del organizador del Holocausto, Adolf Eichmann, fueron empleados de la CIA después de la guerra, y la agencia trató de establecer relaciones con al menos otros 23 oficiales nazis.

El denominado Proyecto Paperclip, firmado por el presidente Truman, sirvió a todos estos proyectos. Valga como ejemplo que científicos reclutados por USA como Werner Von Braun, quien mantuvo profundos vínculos con el hitlerianismo, se valieron de mano de obra esclava para sacar adelante sus proyectos en la Alemania nazi. Von Braun, el artífice del cohete V-2, fue particularmente mimado por el gobierno y los militares de EEUU. Su nuevo hogar fue una base militar ubicada en Fort Bliss, Texas, lugar donde se trasladó junto con su familia y no menos de 100 miembros de su equipo de trabajo en Alemania. Ser científico, aunque hubieras participado, directa o indirectamente, en el engranaje del terror nazi, parecía ser un buen salvoconducto para los enfebrecidos anticomunistas del Pentágono.

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Decir esto ahora mismo por alguien que está a sueldo de un medio hegemónico como el NYT, se agradece, pero la verdad es que no tiene mucho mérito pasados más de sesenta años, aunque (repito) es digno de encomio ya que, de este modo, podemos contemplar de qué pasta ha estado hecha siempre la élite político-militar norteamericana. No obstante, sería más verídico y creíble en un agente que sirve a un medio cercano al poder político de su país denunciar, por ejemplo, las falsedades y complots que urdió la camarilla de Bush y el sionismo israelo-estadounidense con el autoatentado del 11-s, así como los vínculos de sus agencias de inteligencia con los atentados terroristas de falsa bandera del 11-m español o el 7-j en Londres. En USA sólo se acuerdan, hipócritamente, de sus fechorías cuando ha caído una losa de casi un siglo y saben que…lo pasado está totalmente “pisado”.

Pero sigamos con el nazismo de las barras y estrellas. Mientras la agitación y propaganda se incrementaban exponencialmente en contra de la URSS en todos los frentes posibles y la cacería contra los comunistas en Hollywood estaba en su máximo apogeo, un nutrido grupo de nazis estaban bien asentados en territorio norteamericano disfrutando de la generosidad sin límite de un país que estaba preparando una guerra más caliente que fría, en diversos grados de intensidad, contra el comunismo soviético y sus aliados. Algunos ingenuos pensarán…pero si esos nazis eran arrepentidos (formalmente) del nacionalsocialismo que más dará. No, eran solamente derrotados nazis por el Ejército Rojo que arriaron la cruz gamada por conveniencia para abrazar una causa de la que nunca abdicaron: el anticomunismo militante que también practicaban sus homólogos estadounidenses y que les vino de perlas para integrarse como nuevos ciudadanos “acólitos de la democracia americana”. Recordemos que un grupo de cabecillas nazis era partidario de plantear una tregua a EEUU y Gran Bretaña, meses antes de que la URSS aplastara a Hitler, para pactar un nuevo frente a tres bandas contra Stalin.

Esos nazis, que llevaban crímenes a sus espaldas, no eran teóricos del nazismo, precisamente. En este sentido Lichtblau deja las cosas bien claras y menciona a algunos de ellos como, por ejemplo, Emil Salmon, ex jefe paramilitar nazi, quien quemó una sinagoga repleta de mujeres y niños y fue condenado por un tribunal de “desnazificación”. Salmon fue protegido y empleado por la Fuerza Aérea de EEUU para trabajar como ingeniero en la base aérea de Wright, Ohio. Otro caso lacerante que cita el periodista Lichtblau es el del doctor Hubertus Strughold, una especie de avezado alumno de Joseph Mengele, también investigador en nómina del ejército americano, a pesar de que se sabía que había trabajado experimentando con humanos, niños incluidos, para la causa etnicista aria.

A pesar de los pesares, la maquinaria de reclutamiento y apantallamiento del nazismo en EEUU siguió su curso y “se llevó a cabo de forma y manera sistematica” tanto que incluso Lichtblau señala que documentos internos de la inteligencia militar mostraban incluso frases que aquí llamaríamos “hechas” o comúnmente llamadas aforismos. Por ejemplo, se solía utilizar en los círculos militares americanos un símil del “hay que hacer leña del árbol caído” usando en su lugar el de “hay que hacer leña del árbol nazi muerto”, una suerte de sentencia despectiva para mostrar su repudio a quien cuestionase los particulares y sucios métodos de la élite político-militar “usamericana” con tal de guiar sus propósitos imperiales, esta vez coincidentes con los del nazismo.

Los contactos norteamericanos con elementos del nazismo se llevaron a cabo incluso antes de finalizada la II Guerra Mundial. El que fue director de la CIA Allen Dulles (mediante su antecesora, la OSS, Oficina de Servicios Estratégicos), llevó a cabo un acuerdo con oficiales nazis de las SS por las que organizaría él, personalmente, la liberación de un comandante de las SS encarcelado en Italia. Se trataba de Karl Wolff, nada menos que el enlace de las SS con Hitler en su calidad de Jefe del Estado Mayor personal de Heinrich Himmler. Wolff había sido capturado por la guerrilla partisana en la frontera suizo-alemana. Según Lichtblau Dulles hizo grandes esfuerzos por proteger a Wolff, quien era considerado como uno de los 20 mayores criminales de guerra. Asímismo, el gobierno de EEUU hizo un denodado esfuerzo para proteger a otros ex nazis en las décadas siguientes.

La obstaculización a las investigaciones sobre nazis trabajando como agentes o colaboradores en los órganos de espionaje o policiales de EEUU fue una política de hechos consumados. El FBI y la CIA, fueron los que más se destacaron, en los años ochenta y noventa del siglo XX, por cerrar el paso a cualquier información que facilitase los nombres de sospechosos nazis que integraron o integraban sus filas. El FBI se escudaba en que eran valiosos chivatos para delatar a “simpatizantes comunistas” en el interior de EEUU, mientras que la CIA se negó a hablar de uno de sus criminales con antecedentes de masacres en Lituania (otro viejo conocido trabajando para la CIA, este sí identificado, fue el carnicero de Lyon Klaus Barbie). Si las agencias militares, policiales y de inteligencia norteamericanas fueron capaces de acoger en su seno a decenas o miles de criminales nazis, sin desdoro alguno,….¿nadie puede pensar, con todo criterio lógico, que esas organizaciones no hayan podido urdir un complot terrorista como el 11-s y sus derivados del 11-m o 7-j? ¿De haber reclutado, organizado, financiado, armado y entrenado al terrorismo islámico moderno junto a sus agencias amigas del Mossad y el MI5? Hagan sus deducciones.

Hasta tal punto llegó el paroxismo y la histeria anticomunista estadounidense que, temerosos de una expansión del comunismo soviético, una vez finalizada la guerra, no tuvieron remordimientos en hacerse con los criminales de Hitler que aún quedaban copiosamente por Europa, sellando un acuerdo ideológico con los mismos y ofreciéndoles el paraguas protector y benefactor del “Reich” capitalista norteamericano que actuaba, ayer como hoy, en clave de estrategia imperialista. EEUU, engañando a su pueblo al ir a combatir en la II Guerra Mundial por la “democracia” lo que realmente estaba haciendo era “ambicionar sus propios objetivos imperialistas, no sólo en Europa sino a nivel de todo el planeta”. Y los despojos de un buen puñado de nazis le sirvieron para este propósito.

El régimen biparticida español se hunde en los votos y en la doctrina del miedo. ¿Buscando un ‘pinochetazo’ a la española?

POPULISMOS

PODEMOS: NO ES ORO TODO LO QUE RELUCE. UNA POSIBLE MANIOBRA DE DISIDENCIA CONTROLADA

El régimen biparticida español está nervioso, tiene miedo, diría que tiene pánico…¿pero a qué o a quién? Parece ser que entre eso que llaman encuestas de opinión, que otorgan nada menos que la primera posición en intención de voto a la formación Podemos y que la derecha cavernícola ultracorrupta está inmersa en una espiral de procesos judiciales a cuenta de la corrupción generalizada, desfilando (un poco en plan mascarada) ante los juzgados, el conglomerado de corruptos del PPSOEGAL están echando el resto para convertir a Podemos en el gran satán bolchevique español del siglo XXI. ¿Realmente Podemos, sólo o acompañado, representaría una seria amenaza a las oligarquías políticas, empresariales y financieras de este país? ¿Cambiaría Podemos el statu quo político nacional e internacional del Estado español? ¿Pondría firmes a la dictadura de los mercados y a la OTAN o sería más bien un bluff que buscaría rápidamente acomodo en el sistema con cuatro operaciones cosméticas?

Antes de pasar a la orquestada pataleta que están montando los dos partidos mayoritarios pero en vías de ser los escombros del sistema, el fenómeno Podemos admite algunas variables políticas disidentes de cierta consideración. La primera de ellas es sospechosa y en contra de Podemos. El ascenso relampagueante de Podemos y su líder carismático Pablo Iglesias no es sólo una aparición mediática sin más, sino que la puesta de largo de Iglesias en determinados medios podría deberse a una estrategia previamente diseñada desde algo más que el criterio de unos programadores televisivos. Algunos admiten que Podemos estaría más cerca de ser disidencia controlada que una iniciativa “radical” para poner patas arriba al régimen, un poco al estilo de aquel infame personaje apodado Isidoro (Felipe GALzález) que aupó EEUU al liderazgo de su partido en Suresnes (y luego al poder) para liquidar o neutralizar a los partidos de izquierda que supusieran una amenaza para la “transición” dirigida por la CIA, como fue el caso del claudicante Partido Comunista español. Pero ¿con qué objeto habría de ser Iglesias ahora una marioneta de las cloacas del Estado?

Las circunstancias son ahora radicalmente diferentes a las de entonces por lo que la tesis de la demolición controlada de la izquierda (si nos referimos a IU, en la práctica la línea ideológica es la misma que Podemos) no parece ser un presupuesto real a tener en cuenta, pero el hecho de que, y esta sería otra variable en negativo, Podemos esté ayuna de símbolos, banderas, consignas y referentes históricos izquierdistas o comunistas, salvo una adscripción más o menos entusiasta por los “socialismos” del siglo XXI que están gobernando en Bolivia, Ecuador y en Venezuela (aquí han reculado considerablemente, sin desdoro alguno, los de Podemos) hacen que la formación de Iglesias resulte un conglomerado aséptico de postulados vagamente “izquierdistas”, pero menos “izquierdosos” de lo que parece y con vínculos con el trotskismo, ideario que ha estado más cerca de la CIA que de una revolución socialista. Lo de menos no es ser comunista sino tener sentido común, decía no hace mucho Iglesias en un ejercicio de pragmatismo casi obsceno.

Y frente al mediático, avispado y hábil manipulador Évole, Iglesias se nos  confiesa cuasi-admirador del actual Papa de Cristo e inusitado militarista de vocación, defensor del decente modelo suizo, pero nada, nada, nada comprometido y sí elusivo con las grandes cuestiones que un partido o formación de izquierdas debería abordar sin discursitos difusos, cuando no un abierto defensor de “no abolir la economía de mercado libre-explotador”. Menudo descubrimiento. Yes…we can estimado Obama…y preparando el terreno para el asalto al poder. Lagarto, lagarto y metiéndonos ladinamente un “supuesto” socialismo de rostro humano, sin ideología, pero anclado en el capitalismo, por supuesto. Nada de extrañar cuando uno de los promotores, en la sombra, de Podemos ha sido el mendaz filósofo de vía estrecha Santiago Alba Rico, paladín de los “rebeldes” en Siria y de las “primaveras árabes del ultraderechista senador usaco John McCain”. La cataclísmica derecha-ultra piensa, a pesar de todo, que estamos ante Stalin en persona cuando la realidad es que las propuestas programáticas de Podemos son casi tirando a socialdemocracia “avanzada” y, en algunos casos, incluso desde una óptica marxista, son un completo disparate (la inmigración como un coladero sin criterio alguno, que provocaría, si no lo ha hecho ya, la división social y el empobrecimiento del trabajo) además de que sus previsiones económicas están cogidas con alfileres: del tipo, vamos a contentar a los desahuciados del Estado con brochazos socialdemócratas de aquí y de allá. Propuestas vagas y sin un contenido que fracture, verdaderamente, al sistema.

En definitiva, Podemos, desde esta visión crítica, sería el que pilotaría una segunda “transición” pero controlada en la sombra, esto es, por los que mueven los hilos de las cloacas de Estado y tienen la costumbre de infiltrarse en organizaciones políticas emergentes, aparentemente “peligrosas para el sistema”. Sólo que Podemos sería tan peligroso, en este caso, como el PCUS en un congreso de la Internacional comunista.

¡QUE LLEGAN LOS POPULISMOS “MARXISTAS”! EL PAIS Y LIBERTAD DIGITAL DEMANDAN UN GOLPE DE TIMÓN

Ahora bien, admitamos otra teoría: que el ideario aparentemente izquierdoso de Podemos es real y está libre de polvo y paja (entendiendo como tal que no esté manipulado, directa o indirectamente, por agencias de inteligencia o los estercoleros de Estado). Podemos estaría poniendo contra las cuerdas al régimen legatario del franquismo gracias, sobre todo, al magnetismo dialéctico de su líder Pablo Iglesias, crucificado como “populista” de inmediato por los corruptores del régimen. Podemos es un fenómeno televisivo, le achacan sus detractores, arguyendo que determinados medios de la progresía del sistema han “incubado el huevo de la serpiente” y ahora tenemos al coletas amenazando las cuentas suizas de los diputados y senadores que engendraron el biparticidio bajo la tutela de la CIA. Es lo que braman sus cruzados mediáticos a diario. Pero para víboras y serpientes venenosas tenemos a los palanganeros del régimen borbónico que han hecho de portavoces de la corrupción (incluida la monárquica) desde el finiquito (formal) franquista. Después de la sospechosa encuesta de Metroscopia para ELPAIS, donde Podemos supera a PPSOE en voto, han saltado con rapidez las alarmas antiaéreas del sistema porque parece ser (sólo en apariencia) que les va a llover mierda a mansalva a los esbirros del régimen del 78.

Desde los púlpitos falsimierdosos de la derecha cavernaria ya se oyen invocaciones al suicidio colectivo ante el desembarco de Podemos en Moncloa. ¡Y la culpa la tiene el presidente de MarcaEspaña. Veamos qué editorializa Libertad Digital: Rajoy se está jugando la posibilidad de pasar a la historia como el gobernante de la derecha que sirvió en bandeja el triunfo a la versión más lamentable y tercemundista de la izquierda europea, porque las decisiones políticas tienen consecuencias, pero también la ausencia de ellas, como estamos comprobando con horror los españoles que queremos un país próspero, una democracia limpia y una nación en paz. Demasiado teatro burlesco para ser cierto. Estos juegan a ser payasos (fascistas) en un circo irreal, no más.

El otro socio de la corrupción de Estado, el Psoe-CIA-GAL, se lamenta a través de un editorial de ELPAIS (si es que directamente este medio no es ultraconservador) que el actual despropósito gangsteril pactado por ambos partidos mayoritarios (cito a continuación) no justifica dejar a la sociedad en manos de Pablo Iglesias y de Podemos, es decir, de un grupo de diagnóstico catastrofista y voluntad descalificadora, que niega ser de izquierdas ni de derechas para ocultar lo que en realidad es: simple y vulgar populismo como el que, con otras apariencias ideológicas, aparece en diversas partes de Europa. [...] Hasta el momento, las únicas recetas que hemos escuchado en boca de los líderes de Podemos son viejas, fracasadas o delirantes. Llegan los soviets para amenazar el status de Wall Street, el IBEX35, las bases militares otánicas y el sionismo, por lo que el medio español a sueldo del Departamento de Estado norteamericano dice que hay que mandar un recado a quien competa para movilizar un “carmonazo” a la venezolana o un “pinochetazo” light, según proceda. La lectura es bien simple y este editorial “prisaico” no desmerece en nada de los que hacía el diario ultraderechista El Alcázar en vísperas del golpe del 23-F, el que idearon el CESID y la clase política de entonces. ¿Podría reeditarse con Podemos un Gladio a la italiana del mismo modo que se evitó, a sangre y fuego, en los años setenta y ochenta el ascenso al poder del Partido Comunista italiano y otras formaciones anti-otánicas en Europa Occidental? 

Pero aún hay más y peor. Todos los viejos pedantes de la vieja guardia galosa psoista que se aglutinan en torno a la revista llamada Temas para el Debate se han despachado a gusto contra Podemos, defendiendo el modelo de satrapía neoliberal-genocida de todos conocido, nada menos que invocando a los años treinta. La desvergüenza de estos lacayos del Pentágono y la OTAN es tal que se permiten el lujo de afirmar cosas como la que sigue: Europa “no puede permitirse repetir su peor pesadilla”, que vivió en los años treinta del pasado siglo XX. Su politólogo más refinado y fascistoide, un tal Domenec Ruiz, remarca este aspecto demonizador ya que según él Podemos no debe tomarse “a la ligera” teniendo como “recordatorio” la experiencia de los años treinta del siglo pasado.

¿Esto qué es? Guerracivilismo en estado puro, soflamas queipollanistas, persecución de curas y quema de conventos…llega la Revolución comunista, la colectivización forzosa, los gulags, los campos de concentración, el nacionalsocialismo podemita, el “anschluss”, la peste bubónica y los Sudetes catalanes que se nos independizan. Esto lo dicen los bien pagaos de la CIA, agencia de espionaje con seis millones de muertos en su haber y defensores a machamartillo de un país, EEUU, el mayor protector del nazismo del siglo XX, soporte de terroristas “islámicos” y orquestador de falsas banderas terroristas, junto a Israel. Pero Podemos es el horror izquierdista porque dicen que va a desmantelar totalmente a un régimen que ha propagado el expolio, el robo y la rapiña como nadie. No se lo creen ni ellos.

Los excesos del ‘spaghetti western’ y Sergio Leone (y 2)

Actores y director de Hasta que llegó su Hora

Actores y director de Hasta que llegó su Hora (izda a dcha: Henry Fonda, Claudia Cardinale, Sergio Leone, Charles Bronson y Jason Robards)

Hasta que llegó su Hora (1968), traducción como siempre “inmaculada”, a la “española” de Once upon a time in the West, (Érase una Vez en el Oeste) fue la película más ambiciosa de Leone, tanto que contó con un plantel de actores principales de primera línea (Henry Fonda, Claudia Cardinale, Jason Robards y, menos, Charles Bronson). Una película laureada, injustamente, hasta el estrépito por buena parte del público (tanto en Imdb, donde es de las mejor calificadas, como en Amazon, aquí por buena parte de usuarios estadounidenses). Algo que no he acertado a comprender el por qué esta decadente, linfática y mortecina sesión de aburrimiento y sosería puede haber recibido tanto relumbrón siendo, probablemente, la obra más fallida del director italiano. La otra que rodó Leone, a continuación, se llama Agáchate Maldito (1971), también apostando fuerte por la parte actoral (un Rod Steiger sobreactuado y un excelente James Coburn) pero con iguales o parecidos resultados (algo menos acusados) que en la precedente. Leone despliega en Agáchate Maldito todos los elementos discursivos ideológicos de izquierdas y echa toda la carne en el asador para agitar la bandera de la Revolución, al calor, tal vez, de los acontecimientos de mayo del 68 y, por supuesto, del influyente Partido Comunista italiano. La película gira en torno a dos protagonistas, uno más histriónico, pordiosero y, sobre todo, deudor de la ‘pasta’ fácil (Steiger), mientras que el otro (Coburn) es un militante del IRA irlandés algo más refinado y comprometido, enfrascado en medio de las luchas revolucionarias mexicanas.

Pero no basta con denunciar el carácter represivo, racista y reaccionario de las élites militares y económicas, ya sean mexicanas o estadounidenses, o la legitimidad de la lucha armada contra los opresores. Agáchate Maldito padece de las mismas faltas que en su anterior entrega cinematográfica: ensimismamiento, ritmo tedioso, propensión a abusar de primeros planos y escenas que rozan lo estrafalario, como si quisiera dotarlas de una espuria trascendentalidad o la inclusión de flash-back sin venir mucho a cuento, sólo para rellenar el mostrenco argumental. Leone no fue un maestro de la síntesis narrativa, precisamente. Y en esta “revolucionaria” cinta el italiano carga las tintas, nuevamente, con una exposición hiperbólica que alarga más de lo debido, eso sí sazonada con elementos humorísticos. Si ese “alargamiento” del metraje estaba justificado en La Muerte tenía un Precio o en El Bueno, el Feo….., aquí todo está fuera de lugar y de sitio, eso sí, bastante menos acusado que en Hasta que llegó su Hora.

                    Agáchate Maldito (James Coburn, izquerda y Rod Steiger)                      

En esta última película, con ínfulas de epopeya (Erase una vez en el Oeste), Leone ejecuta un inicio aclamado por muchos, pero que a mí me provoca un extraño efecto de saturación mental (como en casi todo el relato de la película). Para abrir boca ya adivinas que el metraje se va a hacer eterno y que le empiezan a sobrar minutos de forma alarmante. El recorrido inicial de la cámara, previo antes del “duelo”, registrando casi cada uno de los pliegues de los pistoleros e introduciendo Leone elementos presuntamente jocosos (la jodida mosca rondando en torno al careto de Jack Elam durante cinco minutos) te provocan, cuanto menos, un ligero (nunca mejor dicho) “mosqueo” preguntándote a qué viene esa escena absolutamente prescindible. Un muy mal presagio. Lo inexplicable es cómo al gran Woody Strode le pudieron asignar solamente un mísero papel de pistolero de diez minutos de duración (además, sin abrir la boca).

Con ser el “duelo” un remiendo made in Leone, a continuación viene lo peor. La sucesión de episodios que giran en torno a los diferentes personajes, el enclave de situaciones y las circunstancias vitales de aquéllos, va entre la hipertrofia argumental y las caídas continuas de tensión (por decir algo favorable), los diálogos minimalistas están trazados con escuadra y cartabón (estás deseando que entré alguien en escena y empiece a repartir plomo a discreción), los agobiantes, prescindibles y sobreabundantes primeros planos (más el zoom correspondiente) resultan afectados…las interminables escenas se suceden al compás de existencialismo “bergmaniano”, el estatismo contemplativo aparece en cada segundo de metraje y las transiciones entre planos/secuencias se hacen insufribles…

No basta un presupuesto de la Paramount, unos exteriores en los mismos parajes donde rodó John Ford, una música de Ennio Morricone, por cierto fuera de lugar, tan cursi como, por momentos, aborrecible (nada que ver con la de su trilogía). Y los actores…no hace falta decir que sintonizan con el cuadro general deficitario del film…o sea, mal. A pesar de los pesares y de Henry Fonda, un grande de Hollywood, pero que aquí anda desubicado y el papel de villano que le asignaron fue un “regalo” envenenado. Está incluso lejísimos de sus clásicos de antaño (incluida su excelente interpretación en Incidente en Ox Bow de 1943). Para rematar la faena el asignarle a Fonda los habituales tics “guarretes” de Leone en sus otras películas (esa “afición” por el escupitajo que endosó a Eastwood) es que le sienta como un tiro en las partes nobles al bueno y elegante de Fonda que, en mi opinión, estuvo incluso “mejor” (por decir algo bueno) en otro ‘spaghetti’ que rodó con el “marrano” Terence Hill (Mi Nombre es Ninguno, producida por Leone) Charles Bronson es hierático, soporífero. No le veo para encasillarle de protagonista principal. Probablemente Clint Eastwood y/o Lee Van Cleef hubieran salvado aceptablemente el mobiliario argumental, pero Bronson dando la chapa con la armónica en toda la película y paseando su careto entre inexpresivo y petrificado…lo más lógico es que hubiera acabado como uno de los pistoleros que él mismo ejecutó, es decir, con cinco minutos basta. Jason Robards no sabes si es un forajido, un tio enrollado, un buen samaritano o tal vez pasaba por allí de incógnito. Hace lo que puede, que es algo superior al resto de sus colegas de reparto.

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                   Charles Bronson y Jason Robards (Hasta que llegó su Hora)

A la bella Claudia Cardinale le anidaron su personaje como mejor pudieron que es más mal que bien, sin brújula y rellenando pantalla con su sensualidad, como si eso fuese una carta de presentación para salvar el escollo. Cardinale tuvo mejor fortuna en Los Profesionales de Richard Brooks junto a Lee Marvin, Burt Lancaster, Robert Ryan y, por cierto, protagonismo, esta vez sí, para Woody Strode. Los Profesionales era un western de verdad, coetáneo de la trilogía de Leone, pero más sustancioso, incluso “revolucionario”, brioso y energizante que las dos últimas pretenciosidades plomizas de Leone. La película de Brooks era un epílogo brillante a una época dorada (aunque luego vinieron algunos notables ‘revivals westernianos’, precisamente a cargo del “perdedor” Eastwood –Cometieron Dos Errores, Infierno de Cobardes, El Fuera de la Ley, El Jinete Pálido- o de la mano de Sam Peckinpah (Grupo Salvaje) y Robert Redford –Las Aventuras de Jeremiah Johnson y Dos Hombres y Un Destino-). La Cardinale, en definitiva, no carbura y naufraga en la misma dirección que sus compañeros.

Algún brutico ha dicho por ahí que Hasta que llegó su Hora es el camino más corto para padecer, o bien Alzheimer, o bien una muerte lenta por asfixia. Probablemente exagere. Pero si el western clásico es un género que nunca me sublimó, viendo esta antología de la morosidad menos todavía. Y es que el spaghetti-western fue un intento de dinamizar, desde una óptica europea, un género genuinamente americano a base de explotar elementos paródicos e introducir (en algunos casos) acertadas claves políticas anti-imperialistas, en contraposición a algunas de las epopeyas supremacistas del Tío Sam, pero que acabaron, en buena medida, por caricaturizarlo, si exceptuamos esas salvedades finales de Eastwood o Redford.

Los excesos del ‘spaghetti western’ y Sergio Leone (1)

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En los años sesenta hubo una especie de revitalización del género western que parecía condenado definitivamente al ostracismo después de la épica que plasmaron en el celuloide gentes como John Ford, Anthony Mann o Howard Hawks. Épica que nunca me fue especialmente afín por variados motivos (valores cinematográficos aparte), entre ellos, la falsificación histórica que llevaba aparejada y el ser un vehículo claramente de control cultural donde predominaban los valores ultraconservadores imperantes en la política estadounidadense del momento, salvo algunas notables (o sobresalientes) excepciones. El western clásico se escoró hacia la parodia y los elementos más, digamos, “sucios” (en toda la extensión de la palabra) y ponzoñosos del Western en el que añadieron, como nota propia novedosa, la introducción por parte de algunos directores italianos (Sergio Leone, Sergio Corbucci, Giuliano Carmineo, Sergio Sollima, Damiano Damiani, por poner unos ejemplos) la reivindicación del activismo revolucionario (el pretexto de la Revolución mexicana) tomando como referente los movimientos de izquierda italianos y la agitación político-cultural del momento. Quizás fueron los “mejores” en esta derivación o degeneración del clasicismo “fordiano”.

Ese motivo medular político del spaguetti estaba, todavía, un punto  lejano de la tosquedad pordiosera infamante de la saga Trinidad de Terence Hill y Bud Spencer y otras españoladas o italianadas con sabor a morralla realizadas unos años antes con tres perras gordas y escasa o nula imaginación argumental. Con todo, aquellas producciones o co-producciones hispano-italianas o italianas a secas no dejaban de ser lo más parecido a cine cañí-castizo pasado por pasta minestrone, desiertos de Almería, serranía de Colmenar Viejo e imposibles parajes del Oeste radicados en Burgos o Fraga (Huesca). La tendencia a la exageración y a la comicidad forzada llevó al “spaghetti”-western a que bofetadas, puñetazos y disparos de revólver sonasen, en los dos primeros casos, como el sonido de un tambor de hojalata y, en el segundo, casi como el silbido de un cohete katiusha.

¿Se imaginan un pseudo-spaghetti western cien por cien español (western paellero, según la despectiva denominación que acuñó el subgénero “a la española”) escenificando al Séptimo de Caballería y la banda sonora cantada en castellano con una furcia de can-can en un Saloon cantando igualmente en castellano? Yo todavía no. Creo que se llamaba Masacre en el Fuerte Perdido o algo similar. Eran las cosas de un subgénero que alcanzó cotas ciertamente esperpénticas y, en bastantes casos, deleznables. Un engendro inenarrable llamado 20.000 dólares por un Cadáver (1969), es una muestra de ello, donde habría que haber quemado vivos a todos los integrantes de este indescriptible “western”: desde el “director” al “guionista” (que son los mismos) pasando por los “actores” (el principal es para guillotinarlo previamente) y terminando por la “autora” de la “banda sonora”, una tal Ana Satrova. ¿Han escuchado ustedes música de verbena en las ferias de los pueblos? Pero, ojo, pueblos de garrafa, boina y madreña. Eso es lo que acompañaba, “musicalmente”, a este “western”. Véanlo en Youtube si tienen un poco de tiempo libre y quieren perderlo irremediablemente. Toda esta pléyade de desvergüenzas fueron siempre a rebufo de Leone quien fue verdaderamente el “catalizador” del género western convertido en subgénero, aunque otros se le adelantaron un par de años atrás de su primera obra “almeriense”. Y, cómo no, también clonaban los imitadores del cine de Leone, como podían, las bandas sonoras del prolífico Ennio Morricone (a veces más rematadamente mal que bien).

Se facturaron, sobre todo en los sesenta, subproductos de serie B ó Z, con actores norteamericanizados, por necesidades de marketing, para llegar a más público y otros con denominación de origen: americanos, franceses, canadienses e incluso noruegos para que el creído populacho del franquismo creyese que estaba viendo una peli en Montana o Dakota del Norte. Django, Sartana o fríos vengadores traumatizados por episodios violentos generados en el pasado contra sus familias, novias o mujeres, fueron los héroes de tebeo barato que más se repitieron en los “tagliatelle” rodados en territorio español. Sin embargo, no se puede hablar de mugre en su total generalidad para definir a este subgénero gastronómico-italiano (o italo-español) en el que se encontraban incluso cosas aceptables: De Hombre a Hombre (1967, John Phillip Law, Lee Van Cleef) No soy un Asesino, (Giuliano Gemma, 1967), la apañada, sin más, El Sabor de la Venganza (1963), del español Joaquin Luis Romero Marchent (hermano de otro “experto” en spaghettis Rafael Romero Marchent) y algunas cintas “políticas” (Yo soy la Revolución, 1966, Damiano Damiani).

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                                       Anthony Steffen (Antonio de Teffé)

Actores anglofilizados como los italianos Anthony Steffen (Antonio de Teffé) o George Eastman (Luigi Montefiori), el serbio nacionalizado italiano Sean Todd (Ivan Rassimov), los españoles Aldo Sambrell (Alfredo Sánchez Brell) y George Martin (Francisco Martínez Celeiro) y otros tan asépticos como los anteriores e igualmente acartonados tipo Richard Wyler, William Berger, Richard Harrison o Craig Hill. Mediocridades alarmantes como Fabio Testi, insufribles histriónicos como Tomas Milian o actores tan terribles y “asesinables” como Klaus Kinski (que no pegaba ni con engrudo, ni de malo, ni de bueno, ni de grotesco, si acaso en algunas de las películas de Jess Franco o Paul Naschy), conformaron mayormente el submundo del euro-spaghetti-western en su fachada principal. Y, rodando en España, no podían faltar, en un segundo plano, pero actuando también en la factoría de spaghettis en serie, los españoles sin aditivos anglófilos que hacían lo que podían y que estaban entre lo digno y, simplemente, servir de relleno. Fernando Sancho, (siempre de bandido mexicano, repitiéndose como el ajo, haciendo continuamente de “sí mismo”), el solvente Eduardo Fajardo, el monótono Frank Braña, el italo-español Luis Induni limitadísimo como pocos o el buen hacer de Conrado San Martín y Roberto Camardiel…fueron algunos de los más destacables en el bando español.

Otros españoles aparecieron (brevemente) en western “made in USA” con actores completamente norteamericanos (el fenomenal Ricardo Palacios, junto a Lee Marvin y un joven Ron Howard en la estupenda Spike’s Gang, 1974, de Richard Fleischer). No faltaría a la cita con el “spaguetti” la brutal censura franquista cercenando escenas y diálogos (sustituyendo, por ejemplo, “hijo de puta” por el clásico “hijo de perra”) o mutilando escenas “conflictivas” de tinte erótico (Charo López desnuda integral en la infame Anda Muchacho Dispara, 1971) u otras especialmente violentas. Mención especial, a pesar de todo, merece una mujer: la guionista María del Carmen Martínez Román creadora de un puñado de spaghetti-western con desigual fortuna (aunque, en la práctica, todos merezcan el olvido), pero peleando en el rudo mundo del Oeste con los hombres.

Sergio Leone aportó un toque, por así decirlo, algo menos “cutre”, autoparódico y casposo a sus western que otros de sus colegas de “spaghetti” (por ejemplo, Sergio Corbucci imitando al mismo Leone en El Blanco, El amarillo y el Negro, 1974). Leone fue conocido, sobre todo, por dirigir la célebre trilogía (Por un Puñado de Dólares, La Muerte tenía un Precio y El bueno, el Feo y el Malo) que fue referencia en el subgénero spaghetti-western. BIen la primera, magnífica la segunda y menos interesante la última. Leone, que dirigió realmente muy poco, realizó dos western más (Hasta que llegó su Hora y Agáchate Maldito). Y es aquí donde, entiendo, se le va la mano definitivamente al italiano con dos proyectos ambiciosos sazonados, sobre todo el primero, de ampulosidad y grumosa retórica visual y narrativa.

Adiós a Alfredo Embid (1950-2014)

Alfredo Embid

                                                               Alfredo Embid

Hace tres días falleció, repentinamente, Alfredo Embid, uno de los principales valedores en España de las teorías contrarias a lo que él consideraba un fraude consensuado sobre el origen y causa del VIH-SIDA y, asimismo, denunciante de las prácticas abusivas del conglomerado farmacéutico que monopoliza el negocio de la salud. No conocido, por supuesto, para el gran público, pero sí para aquellos que nos solemos situar “al margen” de un oficialismo siempre generador de incontables falsedades. Pero, por encima de todo, y esto es lo que me interesa reseñar, Embid fue un agitador político de conciencias, un resistente anti-imperialista y anti-sionista, ideas que plasmó en el site web Boletín Armas contra las Guerras, desde donde denunció las constantes mentiras, montajes y operaciones negras que EEUU e Israel, más sus secuaces europeos, han perpetrado en lugares como Siria, Palestina, Libia o Irán. Sobre la cuestión VIH-SIDA conozco solamente muy por encima los fundamentos teóricos que han postulado los disidentes de la versión oficial (los llamados “negacionistas” encabezados por el famoso virólogo estadounidense Peter Duesberg), por lo que no voy a opinar sobre este asunto. El Embid desfalsificador de embustes oficiales, esos que se gestan en las cloacas del poder, el activista denunciador de la política geoestratégica de bajos fondos de las “democracias” secuestradas es el que,  creo yo, merece la pena recordar.

Alfredo Embid, estuviera equivocado (o no) a la hora de cuestionar las prácticas médico-farmacéuticas (también con su prurito de negocio sucio aparejado, indefectiblemente, a las políticas de alcantarilla de los gobiernos occidentales) o que se dejase ver en lugares tan poco recomendables como Ciencia y Espíritu departiendo charlas acerca del SIDA junto a crédulos charlatanes en “angelitos”, “viajes astrales”, “ciudades intraterrenas” y “rafapales”, es algo que no va a empañar el que fue su sobrio, clarificador y contundente análisis de otras realidades políticas que se estaban ventilando en la escena internacional. Le pudimos leer en su web Boletín Armas contra las Guerras o ver en diferentes videos impartir charlas o dar opiniones reflejadas en sitios alternativos como Rebelion o las cadenas televisivas RT (Russia Today) e Hispan TV. ¿Qué está pasando realmente en Siria? ha sido una de las contribuciones más brillantes en la web del CIAR (Colectivo de Investigación sobre las Armas Radioactivas) y Embid para desmontar toda la secuencia de falsedades y construcción de invenciones que los medios hegemónicos han propagado sobre Siria y, en general, sobre el Oriente Medio. A lo largo (hasta hoy) de 56 entregas, la verdad desnuda sobre las “masacres” de Houla, el manejo de los terroristas-“rebeldes” entrenados por la CIA, las vergüenzas de Amnistía Internacional (o Amnesia Internacional) en territorio sirio, las falsedades de las armas “químicas” y una cadena de interminables horrores patrocinados por Occidente han sido puestos a la luz con incontestable (y sangrante) evidencia desde las páginas de CIARAMC.

Pero no sólo Siria, la robolución árabe que nunca fue (al igual que las otras mascaradas-revueltas del Oriente Medio impulsadas por la CIA), era el objeto de los análisis de Alfredo Embid. También los holocaustos de Libia e Irak, el golpe de EEUU en Ucrania, la fábula de la “masacre” de Tiannanmen en China o el acoso de los gangsters internacionales a Irán merecieron algo más que unas líneas de denuncia de Embid, junto al francés de Voltaire.net Thierry Meyssan (otro fustigador de los conquistadores imperiales) y páginas alternativas como la canadiense Globalresearch. Alfredo Embid fue, sobre todo, un formador (o despertador) de conciencias y eso nunca ha gustado a las masas que están adormecidas por los medios hegemónicos, esas que se limitan a encender el televisor y apagar el cerebro.

Se fue Alfredo Embid, una pérdida lamentable para los que seguimos creyendo que se necesitan personas como él para seguir derribando los muros de la dominante vergüenza imperialista. Gracias por todo Alfredo.