Adiós a Alfredo Embid (1950-2014)

Alfredo Embid

                                                               Alfredo Embid

Hace tres días falleció, repentinamente, Alfredo Embid, uno de los principales valedores en España de las teorías contrarias a lo que él consideraba un fraude consensuado sobre el origen y causa del VIH-SIDA y, asimismo, denunciante de las prácticas abusivas del conglomerado farmacéutico que monopoliza el negocio de la salud. No conocido, por supuesto, para el gran público, pero sí para aquellos que nos solemos situar “al margen” de un oficialismo siempre generador de incontables falsedades. Pero, por encima de todo, y esto es lo que me interesa reseñar, Embid fue un agitador político de conciencias, un resistente anti-imperialista y anti-sionista, ideas que plasmó en el site web Boletín Armas contra las Guerras, desde donde denunció las constantes mentiras, montajes y operaciones negras que EEUU e Israel, más sus secuaces europeos, han perpetrado en lugares como Siria, Palestina, Libia o Irán. Sobre la cuestión VIH-SIDA conozco solamente muy por encima los fundamentos teóricos que han postulado los disidentes de la versión oficial (los llamados “negacionistas” encabezados por el famoso virólogo estadounidense Peter Duesberg), por lo que no voy a opinar sobre este asunto. El Embid desfalsificador de embustes oficiales, esos que se gestan en las cloacas del poder, el activista denunciador de la política geoestratégica de bajos fondos de las “democracias” secuestradas, es el que, yo creo, merece la pena recordar.

Alfredo Embid, estuviera equivocado (o no) a la hora de cuestionar las prácticas médico-farmacéuticas (también con su prurito de negocio sucio aparejado, indefectiblemente, a las políticas de alcantarilla de los gobiernos occidentales) o que se dejase ver en lugares tan poco recomendables como Ciencia y Espíritu departiendo charlas acerca del SIDA junto a crédulos charlatanes en “angelitos”, “viajes astrales”, “ciudades intraterrenas” y “rafapales”, es algo que no va a empañar el que fue su sobrio, clarificador y contundente análisis de otras realidades políticas que se estaban ventilando en la escena internacional. Le pudimos leer en su web Boletín Armas contra las Guerras o ver en diferentes videos impartir charlas o dar opiniones reflejadas en sitios alternativos como Rebelion o las cadenas televisivas RT (Russia Today) e Hispan TV. ¿Qué está pasando realmente en Siria? ha sido una de las contribuciones más brillantes en la web del CIAR (Colectivo de Investigación sobre las Armas Radioactivas) y Embid para desmontar toda la secuencia de falsedades y construcción de invenciones que los medios hegemónicos han propagado sobre Siria y, en general, sobre el Oriente Medio. A lo largo (hasta hoy) de 56 entregas, la verdad desnuda sobre las “masacres” de Houla, el manejo de los terroristas-“rebeldes” entrenados por la CIA, las vergüenzas de Amnistía Internacional (o Amnesia Internacional) en territorio sirio, las falsedades de las armas “químicas” y una cadena de interminables horrores patrocinados por Occidente han sido puestos a la luz con incontestable (y sangrante) evidencia desde las páginas de CIARAMC.

Pero no sólo Siria, la robolución árabe que nunca fue (al igual que las otras mascaradas-revueltas del Oriente Medio impulsadas por la CIA), era el objeto de los análisis de Alfredo Embid. También los holocaustos de Libia e Irak, el golpe de EEUU en Ucrania, la fábula de la “masacre” de Tiannanmen en China o el acoso de los gangsters internacionales a Irán merecieron algo más que unas líneas de denuncia de Embid, junto al francés de Voltaire.net Thierry Meyssan (otro fustigador de los conquistadores imperiales) y páginas alternativas como la canadiense Globalresearch. Alfredo Embid fue, sobre todo, un formador (o despertador) de conciencias y eso nunca ha gustado a las masas que están adormecidas por los medios hegemónicos, esas que se limitan a encender el televisor y apagar el cerebro.

Se fue Alfredo Embid, una pérdida lamentable para los que seguimos creyendo que se necesitan personas como él para seguir derribando los muros de la dominante vergüenza imperialista. A pesar de ello, gracias por todo Alfredo.

Las atrocidades de la OTAN, la CIA y el Mossad: cincuenta años de falsas banderas (2). De Madrid a Noruega pasando por Berlin, Lockerbie y Londres (y IV)

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22 de Julio de 2011, Noruega: la masacre de Breivik, el tonto útil al servicio del terrorismo de falsa bandera

Después de la cadena sostenida de brutales atentados terroristas en varias partes del mundo en los años que van de 2001 a 2010 (Nueva York, Madrid, Londres, Bombay, Bali…) aparece en escena un crimen masivo en un país nórdico que era considerado modelo de convivencia, no demasiado hostil hacia el sionismo, poco o nada antiamericano, perfectamente integrado en la OTAN y donde la vida cotidiana transcurría sin sobresaltos. Pero es que a veces las falsas banderas ocurren hasta en las “mejores familias”. Bien que lo supieron en la Europa de los años setenta y ochenta del siglo XX. ¿Qué ganaban o a quien pretendían intimidar los criminales ejecutando una masacre en un país como Noruega? Tal vez como señala Webster Tarpley el hecho de que Noruega quisiera realizar un cambio de rumbo en su política exterior, “independiente” de EEUU, “incluido el inminente reconocimiento diplomático de un Estado palestino como parte de un acercamiento general con el mundo árabe” y de que el país nórdico no estaba por la labor de seguir en la coalición guerrera imperialista otaniana para unirse al bombardeo de la finalmente masacrada Libia, pudieron haber sido los detonantes de esta “false flag”.

A este respecto, los principales miembros del gobierno de Noruega, una coalición progresista de izquierdas, fueron los primeros en no justificar los bombardeos de la OTAN, pidiendo que se diese paso a las negociaciones antes que a las bombas: “La solución a los problemas en Libia son políticos, no pueden ser resueltos sólo por medios militares”, había dicho el primer ministro noruego Jens Stoltenberg  en  una conferencia en Oslo el 13 de mayo de 2011. Curiosamente, el edificio ministerial donde estaba la oficina de Stoltenberg fue uno de los más afectados por las explosiones de Oslo. Noruega se iba a retirar a primeros de agosto de ese año de cooperar con la agresión militar a Libia. Es más, el alejamiento de las opciones “guerreristas” tuvo también su eco en las palabras de otro miembro del gobierno, Baard Vegar Solhjell, del Partido Socialista, quien dijo que “Noruega debe aplicar sus esfuerzos para encontrar una solución pacífica en Libia”.

Los atentados de Oslo y la masacre en la isla de Utoya fueron la culminación de otra estrategia criminal muy probablemente, de nuevo, bajo la batuta del tridente satánico EEUU-Israel-Reino Unido. Para ello se puso en práctica otro operativo clásico “antiterrorista” previo a los ataques de falsa bandera. Un simulacro se había iniciado, dos días antes de los atentados, por la policía noruega como parte previa, o coartada, de lo que finalmente ocurrió en Oslo y en la isla de Utoya. El tonto elegido esta vez para la tragicomedia noruega no fue un musulmán que estaba en nómina del espionaje judío, ni tampoco unos pringados árabes de un locutorio cualquiera o unos juerguistas que invocaban, al mismo tiempo, a la guerra santa y a los putiferios, sino un tipo marca de la casa que respondía, extrañamente, a una ideología radical cristiana anti-musulmana, sionista y de extrema derecha: Anders B. Breivik. Sin duda, una hábil maniobra ‘psy-op’  para pillar con el pie cambiado a medio mundo. Una estratagema de distracción para ocultar las motivaciones centrales de los atentados. La cuestión medular era, esta vez, que Noruega necesitaba “reconducir” su política exterior, mientras que en un segundo plano, no menos importante, quedaba el demonizar (indirectamente) al “ogro islámico” de la mano de un integrista de extrema derecha.

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El pistolero “solitario” noruego fue capaz, él solo, de hacer una pirueta imposible: planificar el ataque con un coche bomba cargado con media tonelada de explosivos (repito, él solo) para activarlo en el entorno de los edificios ministeriales del centro de Oslo y, posteriormente, viajar cómodamente en clase business hasta la isla de Utoya, en Noruega, situada a unas decenas de kilómetros de la ciudad, donde asesinó a cerca de 80 personas, sin que la policía le tosiera en hora y media. No consta, tampoco, una sola imagen grabada de Breivik, su sombra o su vehículo  en las inmediaciones de los edificios gubernamentales que fueron objeto del primer atentado. Una zona en la que debía haber, necesariamente, abundantes cámaras de seguridad. O es que resulta que también fallaron como en Londres. Vamos, digo yo que, al menos, algún vigilante gordito debía haber por allí. Lo más probable es que ni el propio Breivik llegó a aparecer en aquel lugar, sino que se limitó a hacer de sicario en la isla Utoya. El acceso a la, supuestamente, zona restringida del gobierno noruego bien pudo ser ejecutada por servicios de inteligencia con credenciales para ejecutar allí mismo la operación terrorista. Lo demás son fábulas que sonrojarían a Mortadelo y Filemón.

El loco solitario que ejecutó a sangre fría a 77 jóvenes noruegos es la monserga vendida al mundo por los falsimedios, quienes han minimizado u ocultado que testigos supervivientes de la masacre en la isla vieron a varios individuos disparar “disfrazados” con uniforme de la policía (incluido el sionista Breivik) o, al menos, a uno más que “no iba vestido de policía, tenía un cabello espeso oscuro, de aspecto nórdico, con una pistola en la mano derecha y un fusil en la espalda” (Alexander Stavdal, testigo). La incredulidad alcanza cotas verdaderamente asombrosas al tratar de explicar el por qué de la tardanza de la policía en llegar a la isla. La justificación que dieron las autoridades y la propia policía de por qué hubo una demora tan escandalosa (de hora y media) a la hora de intervenir en Utoya fue un insulto a la inteligencia y un canto al encubrimiento del crimen por parte de los aparatos del Estado noruego. ¿Por qué, sino, comenzaron a realizarse ejercicios antiterroristas un par de días antes de los atentados? Algo que fue, incluso, presenciado por numerosos testigos noruegos. Asímismo, otros ciudadanos señalaron que las explosiones también se oyeron en subterráneos y las zonas de alcantarillado.

Es obvio que la teoría de más de un “tirador” suponía entrar en un terreno resbaladizo e incómodo para sostener el bulo de un “hombre sólo”. Era dar carta blanca a una conspiración que no podían tolerar. A pesar de ello hay vías de agua por todas partes y resulta sorprendente, cuando no chirriante, cómo el matarife Breivik, durante la masacre, llamó a la policía y dijo “misión cumplida”. ¿Era un ataque de vanidad criminal para hacerse “famoso” a posteriori, o se trataba más bien de un desliz de un idiota asesino que sabía, o creía saber, que tenía el respaldo de la policía y de alguien más “arriba”?

Sospechar y poner en tela de juicio que un ejercicio policial “simulado” antiterrorista coincida “casualmente” con la ejecución real del atentado (y van…..) parece que sólo puede deberse al azar, puesto que para los grandes estrategas de las mentiras mediáticas pensar lo contrario es irracional y de “conspiranoicos”. Igual que si contrapones a la versión oficial noruega el hecho de que Breivik no actuó solo y que no es más que el resultado de haber forjado otro chivo expiatorio, un extremista manipulado al que le dieron rienda suelta a sus delirios islamófobos. Incluso desde medios tan alejados de Europa, como los pakistaníes (Pak Tribune), no se creían el pufo terrorista oficial y se preguntaron al día siguiente: ¿Evento terrorista o falsa bandera utilizada como distracción?, mientras que otras tesis apuntaban, razonablemente, a un Gladio conjunto de la CIA, el Mossad y el MI5 británico.

Sea como fuere, Breivik sirvió solamente como gran pretexto de la operación terrorista que ejecutaron, en Oslo y Utoya, el propio “fanático” noruego y otros bajo la batuta, muy probablemente, de servicios secretos extranjeros como el Mossad y la CIA, en complicidad, por enésima vez, de las cloacas policiales (esta vez noruegas). El “experimento” de Oslo y Utoya fue una operación Gladio a la antigua usanza (aquí utilizando a un supuesto ultraderechista islamófobo), atentado cuyas motivaciones estarían en deslegitimar y amedrantar a la titubeante clase política noruega aunque también podría servir perfectamente como excusa para afianzar la estrategia de tensión contra el Islam en Europa (en atención a la supuesta ideología del extremista noruego) por parte de la conspiradora elite americano-sionista. Los de siempre, para no variar.

Las atrocidades de la OTAN, la CIA y el Mossad: cincuenta años de falsas banderas (2). De Madrid a Noruega pasando por Berlin, Lockerbie y Londres (III)

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7 de Julio de 2005, Londres: falsa bandera terrorista del Mossad, continuación del 11-m de Madrid

Es un hecho constatado (si se ha estudiado con detenimiento la génesis y desarrollo del Gladio de la OTAN) que, a lo largo de décadas, agencias de inteligencia occidentales como la CIA, el MI5, el Mossad y sus espías aliados repartidos por el planeta tienen el dudoso “honor” de ser sospechosos de haber estado detrás de multitud de atentados  terroristas, tanto en el corazón de Europa como también del terrorismo indiscriminado que se ha producido en otras muchas partes del mundo (Kenia, Bombay, Pakistán, Turquía..). El 7 de julio de 2005, en Londres, se produjo otra matanza masiva, como continuación de la masacre terrorista de Madrid. Una vez más, el “islamismo” era la pieza angular utilizada para ejecutar un crimen de falsa bandera cuyo objetivo no era otro que seguir señalando a un enemigo común, el islam, azuzando de nuevo la islamofobia con el señalamiento de chivos expiatorios y el consecuente intervencionismo militar otaniano en el mundo como excusa moral para combatir a los supuestos “cruzados del terror”.

Nunca creció tanto y tan exponencialmente el llamado “terrorismo islámico” en el mundo como en este siglo y su capacidad para dar supuestos golpes mortíferos en Europa y EEUU, a pesar de estar conformada esa “yihad” por un grupúsculo de analfabetos sin conocimientos tácticos, teóricos y logísticos. Aplicando solamente un mínimo sentido práctico de la lógica y secuenciando hechos y antecedentes históricos al final ves que nada cuadra: o bien los “terroristas” del 11-s/11m/7j eran chorizos de poca monta, trileros, juerguistas y confidentes policiales reclutados por las cloacas del Estado (nada parecido, pues, a peligrosos “yihadistas”), o bien, se trataba de cabezas de turco elegidos por esas cloacas para dar forma a la trama criminal de Estado, eso sí, radicalizados todos ellos, oportunamente, como crueles “islamistas”. Para las fechorías cometidas hasta ahora en Occidente se han reservado a estos pringados musulmanes, mientras que para las zonas calientes de conflicto en el Mundo (Oriente Medio, en particular), lugares donde hay que descabezar gobiernos “no amigos” de Occidente, han introducido el horror terrorista por ellos apadrinado,  léase, ISIL, Estado Islámico, Boko Haram, etc.

Una de las consecuencias (diseñada, lógicamente, de antemano) de toda esa cadena masiva de atentados-autoatentados terroristas de falsa bandera (sobre todo, a partir de Nueva York) fue el poner en práctica una política represiva generalizada de seguridad global a través de más y más leyes restrictivas y totalitarias (la Patriot Act, en EEUU) mediante el establecimiento de controles cada vez más humillantes sobre los ciudadanos, ya sea en los aeropuertos o en estaciones de trenes, ya sea la implementación paulatina del monitoreo policíaco en las calles o en instalaciones públicas y edificios privados, con el uso y abuso de la videovigilancia que, curiosamente, en los grandes centros estratégicos suele estar en manos de empresas israelíes. En definitiva, se trata de controlar a la disidencia y, por otra parte, tener domesticada y miedosa a una masa de borregos acríticos que saben los perpetradores que van a dar por buena esta dinámica o espiral de terror psicólogico sobre sus (o nuestras) rutinarias vidas.

En Londres, en la mañana del 7 de julio de 2005, los londinenses comenzaron el día desayunándose con pánico y muerte en las calles (un bus) y en el Metro. Varias explosiones se produjeron en el sistema de transporte público de la ciudad de Londres que ocasionaron la muerte de 56 personas, incluidos, nos dijeron, los propios atacantes. Con la misma celeridad impostada de episodios criminales anteriores (Nueva York o Madrid) el Gobierno británico, la Policía Metropolitana, las agencias de inteligencia y sus correligionarios mediáticos comenzaron a propagar las habituales fábulas de corte “yihadista” que no se sostenían en pie, ni tampoco sentadas.

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El oficialismo inglés señaló a cuatro, supuestos, islamistas radicales como autores de los atentados: Mohammed Siddique Khan de 30 años, acusado de la explosión en Edgware Road. Shehzad Tanweer 22 años de edad, acusado de la explosión en Liverpool Aldgate, mientras que el jamaicano Germaine Lindsay supuestamente detonó la bomba en la estación de Russell Square y Hasib Hussain el más joven, de tan sólo 18 años, dicen que se inmoló en el autobús de la línea 30 de Tavistock Square, al igual que sus “colegas islámicos” lo hicieron en las estaciones de Metro. Así de sencillo, pueril y previsible se propagó al público el engaño masivo criminal londinense, construyendo un perfil-tipo de “islamista-radical” que se nos antojaba ya visto en otras ocasiones. Lo que ocurre es que a veces las cosas no son tan pedestres como nos las pintan. A los tontos o desinformados se les puede engañar fácilmente dándoles gato por liebre, pero hay otros que se dedican a pensar, investigar y analizar, con herramientas lógicas y sobrado juicio crítico. Por ejemplo, hay algunos hechos que fueron dejados en evidencia por varios expertos:

  • Uno de los presuntos “terroristas”, Mohammed Sidique Khan, se sabe que había viajado de Londres a Israel en febrero de 2003. La pregunta es: ¿qué hacía un furibundo terrorista islamista en un país enemigo del Islam (radical) como es Israel sin que éste país sospechase nada, con el eficientísimo Mossad a la cabeza? ¿Iba Khan al Muro de las Lamentaciones a convertirse al judaísmo? ¿o tal vez fue a vender ejemplares del Corán al entonces carnicero Ariel Sharon? Parece ser que no, que el objeto del viaje de Khan era entrevistarse con miembros de la inteligencia judía, ya que se tienen fundadas sospechas de que Sidique Khan trabajaba, o bien para el Mossad, o bien para el servicio de espionaje británico MI6.
  • La compañía de seguridad que tenía adjudicado el contrato para el Metro de Londres, Verint Systems, es una conocida tapadera tecnológica del Mossad. Las cámaras de seguridad del Metro londinense fallaron misteriosamente el día de los atentados. Algunos sospechan, con toda lógica, que eso permitió al Mossad colocar las bombas debajo de los trenes. Testigos oculares afirmaron ver explotar las mismas justo debajo de las unidades del tren subterráneo. Hombre…EXACTAMENTE IGUAL QUE SUCEDIÓ CON LOS TRENES DE ATOCHA, EN MADRID, donde los asesinos sólo pudieron colocar las bombas que causaron la matanza de una única manera posible: debajo de la plataforma de los trenes y al amparo de la oscuridad, esto es, en la noche inmediatamente anterior a la explosión de las bombas. Esta teoría no es baladí ya que incluso algún testigo español que viajaba en los coches de tren, durante el 11-m, admitió haber visto explosionar bombas “en las vías”. La teoría de las mochilas-bomba fue la versión fraudulenta que propagaron para engañar a la opinión pública, en Madrid y también en Londres. 
  • El entonces ministro de Finanzas israelí, hoy genocida Benjamin Netanyahu, tenía programada una conferencia económica en Londres, pero nunca salió del hotel. Un alto funcionario judío afirmó que, previamente, había puesto sobre aviso a la delegación israelí sobre ataques “terroristas”, algo que fue confirmado por el ex jefe del Mossad Meir Dogan al diario alemán Bild am Sonntag. 
  • Un periodista del Jerusalem Post, Efraim Halevi, escribió, el mismo día de los atentados que “las explosiones múltiples y simultáneas que tuvieron lugar hoy en el sistema de transporte público de Londres fueron obra de alguien que tenía una capacidad operativa considerable”. Un hábil sentido de la perspicacia del plumífero judío, puesto que las autoridades británicas no confirmaron estos extremos (la simultaneidad de las explosiones) hasta dos días después. Por otra parte, ¿quién iba a tener esa “capacidad operativa considerable” sino servicios de inteligencia occidentales y no tres analfabetos y un imberbe sin conocimiento alguno de explosivos y de la logística necesaria para la ejecución del atentado?
  • Como toda buena falsa bandera que se precie de serlo, esa misma mañana se estaban realizando unos ejercicios antiterroristas que implicaban (sic) “colocación de bombas en el Metro londinense”, en un ejercicio a gran escala que coincidió (vaya por dios, qué mala suerte) con las “explosiones reales”. El oficial a cargo del operativo era Peter Power, de la división metropolitana de la policía. Este sucio personaje fue el encargado de montar la opereta siniestra en Londres mediante declaraciones teatreras y justificaciones absurdas acerca de aquellos hechos.
  • ICTS, otra compañía de seguridad israelí, fundada por ex militares de la inteligencia judía, a través de una subsidiaria llamada ICTS UK Ltd, era la encargada de proporcionar la “seguridad” en el transporte urbano de viajeros de la capital británica. Como se pudo ver, en la explosión del bus ocurrida en Tavistock Square, con excelentes resultados.
  • El hecho, precisamente, de que las tres bombas estallaran de forma y manera simultánea es garantía para apoyar la teoría de que fueron activadas mediante temporizadores, descartando totalmente la posibilidad de que se tratase de terroristas “suicidas” y menos que unos tipos llevasen a cuestas pesadas mochilas-bomba, el idéntico timo que nos vendieron con el atentado de Atocha. La mascarada de Madrid estaba servida de nuevo en Londres: unos extravagantes terroristas-mártires se habían desplazado con unos voluminosos fardos-mochila repletos de explosivos, “extrañamente” no adosados al cuerpo como suelen hacer los “cruzados islámicos”. Y no sólo eso, sino que prácticamente, como en Atocha, esos “terroristas” no guardaron la compostura de pasar desapercibidos y montar su operativo con la mayor seguridad posible sino que se “dejaron” ver como hablaban y sonreían distendidamente. Esos terroristas, más ficticios que reales, no fueron otra cosa que marionetas fabricadas por los servicios de inteligencia, con  todas las trazas de haber sido “elegidos” al azar y montados en serie en la factoría del Gladio B, “islámico”, de la OTAN.

En definitiva, las trágicas conexiones, en hechos objetivos, circunstancias y complicidades mutuas en la proyección y ejecución de los atentados, de  Madrid, el 11 de marzo de 2004 y Londres, el 7 de julio de 2005 (tomando las referencias del Gladio anticomunista europeo –Milan, Bolonia, Munich, etc-, los atentados en Berlín Occidental, el atentado contra el avión de la Pan Am y la puesta en marcha del Gladio B islámico –atentados WTC Nueva York 1993 y del 11-s) inducen a pensar y sospechar que los ejecutores-asesinos fueron elementos pertenecientes a servicios de espionaje extranjeros como el Mossad y la CIA, con la necesaria cooperación-colaboración interna de los aparatos del Estado de los países que fueron objeto de los atentados, en el caso de Londres, el MI5. Todos ellos al servicio de una estrategia común, precisa, detallada, sucia y criminal, orquestada desde EE.UU y sus aliados más cercanos (Reino Unido e Israel) para seguir señalando-demonizando enemigos, conquistar territorios y expandir su idea de control totalitario mundial, bajo la batuta de EEUU.

Fraude judicial al calor del flash mediático del Ébola: libres de cargos los responsables del accidente ferroviario de Santiago

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Se veía venir. Las miserias de un sistema partitocrático degenerado que asume ya casi con insultante resignación y rutina los sobres de dinero delictivo y las tarjetas B de la mafia político-financiera se trasladan, acompasadamente, a un sistema judicial corrupto, al servicio, una vez más, del poder político. La decisión vergonzosa de la exoneración de responsabilidad de los cargos públicos de Adif por el accidente de Santiago del año pasado, que costó la vida a 80 personas, es otro fraude perpetrado con alevosía contra la ciudadanía y los familiares de las víctimas. Si el perro de la enfermera madrileña contagiada, al parecer, de ébola era culpable de estar, presuntamente, infectado por el mismo virus (aunque al pobre animal, ya ejecutado, no le hayan hecho una maldita prueba para certificarlo) al maquinista del Alvia siniestrado en Santiago, Francisco Jose Garzón Amo, hay que lapidarlo judicialmente porque dicen cometió un error humano…sobre un trazado demencial que fue ejecutado y aprobado por los ahora absueltos directivos de Adif. Garzón, al igual que el perro Excalibur, se comerá el marrón como estaba escrito en el guión, aunque este pareado sea de los malos y la comparación pueda parecer excesiva.

Los recursos de la fiscalía, ese instrumento del Estado que da más pavor que otra cosa por dar cobertura a todas las sinvergonzonerías y tropelías de éste, servilista con los poderosos, los urdangarines y las infantas y que dicen vela por el interés público (del gobierno), más la Abogacía del Estado, han servido para presionar a los jueces de la Audiencia Provincial de A Coruña, que han desestimado el procesamiento de los primeros y últimos responsables de la catástrofe ferroviaria de Angrois. El maquinista Garzón fue solamente un actor de segundo nivel. Y lo saben. Once imputados, entre los que se encontraban miembros de los sindicatos verticales del régimen (UGT-OGT y CCOO-COCO), han recibido el salvavidas del Estado para no ser declarados culpables de un clamoroso delito contra la seguridad colectiva, para no responder de su incompetencia con resultado de muerte. El escarnio es doble (o triple) puesto que estos personajes no declararon ante el juez de instrucción y han sido “desimputados” por segunda vez.

¿Quién cree a la justicia?¿Quién juzga a las cúpulas financieras, a Blesa o a los gángsters políticos? Al contrario ¡juzgan a quien se atreve a juzgarles! Se habrán quedado a gustito condenando al ya ex juez Silva por haber cometido éste el terrible error de, supuestamente, prevaricar contra un banquero. ¡Pero con los estafadores de las preferentes no han tenido la misma ética ni implacabilidad judicial! ¿Quién tiene mano de hierro judicial para aplicar contra esa opusdeista inútil y discapacitada ministra de INsalubridad por el caos del ébola si esta sujeta no sirve ni para controlar la gripe del pollo frito? ¿Por qué no se ha sacrificado a esta individua en vez de a un chucho que, probablemente, estaba más sano que toda la podredumbre política de este país? Tengo entendido que en China ajustician por corromper bastante menos.

Entre la aberrante decisión judicial sobre el desastre de Angrois y la calamitosa gestión del Ébola no hay mucha diferencia, la verdad.

Protestas en Hong-Kong: la nueva apuesta de la CIA para debilitar a China

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“No hay una sola gran protesta, golpe de Estado, revolución o guerra civil en el Mundo en la que no existan huellas dactilares de la CIA por todas partes.”

     (Ex analista de Inteligencia anónimo)

Leo en la página del siempre interesante Paul Craig Roberts (ex Secretario del Tesoro con Ronald Reagan y ex editor del Wall Street Journal, es decir la biblia de la ultraderecha económica norteamericana y mundial) hablar en torno a una nueva operación de la CIA para acosar y derrumbar al coloso chino. Craig Roberts se ha pasado a la disidencia, por si alguien andaba despistado. Esta vez el artículo está a cargo de su columnista invitado, Tony Cartalucci, quien escribe, también, para el site canadiense Globalresearch y cuya sagacidad y acertado análisis de la realidad internacional queda bien patente en sus muchos de sus escritos. El nuevo sarao “robolucionario-colorín” que desmenuza Cartalucci, obra (cómo no) de los gángsters de Langley, se localiza esta vez nada menos que a las puertas de Beijing, en la ex colonia de Hong-Kong, donde una marabunta de protestas, hábilmente organizadas desde el exterior, solicitan democraCIA a las autoridades del ex protectorado inglés. Dice Cartalucci que EEUU está financiando las “protestas estudiantiles” en Hong-Kong”. Que raro…y yo que creía que era un Occuppy Hong-King-Kong espontáneo, vivo y fresco como el del 15-m de Pablo Iglesias Turrión y el CNI. Pero no..la movida hongkonesa nada tiene que ver con los cantos a las florecillas silvestres de la Puerta del Sol madrileña, aunque lo parezca; lo de Hong-Kong es una imitación con sabor a Coca-cola y “american way of life.

El “Occupy Central”, el movimiento estudiantil que acapara las protestas, es una obra creada por el Departamento de Estado norteamericano, quien ha utilizando un abigarrado y poliédrico conglomerado de grupos que, finalmente, convergen en el NED (National Endowment for Democracy) o Fondo Nacional para la DemocraCIA, organización conocida por ser una fachada golpista-humanitaria de la CIA para subvertir el orden anti-imperialista en el mundo y construir lo que Cartalucci llama administración neo-imperial o “sociedad civil” que, al fin y al cabo, no es más que el vértice de los intereses de Washington, Wall Street, Londres y Bruselas. Y es que tiene guasa eso de que USA se dedique a “publicitar la democracia” por el Mundo. Según nuestro analista que Estados Unidos “promueva la democracia” en el mundo es una indecencia, teniendo en cuenta que ese país está envuelto en un escándalo mundial de vigilancia masiva. Una nación, EEUU, culpable de promover una guerra tras otra en todo el planeta, contra la voluntad de su propio pueblo, utilizando para ello las mentiras más embrutecedoras y, de paso, maltratando a sus propios ciudadanos en su casa con una policía militarizada que está ejerciendo la brutalidad más despiadada en ciudades como Ferguson. Pero, un momento…¿han visto ustedes las imágenes de Ferguson con la policía usando toda la fuerza militar contra manifestantes pacíficos? ¿Han visto Hong-Kong? ¿EEUU qué está pidiendo allí? ¿DemocraCIA fergusoniana?

Después del revival sionista-americano con las “primaveras árabes”, donde instituciones norteamericanas dependientes del NED como el Instituto Republicano Internacional, el Instituto Nacional Demócrata o el Freedom House sufragaron a los agitadores-terroristas que tenían a su dictado, ahora quieren seguir experimentando con el mismo truco embaucador, caótico y criminal en el patio trasero de China. Es el virus del que hablaba el que se ha convertido en cabeza de puente del terrorismo internacional de todas las involuciones planetarias: John McCain, quien dijo hace un año que Ben-Ali y Gadafi ya no están en el poder y Assad no lo estará el año que viene. La primavera árabe es un virus que también atacará a Moscú y Beijing. Para ello ya han movilizado a la CIA en su embajada de Hong-Kong, con el fin de canalizar adecuadamente las protestas de los alborotadores chinos. Ya no son necesarios los escuadrones de la muerte, como en la Latinoamérica de los años setenta y ochenta. Es menos arriesgado, ofrece mejores resultados a corto plazo y resulta mucho más efectivo el introducir ONG’s tapadera de la CIA con las que sobornar a líderes locales para que estos aglutinen a masas crédulas en torno a su democracia cojitranca, repleta de ensangrentadas barras y estrellas.

Pero con lo que no cuenta el seráfico McCain es con dos astutos líderes políticos de dos naciones (Rusia y China) con un potencial económico y militar como mínimo respetable que no le van a resultar una “perita en dulce”, precisamente. McCain tiene más probabilidades de ver rodar su cabeza en la plaza de Tiannanmen que chulearse ante la estatua de Mao. Rusia, por otra parte, ya ha dicho que EEUU y Gran Bretaña están detrás de este nuevo sainete “robolucionario”, mientras que China habla abiertamente de que los cabecillas de la rebelión callejera de Hong-Kong han recibido entrenamiento y formación de la CIA sobre cómo manejar la “crisis” con las autoridades de la ex colonia, recibiendo pasta gansa de la embajada estadounidense, el cuartel general de la CIA. Mientras, la Pérfida Albion de Cameron estaría introduciendo a sus espías del MI6 en sectores clave de Hong-Kong, como el gobierno, la judicatura o las Cámaras de Comercio.

¿Falsimedia qué dice? Ah sí, la gente hongkonesa quiere demo, demo, democracia, al estilo de Ferguson, de Gladio o de la NSA, que tanto da. EEUU no sabe, no contesta; eso sí, apoya “moralmente” las revueltas. ELPAIS se ha leído aplicadamente el pasquín del Departamento de Estado usaco y todo se resume en que “leales a Pekín atacan a los jóvenes pro-democraCIA de Hong-Kong”, opositores que tienen un master en derechos humanos y democracia expedido por el Fondo Monetario Internacional, Goldman Sachs y el paragüero de Washington DC.

Las atrocidades de la OTAN, la CIA y el Mossad: cincuenta años de falsas banderas (2). De Madrid a Noruega pasando por Berlín, Lockerbie y Londres (II)

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Explosión de un avión de Pan Am Airlines en Lockerbie (Escocia), 1988: una cruel farsa terrorista ejecutada por la CIA y el Mossad

“No puedo aceptar dinero ‘ensangrentado’ cuando sé que los libios no  han estado nunca involucrados en el atentado de Lockerbie” (Matt Berkeley, familiar de una víctima del vuelo de la Pan Am, a raíz del pago de las compensaciones económicas de Libia a las víctimas del atentado de Lockerbie)

El 21 de diciembre de 1988 un avión de la compañía aérea Pan Am se estrelló en la proximidades de la población escocesa de Lockerbie después de estallar en el aire y perecer los 259 pasajeros y 11 tripulantes que iban a bordo, la mayoría de origen estadounidense. Sin duda, el siniestro de Lockerbie fue uno de los atentados aéreos más mediáticos y conocidos de la historia. Un atentado que fue atribuido a Abdelbaset Ali Mohammed Megrahi, jefe de seguridad de Libyan Arab Airlines (LAA), junto a Lamin Khalifa F’hima, el gerente de la estación de LAA en Malta (posteriormente absuelto), quienes, supuestamente, idearon la colocación de una bomba en el vuelo de la Pan Am. El trayecto que realizó el maletín-bomba fue, cuanto menos, curioso, por no decir rocambolesco. Según la versión oficial, primero los supuestos “terroristas” tomaron un avión desde La Valetta (Malta) a Frankfurt (Alemania Federal) con la bomba, como quien dice, “bajo el brazo”. De aquí, el maletín-bomba fue trasladado a Londres para ser entregado, supuestamente, por los dos “terroristas”, a un traficante de drogas de origen libanés llamado Khalid Jaffer (al que, supuestamente, engañarían haciendo creer que el contenido del maletín contenía droga). El libanés aprovechó la ocasional ceguera del personal de control del aeropuerto londinense, para depositar sin “problemas” la maleta en el  vuelo 103 de la Pan Am con destino a Nueva York, donde poco después del despegue estallaría en el espacio aéreo de Escocia. Jaffer fue el único árabe que viajó en el Boeing 747.

Desde el primer momento de la voladura del avión de la Pam Am los servicios de inteligencia de EEUU (CIA), Alemania Federal (BND) e Israel (Mossad) afirmaron que el atentado había sido perpetrado por libios proiraníes con apoyo del jefe del estado de Libia, Muammar Ghadafi. Esta orquestada patraña continuó durante años y culminó con la imposición de sanciones y el aislamiento internacional de Libia en 1992. El burdo y criminal montaje para incriminar a Al-Megrahi y F’hima resultó muy poco creíble, inverosímil, pero esta era la versión trampa preparada para ser vendida a los medios controlados que no iban, lógicamente, a poner sombra de duda sobre la misma. Adormecer y manipular a la opinión pública estaba al alcance de la mano por parte de las plataformas mediáticas hegemónicas a través de unos hechos claramente manipulados y que no se sostenían en pie.

¿Cómo es posible que una maleta-valija, con una bomba en su interior, pudo burlar dos de los aeropuertos más transitados y controlados del mundo, sobre todo en aquellas fechas (diciembre) como eran los de Frankfurt y Heathrow (Londres) como no fuese con la intervención directa del espionaje occidental quien tiene acceso y manga ancha para intervenir donde le plazca, aeropuertos incluidos? Está claro que la bomba de Lockerbie se “entregó” o “colocó” en el mismo aeropuerto de Londres (sin pasar por Alemania) y no fue detectada porque alguien con mucho poder estuvo en el momento justo donde se dejó “vía libre” a su introducción en el vuelo 103. No pudo ser de otra manera. Salvo para un puñado de investigadores independientes que desmontaron otra “falsa bandera” más del terrorismo de Estado americano-europeo-sionista, el resto se tragó la versión oficial sin rechistar como, por otra parte, era de prever. Megrahi, el único condenado, fue el chivo expiatorio seleccionado por los servicios secretos de Israel, Alemania y EEUU para demonizar, nuevamente, a Libia. Pero la realidad fue muy distinta de cómo nos la contaron.

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Para empezar, existen evidencias de que uno o varios agentes del Mossad visitaron la escena del crimen (los restos del avión siniestrado) manipulando pruebas e incluso robando la maleta de un empleado de la Agencia de Inteligencia de Defensa de EEUU, asignado temporalmente a la CIA, llamado Charles McKee, quien viajaba en el avión junto a otros cuatro agentes de la CIA (el informe Interfor cita hasta siete): en concreto, junto a McKee iban en el avión Matthew Gannon, Jefe Adjunto de la Estación de la CIA en Beirut; Ronald Larivier, Daniel O’Connor, y Bill Leyrer. Mckee se cree tenía vínculos con operaciones “cointel-pro” en el Líbano. En torno a este último personaje (McKee) y el resto de espías norteamericanos fallecidos en el atentado de Lockerbie hay un trasfondo turbio que parece ser fue, finalmente, el detonante a la hora de ejecutar este atentado de falsa bandera.

La aerolínea estadounidense Pan Am contrató a investigadores para esclarecer, internamente y a petición de las víctimas, las causas del siniestro. La empresa seleccionada fue Interfor, a cuyo cargo estaba un ex espía del Mossad, Yuval Aviv. Las sospechas de que esta agencia jugara en favor de la versión trapacera de EEUU-Israel se disiparon pronta e inesperadamente. Interfor llegó a unos resultados sorprendentes en sus investigaciones, las cuales diferían radicalmente de las motivaciones de un terrorismo de marca libio-iraní, tal como habían propagado falazmente desde EEUU, Israel y Alemania. El objetivo del atentado de Lockerbie habría sido la eliminación de los agentes de la CIA que iban a bordo del vuelo 103 de Pan Am. ¿Por qué? ¿Tal vez porque los libios inculpados sabían que viajaban en el avión miembros de la CIA y decidieron cometer el crimen? No, los libios no tenían nada que ver, obviamente. Parece ser que el equipo de Mckee llevaba consigo pruebas de que la Agencia Antidroga norteamericana DEA estaba implicada en una red de tráfico de heroína junto a una organización paralela de la CIA denominada COREA. Mckee habría reunido pruebas concluyentes de la participación de la DEA en el tráfico de drogas y lo iba a poner en conocimiento de sus superiores. Esta sería la parte medular, el meollo de la cuestión, del affaire “Lockerbie”.

La orquestación de la campaña de difamaciones e incriminaciones anti-libias sería la otra parte sucia para ejecutar una coartada aparentemente perfecta para dar forma definitiva a la “falsa bandera”. Pero el operativo pre y post-terrorista del Mossad para inculpar a Libia fue dejado en evidencia por uno de sus ex espías: Victor Ostrovsky, quien declaró que agentes del espionaje israelí infiltrados en Libia habían enviado un “señuelo” desde Trípoli a Berlín, el día después del atentado, para que fuese recogido por la CIA (algunos afirman que la agencia norteamericana desconocía la falsedad orquestada por el Mossad, algo extremadamente difícil de creer) y, de este modo, fabricar la posterior prueba falsa en contra del libio Al Megrahi. Exactamente igual que había ocurrido dos años antes en el atentado de la discoteca La Belle donde el cabeza de turco elegido fue otro inocente libio: Yasser Chraidi. La película parecía que estaba perfectamente calibrada: bombas en Berlín Occidental atribuidas a los libios-respuesta de EEUU bombardeando Trípoli-contrarrespuesta (falsa) de Libia volando el avión de la Pan Am.

Los preparativos de la operación encubierta del Mossad habían comenzado en el mes de febrero de 1986 para cubrir la falsa bandera de la discoteca La Belle, en Berlín Occidental, cuando la agencia de espionaje judía había instalado secretamente un dispositivo de comunicaciones conocido como “Troyano” en un apartamento de Trípoli (Libia). El troyano recibiría mensajes difundidos por una unidad “psy-op” (guerra psicológica), la LAP, del Mossad en una determinada frecuencia y automáticamente transmitiría en una frecuencia diferente a utilizar por el gobierno libio.  Ostrovsky confirmó que “el Mossad trató de hacer creer que se estaba transmitiendo una cadena de órdenes de terroristas a varias embajadas de Libia en todo el mundo.” Ostrovsky afirma que la inteligencia de EE.UU., según lo previsto por los israelíes, interceptó los mensajes falsos, creyendo que serían auténticos, sobre todo cuando después recibió la confirmación del Mossad. Megrahi y Libia, ya estaban disponibles para ejercer de chivos expiatorios ante el mundo. Pero la CIA no era un espectador neutral en todo este asunto puesto que estaba al tanto de todo y formaba parte del montaje, junto al Mossad, contra Megrahi, tanto que fue la agencia norteamericana la que fabricó una prueba falsa para incriminar a Libia y al propio Megrahi. Así lo testimonió, años después de la masacre, un ex jefe superior de la policía escocesa quién afirmó que las pruebas sobre el atentado de Lockerbie fueron falsificadas. La CIA, según ese policía, plantó en el lugar del crimen un pequeño fragmento de placa de circuito, clave para condenar a Megrahi. Esta noticia apareció en el diario escocés The Scotsman el 27 de agosto de 2005.

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Megrahi, el cabeza de turco libio de la banda CIA-Mossad

Ghadafi cedería, finalmente, ante las presiones-chantajes internacionales, después de años de criminalización contra el Estado libio, entregando al ciudadano Megrahi a las autoridades escocesas en 2001, once años después del atentado. Megrahi, como estaba señalado en el guión, fue condenado y encarcelado de forma injusta y, por tanto, ilegal. En 2003, las sanciones sobre Libia fueron levantadas después de que este país cediera a la extorsión internacional y pagase, injustamente, compensaciones económicas a las víctimas del atentado. Tras ocho años de reclusión Megrahi fue puesto finalmente en libertad en 2009 por causas de salud (padecía una enfermedad terminal), lo que levantó la ira y las protestas de los cínico-criminales del Reino Unido y EEUU (Cameron y Obama) y, como siempre, de unas víctimas engañadas y manipuladas.

Robert Black, profesor de derecho de la Universidad de Edimburgo y promotor para que el juicio contra Megrahi se celebrase en un país neutral (Camp Zeist, Holanda), tuvo que rendirse a la evidencia de que “ningún tribunal razonable podría haber condenado a Megrahi bajo cualquier supuesto”, y tildó su condena de 2001 de “una barbaridad total y absoluta”

EEUU y sus amanuenses europeos, incluido el gobierno escocés, organizaron una gran farsa sabiendo que Megrahi era inocente (como aquí, en el 11-m, las cloacas del Estado planearon una encerrona contra el marroquí Jamal Zougam), al igual que Libia, a pesar de que incluso la compañía Pam Am Airlines tenía información, a través de la agencia Interfor,  que sugería que Al-Megrahi era muy probablemente inocente y que Libia era muy improbable que hubiera participado en el atentado.

Megrahi antes de morir dijo que “La verdad nunca muere.” Pero lo cierto es que la “verdad” de los criminales fue la que masivamente se inoculó y se hizo creíble para el gran público de Europa y del resto del mundo.

Fuente parcial: Globalresearch.ca

Emirato Islámico, la penúltima falsa bandera a gran escala de EEUU e Israel. Objetivo: Siria

ISIS-CIA-MOSSAD

EL MOSSAD CREA Y CONTROLA A GRUPOS ISLÁMICOS EXTREMISTAS PARA USARLOS COMO CHIVOS EXPIATORIOS

(Victor Ostrovsky, ex agente del Mossad)

El hijito terrorista de la CIA-Mossad, más conocido por ISIL, ISIS, Emirato Islámico, Al-Qaeda o CIAeda es la llave maestra, la pieza del dominó geoestratégico, que han preparado en Washington y Tel-Aviv para terminar de ejecutar, o eso creen ellos (ya veremos cómo les sale la payasada sangrienta) al régimen sirio de Bachar Al Asad y proseguir con otras conquistas igualmente sangrientas. Todos sabemos quién ha sido el que ha introducido a los mercenarios radicales-islámicos en Siria, en Irak…quien los ha financiado y promocionado para instigar y  generar incontables y atroces crímenes con el fin de servir de pantalla terrorista y maniobra de distracción para justificar desde Occidente sus guerras sin fin (ISIS, la yihad de la CIA y la OTAN en Irak).

Este ‘nuevo’ gran experimento-bufonada terrorista de USA-Israel (y sus aliados europeos) de atacar al EIL en Siria utilizándolo como coartada anti-terrorista, tiene dos objetivos: por una parte, debilitar y acabar con la “resistencia” del régimen de Asad y, por otra parte, expandir el “yihadismo” en el sudeste asiático para cercar a su competidor chino y también a Irán, a pesar de que tiene un líder “moderado” en el poder. Sin olvidarse del Cáucaso y los atentados terroristas esporádicos en Rusia, país éste último al que ya han intentado poner contra las cuerdas con “roboluciones”-golpes de Estado en países vecinos, como es el caso de Ucrania, donde el régimen del dictador chocolatero Poroshenko está cometiendo gravísimas violaciones de derechos humanos en el Este del país (incluido el derribo de un avión civil de pasajeros) con el habitual silencio cómplice de los que dicen hacer valer los derechos humanos en el mundo.

La cacareada intervención militar de EEUU contra su supuesto “enemigo” (en realidad, amamantado por ellos) del ISIL, para bombardear posiciones militares de este grupo terrorista en Siria es, además de una burda representación teatral, una flagrante violación del derecho internacional, ya que a nadie se le escapa que el verdadero interés de EEUU es bombardear “otros objetivos” llamémosles eufemísticamente “desconocidos” en territorio sirio. Así lo confirman desde el propio imperio. Según Kevin Barrett, de Veterans Today: altos funcionarios del gobierno estadounidense han sugerido que el verdadero objetivo de la intervención norteamericana en Siria sería el gobierno del presidente Bashar al-Assad. Barrett advierte que los neoconservadores más belicistas ya intentaron el año pasado engañar (sic) al gobierno de EEUU para que bombardease Siria, después de aquella puesta en escena de una falsa bandera a raíz de la aparición de supuestas armas químicas en al-Ghouta.

Barrett cree, ingenuamente, que Obama y Putin salieron al paso evitando una confrontación sobre un hecho (las nunca probadas armas químicas del régimen sirio) que tenía un tufo a fraude premeditado. En realidad, Obama no salió al paso de nada puesto que este simiesco personaje actúa conforme a como lo hacen, o dictan, sus halcones del Pentágono. Fue Putin el que dejó claro al imperio que no iban a tragar con el sapo de una agresión militar a Siria basada en un montaje chabacano sobre unas “armas químicas” que fueron plantadas por los peleles-“rebeldes” de la CIA y que sólo podían existir en las mentes perversas de los ideadores y perpetradores del holocausto sirio.

El Rolex-jero de Tel-Aviv y Washington, nuevo Rey midas terrorista del ISIS, la franquicia del Mossad y la CIA

El Rolex-jero de Tel-Aviv y Washington, nuevo Rey midas terrorista del ISIS, la franquicia del Mossad y la CIA

Rusia es, actualmente, la principal garante de Siria y EEUU ha ido de revés en revés con sus ahijados-matarifes en territorio sirio. Por eso tenían que activar en USA-Israel un plan B, el tocomocho iraquí del ISIS (como primer acto melodramático) y, a continuación, como burda justificación contra el EIL, meter el hocico militarmente en Siria, donde actúan sus patrocinados y que es, verdaderamente, donde tiene puesta la diana EEUU-OTAN-Israel, no para liquidar precisamente a sus mercenarios, sino para derrocar al líder sirio Asad y proseguir su campaña expansionista desde Oriente Medio hasta Asia.

Es de sobra conocido, y está probado, que el ISIS-ISIL-EI y demás marcas blancas (o duplicadas) del terrorismo islámico radical son un montaje de la CIA y el Mossad, quienes están llevando a cabo su control operativo militar y también su manipulación ideológica, mediante técnicas de guerra psicológica, “psy-op”. Incluso miembros destacados de AlQaeda como el ex comandante Nabil Na’eem, afirmaron en su día a la cadena de televisión Al-Maydeen, de Beirut, que el ISIL es una creación neta de la CIA y el Mossad. Huelga decir que los cabecillas más mediáticos de esta franquicia terrorista están, o han estado, a sueldo de esas dos agencias de espionaje. Sirvan como ejemplos, en primer lugar, el del Rolex-jero de Washington y Tel-Aviv, el líder del ISIS, Abu Bakr al-Baghdadi, auto-proclamado “Emir” de un supuesto nuevo califato en Irak y Siria que es, en realidad, Simon Elliot, actor e hijo de padres judíos y agente del Mossad a tiempo completo (además de subordinado del jefe coordinador del terrorismo islámico, el senador norteamericano ultraderechista John McCain), y en segundo lugar su “predecesor”, uno de los “enemigos” clásicos de EEUU, Al Zarqawi, otro monigote de la “yihad” sacado de la chistera estadounidense pero más falso que un billete de medio dólar y también en nómina de la CIA, como lo fue, por otra parte, su icono más representativo, Bin Laden.

Uno de los aspectos más llamativos de todo este engranaje terrorista auspiciado por EEUU e Israel, y secundado por Europa, es que el ISIL está nutriendo sus filas, cada vez más, de “legionarios extranjeros” en detrimento de los árabes, quizás porque la CIA piensa que hay que globalizar la procedencia de la “yihad”, como forma de hacer extensible la estrategia de tensión “anti-islámica” al mismo corazón de Occidente. Hay referentes históricos potables (11-s, 11-m, 7-j, 22-j). Se ha constatado sobre el terreno que existen “radicales islámicos”, tanto de origen asiático, en concreto de la etnia uygur, radicada en el norte de China (donde la CIA ha creado una base de terroristas islámicos para intentar descomponer al gigante asiático), como de países tan alejados como Georgia donde un tal Abu Omar al-Shishani, miembro de la inteligencia militar georgiana, cuyo verdadero nombre es Tarkhan Batirashvili, se ha convertido en uno de los principales jefes terroristas del Emirato Islámico.

Tampoco han faltado europeos a la cita con el terrorismo “yihadista”. En concreto, algunos alemanes convertidos milagrosamente a cruzados islámicos, como Kreshnik Berisha, al que pillaron “in fraganti” como “combatiente” del ISIL. Lo que ocurre es que hay un problema con este tipo: antes de irse a hacer la “yihad”, y de ser el más ciego radical islamista de toda Alemania y parte del Oriente Medio, el tal Berisha jugaba en su país en un equipo de fútbol, cien por cien judío, llamado TuS Makkabi Frankfurt. Lo hacía para disimular, según tengo entendido (ironía)…Es que ya no saben ni guardar la compostura en los servicios de ‘inteligencia’ y tampoco en unos mass-mierda cuyos análisis, sobre todo este fenómeno del ISIS, parecen redactados por los servicios de espionaje occidentales y las cloacas policiales.

El ataque de EEUU a las posiciones del ISIL en Siria es un pretexto desvergonzado y criminal. Una engañifa que nadie puede creerse a poco que analice fríamente las motivaciones de esta nueva farsa imperial-sionista o de esta “ridícula falsa bandera” como la califica Barrett, quien también se pregunta o denuncia:

  • ¿Por qué los terroristas del ISIL han sido armados y entrenados en las bases de la CIA en Jordania?
  • ¿Por qué Israel ha proporcionado apoyo directo e indirecto al ISIL, tanto que se ha permitido incluso llevar terroristas del ISIL heridos a hospitales israelíes para recibir tratamiento?
  • ¿Por qué los aliados de Occidente en el Golfo Pérsico están poniendo dinero en las arcas del ISIL?
  • ¿Y por qué Occidente, que controla gran parte del comercio ilegal de drogas en el mundo, está financiando con este sucio dinero al ISIL?

A lo que añado yo otros interrogantes finales para los más ingenuos o menos despiertos:

  • ¿Cómo es posible que unos terroristas semianalfabetos, convertidos casi por decreto en “muyaidines” del Estado islámico y procedentes de países occidentales (de origen árabe o no) tales como Australia, Alemania o España, hayan conseguido llegar hasta Siria cruzando sus fronteras (sin despeinarse) y plantarse en lugares como Homs, Alepo o Damasco?
  • ¿Quién facilitó a esos terroristas los visados en sus países de origen?
  • ¿Quién pagó sus pasajes hasta territorio sirio?
  • ¿Cómo contactaron con las bases terroristas y cómo sabían dónde estaban ubicadas para llegar tan fácilmente hasta ellas? ¿Quién les facilitó esa compleja logística?
  • A pesar de que los servicios policiales y de inteligencia disponen de sofisticadas y ultramodernas redes de monitoreo y espionaje, control de movimientos, flujos de armas, capitales y actividades de personas….¿se comportan como imbéciles o nos lo hacen parecer a nosotros?