España subordinada a la CIA

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Lo ha dicho hace unos días un periodista del Diario de Mallorca, Matías Vallés, uno de esos escasos reporteros valientes que no se esconde en el lacayismo de los tabloides que se parapetan en el terror de Estado para escamotear noticias que puedan resultar incómodas para los intereses de un régimen, el español, sumido en la servidumbre hacia EEUU. El artículo de Vallés lo podría suscribir cualquiera que haya estudiado, analizado y repasado, mínimamente, las atrocidades de la agencia norteamericana en los últimos cincuenta años. Periodistas del Diario de Mallorca ya denunciaron hace años, en un brillante trabajo de investigación, que el programa de la CIA de secuestros y torturas sobre falsos sospechosos de “terrorismo” tenía como base operativa la isla de Mallorca, entre otras muchas “plazas” europeas. Como también se puso de manifiesto, por ese mismo diario, que un avión de la CIA había partido de forma precipitada, y sospechosamente, de Mallorca un día después de los atentados de falsa bandera ocurridos en Madrid el 11 de marzo de 2004.

Vallés empieza con contundencia su artículo: la Audiencia Nacional se desentiende de los torturadores de los servicios secretos norteamericanos que se mueven con identidad falsa y plena libertad por los aeropuertos españoles, con base de secuestros en Palma. La Audiencia Nacional, ese tribunal excepcional en tiempos de Franco y también en la democraCIA, ha sido siempre un instrumento político no sólo del gobierno español (que lo ha utilizado sobre todo como ariete en contra el independentismo vasco y en favor de los altos delincuentes financieros –los Albertos, Emilio Botín, etc..-) sino que también ha prestado impagables servicios como un órgano mercenario al dictado del gobierno norteamericano mediante recíprocas peticiones o intercambios de información.

Jueces como el olvidable y nefasto Baltasar Garzón (alias QueridoEmiioBotin) tuvieron en su momento reuniones con el embajador de EEUU en España, Eduardo Aguirre, sirviendo de enlace para otros magistrados como Grande Marlaska, Fernando Andreu, Ismael Moreno o Juan Del Olmo, el instructor del 11-m, quien por cierto, se reunió, tras los atentados de Atocha, con el director del FBI Robert Mueller en Madrid y, posteriormente, en EEUU. Algo profundamente sospechoso. ¿Alguien se explica por qué en el 11-m el juez instructor Del Olmo no hizo absolutamente nada para detener la destrucción de las pruebas del delito (desguace de trenes) en las horas siguientes al atentado de falsa bandera en Madrid? ¿Por qué no ordenó la custodia inmediata de los trenes explosionados como así lo ordena el Código Penal español? Algunos se preguntan con razón “¿Qué hace un juez de la Audiencia Nacional cenando con diplomáticos norteamericanos y hablando de procedimientos que tramita en su juzgado?”. Es evidente que casos como los del asesinato del cámara español José Couso, en Irak, o las investigaciones de los vuelos secretos con prisioneros en manos de la CIA han sido paralizados gracias a las órdenes enviadas al gobierno español, y a los jueces de la AN, por parte de altos representantes institucionales de EEUU.

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Vallés tiene claro qué papel juega el muñegote político-judicial español en las tramas sucias y delictivas de la CIA: la colisión entre la razón de Estado y el Estado de Derecho pudo desarmar a quienes cantaban la impunidad de los pistoleros norteamericanos, por el método elemental de proceder a su detención y a la formulación de una demanda de explicaciones a Washington. El archivo solicitado por la fiscalía de Rajoy y ejecutado por el juez Ismael Moreno demuestra que el imperio de la ausencia de ley no era una hipótesis descabellada. Aznar, Rajoy, Zapatero, antes Felipe González, no podían poner trabas al desempeño de las actividades criminales de la CIA en territorio español, con su vasallo, el CNI, en la retaguardia. Lo remarca el articulista del Diario de Mallorca: la justicia ha sentenciado que hay actividades oscuras que deben desarrollarse sin obstáculos Y menos los judiciales (aunque resulte redundante).

Pero..un momento…entonces dentro de esas “actividades oscuras” muchos se preguntarán ¿cabría la posibilidad de que en el 11-m la CIA y otras organizaciones afines hubieran estado “en el ajo” del ataque terrorista? Una respuesta afirmativa sería una deducción muy correcta y fácticamente asumible. Como dijo el abogado José Luis Abascal en las conclusiones del juicio del 11-m: “Esto no son intereses del Estado, es decir de todos, sino intereses espurios de las cloacas del Estado”. Y más tarde, sentenciaba lapidariamente, a cuenta también del fraude jurídico del 11-m “A estas alturas del thriller casi todo el mundo piensa que todos los servicios de inteligencia más importantes del mundo saben perfectamente el modus operandi de los atentados, que conocen el iter criminis que el juez instructor admite ignorar en su Auto de Procesamiento […] Si admitimos que los servicios de inteligencia internacionales saben qué ocurrió el 11 de Marzo de 2004 en Madrid, cómo no vamos a admitir que también saben nuestros propios servicios de inteligencia”.

En este juego de los bajos fondos o estercoleros del Estado, siempre hay alguien que da la “nota” y, al menos, guarda las apariencias o tiene un superficial toque de sincera honestidad. Así lo señala Vallés respecto de la senadora estadounidense Dianne Feinstein quien: “expresaba su asco tras “vadear a través de los horribles detalles de un programa de la CIA que nunca, nunca, nunca debió haber existido” Feinstein aspira a que la desclasificación (solicitada por el Senado norteamericano) sirva “para que podamos garantizar que un brutal programa de interrogatorios y detenciones, contrario al espíritu americano, no sea jamás permitido o tomado de nuevo en consideración”. Un espíritu que es consustancial al modus operandi diario de las agencias terroristas usacas encargadas de garantizar que el imperio siga siendo el gendarme del mundo, se ponga como se ponga la senadora Feinstein. Lo demás es creer en deidades o desconocer cómo funciona verdaderamente la geoestrategia de EEUU. Lo que ocurre es que aquí, en la infecta España postrada a los pies de Obama, nadie ha levantado excesivamente la voz en contra de los “excesos” del amo americano ni ha denunciado la impunidad con la que su agencia amiga española, el CNI, ha vulnerado sistemáticamente los derechos de los españoles proporcionando información masiva a la Gestapo americana (la NSA) o la misma CIA. 

Dice Vallés, en el párrafo final de su artículo, que altos cargos del Gobierno español fueron agasajados en Washington a cambio de proteger a la CIA. En fin, mientras usted se desnuda para ser enlatado en un vuelo comercial, sombríos tripulantes con pasaportes falsos y armas circulan sin obstáculos por la terminal de reactores privados. Una bonita forma de preparar ataques terroristas de falsa bandera: en banquetes y aeropuertos.

Crónica de urgencia a la desmemoria de un gángster financiero

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La repugnancia cortesana, el hedor a pleitesía ya se está propagando desde las cloacas políticas hasta las mediáticas con motivo de la muerte del capo de la mafia financiera española Emilio Botín, personaje que representó lo peor de un régimen que ha estado y está al servicio de los poderes financieros y del que fue su máximo tutor. Botín gobernó este país en la sombra, eso es indubitable, como lo hacen, también, instituciones delictivas internacionales como el FMI sobre los gobiernos que les son dóciles o afines. Las brutales políticas económicas y duros ajustes contra los trabajadores y las clases medias españolas, en los últimos veinticinco años, han venido, en muy buena medida, de la mano de este delincuente absuelto mil veces por una justicia plagada también de delincuentes con toga. El omnímodo poder económico compra y vende voluntades, políticas y judiciales; se sabe de siempre. Botín fue un ejemplo para otra mafia, la política, la del bipartidismo del PPSOEGAL quien ejecutó los mandatos de su amo gran capitalista para poner en práctica el terrorismo social en este país. La cascada de laudatorios hacia el finado gángster no hacen sino confirmar en manos de quien verdaderamente estamos.

Tratos continuos de favor del Estado español hacia el delincuente Botín convirtieron a éste en un personaje inexpugnable y con barra libre para mover los hilos de la economía política del gobierno de turno. Botín ordenaba y mandaba, las marionetas políticas en el poder ejecutaban. El pueblo que les eligió, un convidado de cartón piedra. Lo demás….tráfico de influencias, delitos fiscales por cesiones de crédito, apropiaciones indebidas, administración desleal, delitos por entrega de acciones, fraude fiscal penalizable con cárcel por cuentas delictivas en Suiza y otras mamandurrias multimillonarias del clan Botín estaban a salvo en la Moncloa, en la Audiencia Nacional, en la Zarzuela o en el CNI, por qué no, puesto que esta organización tiene que disponer, necesariamente, de mercenarios-colaboradores en las más altas instituciones político-bancarias del país.

España vive un momento fantástico decía hace un año el capo del Santander. Quien iba a llevarle la contraria desde el pudridero político español…si entre ambos “partenaires” habían urdido el saqueo y expolio público para beneficiar a manos llenas al capital financiero privado. La maquinaria de los desahucios seguía impune, la fuga y blanqueo de capitales a paraísos fiscales estaba como nunca, las inyecciones milmillonarias de capital público a la banca iban a todo vapor, los despidos y contrataciones laborales bananeras…el chollo inimaginable para empresarios y el capitalismo financiero internacional…

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Por eso, los dos cabecillas políticos del reino han sentido como suya la muerte de Botín: Rajoy hablando del compromiso del mafioso con su país (¿se refería a Suiza por un casual?) y el nuevo muñequito de la CIA y la OTAN en el Psoe, el socialgaloso Pedro Sánchez, decía que la muerte del capo le había ocasionado nada menos que “tristeza”. Tristeza de amor que diría Hilario Camacho…ya que fue un amor mutuamente compartido hasta el fin entre el Psoe y Don Botinone. Los dos partidos políticos, máximos representantes de la oligarquía bancaria, perdían al tercer hombre de la Moncloa, mientras que sus comilitones tertulianos asentían en favor del fallecido, algo lógico si tenemos en cuenta que sus medios de desinformación y propaganda están financiados por la banca y el Opus Dei. No se puede criticar al amo que te da de comer.

Mientras la gran bazofia institucional y mediática sigue coreando las fantásticas bondades (defraudatorias) del Padrone Botín, ocultando asquerosamente sus delitos, el resto miramos con desprecio la figura de un sátrapa que tuvo el poder inmenso y totalitario de poner contra las cuerdas a todo un pueblo para salvaguardar los intereses propios y del complejo financiero internacional.

Gana siempre la Banca, por si alguien no lo sabía. Hoy ganó el pueblo, aunque sea una victoria pírrica, puesto que seguirán mandando los de siempre.

Las atrocidades de la OTAN, la CIA y el Mossad: cincuenta años de falsas banderas (2). De Madrid a Noruega pasando por Berlín, Lockerbie y Londres (I)

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Voy a centrarme solamente en los acontecimientos terroristas europeos de falsa bandera, digamos, más “mediáticos” y relevantes, sobre los que ha sobrevolado la sombra siniestra del Mossad (y sus agencias amigas) y obviar otros hechos que igualmente tendrían el sello de una “black-op”  en Europa (secuestro del barco Achille Lauro o el atentado contra la escuela judía de Toulouse) también importantes pero menos relevantes que las que siguen. Dejo de lado el 11-m español puesto que este tema ya se ha tratado en varias entradas que se pueden ver en este enlace: (11-M).

Atentado contra el restaurante El Descanso, Madrid (1985): la primera falsa bandera “islamista” en España. Un crimen con la huella de Gladio-Mossad

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 Estado en el que quedó el restaurante El Descanso tras la explosión

Un episodio terrorista con aparentes ramificaciones “internacionales”, nunca aclarado, se produjo en España en el año 1985. Se trata del atentado cometido contra el restaurante El Descanso, local cercano a la base militar norteamericana de Torrejón de Ardoz que solía ser frecuentado por soldados de esa base. En la madrugada del día 11 de abril de 1985 una potente bomba hizo explosión en el interior del mismo ocasionando la muerte de dieciocho personas y una cincuentena de heridos, todos ellos de nacionalidad española. Dicho atentado se atribuyó oficialmente a un grupo islamista “chiíta”, muy activo durante los años ochenta en el Líbano, quien, supuestamente, lo reivindicó bajo la conocida organización Yihad Islámica. Este grupo tenía todas las papeletas para ser otra de tantas facciones terroristas con marchamo islámico que habría fabricado de forma artificial, indirectamente, la inteligencia israelí con el fin de demonizar a Irán.

El entonces portavoz del gobierno socialista, Eduardo Sotillos, dijo que “existen indicios de que la Yihad haya sido la autora del atentado, aunque pero no se tiene la seguridad absoluta”, a pesar de que esta organización se había autoproclamado, supuestamente, autora del mismo desde el Líbano mediante un comunicado en el que justificaba la venganza por una “mártir” suya (Abu Zeinab) que recientemente se había “inmolado” ante una patrulla militar israelí (¿una venganza por un suicidio provocado por la propia “yihadista”?). La investigación llevada a cabo tras el atentado no pudo determinar la autoría del, supuestamente, primer ataque “islamista” en territorio español. Un individuo, joven, al que nadie vio huir, ni en coche, ni acompañado, ni del que tampoco pudieron reconocerse sus rasgos físicos a pesar de que, según algunos testigos, fue el que, presuntamente, vieron entrar a los lavabos del restaurante y luego salir y dejar una bolsa junto a la entrada de los mismos.

El tipo de explosivo utilizado según las fuentes oficiales fue cloratita, algo muy poco o nada creíble dados los efectos devastadores que produjo la explosión. Lo más lógico es pensar que pudo haber sido utilizada perfectamente una  cantidad indeterminada de explosivo militar C4, menos voluminoso, inestable y volátil que la cloratita, además de resultar más mortífero. ¿Cómo si no se vino abajo el primer piso del restaurante y mató a la mayoría de personas que estaban cenando debajo? Los daños causados por la explosión así lo demuestran. Tuvo que tratarse de un explosivo de alto poder destructivo puesto que una simple bolsa con cloratita no hubiera dejado un edificio tan devastado como el que se puede apreciar en las fotografías que recogieron el suceso.

En la noche del atentado habían estado cenando en el restaurante, según la versión oficial, cincuenta militares de la base norteamericana de Torrejón pero ninguno, casualmente, fue víctima mortal de la explosión (les debieron salir mal los cálculos o la “chapuza” a los que idearon el crimen) ni tampoco se conoció la identidad de los que dijeron ser heridos estadounidenses. Solamente hubo una lista con  españoles  fallecidos y heridos. Sorprendentemente, no hubo ni un solo detenido, no se sabe muy bien por qué, como tampoco llegó a esclarecerse nunca el crimen. ¿Cómo es posible que un atentado de factura “islamista” no dispusiera de una red de “integristas” que planificaran y organizaran la ejecución del atentado, así como un operativo de huída? ¿Quién se cree que un sólo islamista vino, ex profeso, del Líbano a cometer un atentado a España y se fue tan ricamente de vuelta a Beirut sin estar controlado por el espionaje español? ¿Cómo es posible que no se supiera nada desde el Estado español, el CESID y la policía y  no se practicara ni una sóla detención a través de los controles fronterizos y de carreteras? ¿Tal vez no hubo detenidos de origen árabe porque la comunidad islámica en España era, en aquellos años, prácticamente inexistente y no había cabezas de turco musulmanes disponibles o porque, quizás, prefirieron dejarlo como “estaba” por razones de las “cloacas de Estado” de Gladio-Mossad?.

La sombra del referéndum sobre la permanencia de España en la OTAN, a celebrar el año siguiente, a pesar de que el hombre de la CIA en Madrid, Felipe González, ya tenía preparado el pucherazo para garantizar a EEUU que España permanecería en la Alianza Atlántica, pudo ser un factor terrorista adicional para desencadenar una operación Gladio en territorio español y conseguir el “shock” deseado entre los españoles. Ni una sóla vez volvió a actuar en España, oficialmente claro, el llamado “terrorismo yihadista” hasta pasados nada menos que veinte años, el tristemente célebre 11 de marzo de 2004. Otra falsa bandera de libro, no hace falta decir. Después del 11-m (hasta el día de hoy) han ido apareciendo como setas “islamistas” por todo el territorio nacional y detenciones policiales contra multitud de células islámicas, casi todas ellas preparadas de antemano (Operación Nova, el comando Dixan, etc) conforme, como es sabido, a la estrategia que han marcado durante años el Gladio B de la OTAN, el Mossad, la CIA y el MI5 británico.

En cualquier caso, este irresuelto “primer” atentado islamista en España es casi seguro que se trató de otra operación terrorista de falsa bandera con una más que factible huella del Gladio de la OTAN o el Mossad Israelí. Sobre todo, en el caso de la inteligencia judía, porque guardaba unas extraordinarias similitudes con el ataque que se produjo el año siguiente a la discoteca La Belle en Berlín Occidental, también frecuentada, curiosamente, por soldados norteamericanos.

Atentado contra la discoteca La Belle, Berlín Occidental (1986): una probada autoría terrorista del Mossad junto al BND alemán y la CIA

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En un documental del año 2003, la cadena pública alemana ZDF tuvo la audaz iniciativa (alguna vez dejan de ser marionetas del poder o….¿es que ya estaba todo “atado y bien atado”?) de poner al descubierto pruebas incontestables de que los principales sospechosos del ataque con bombas a la discoteca La Belle de Berlín Occidental, en 1986 (que motivó la excusa de EEUU para bombardear posteriormente Libia) trabajaban para la CIA y el Mossad israelí, aunque las implicaciones llegaban hasta el mismo servicio secreto alemán federal, el BND. El atentado contra la discoteca, que era frecuentada por militares estadounidenses, ocasionó tres muertos y doscientos heridos.

El entonces presidente de EEUU, el siniestro (¿ha habido alguno que no lo haya sido?) Ronald Reagan, justificó el posterior ataque aéreo contra la Libia de Gadafi (que ocasionó más de treinta muertos, muchos de ellos niños, entre ellos un hijo del líder libio) asegurando de que tenía pruebas “irrefutables” de que Libia estaba detrás de la explosión en la discoteca berlinesa. Pero el documental de la televisión alemana mostró una versión totalmente diferente de los, en su día, fabricadas patrañas en las que se basaba el presidente norteamericano, sin duda, falseadas previamente por la CIA.

El documental alemán, basado en un informe de la revista política Frontal, desmontaba punto por punto toda la falsa bandera orquestada por EEUU e Israel. En particular:

  1. El principal acusado, Yasser Chraidi, quien trabajaba como conductor para la embajada libia en Berlín Oriental, era completamente inocente y estaba siendo utilizado como chivo expiatorio por la CIA y el Mossad.
  2. Uno de los acusados del atentado, Musbah Eter, había trabajado para la CIA
  3. Otro sospechoso del atentado, Mohammed Amairi, era un agente del Mossad.

Varios de estos sospechosos, a excepción de Chraidi, no comparecieron ante los tribunales ya que estaban siendo protegidos por los servicios secretos occidentales. El acusado-cabeza de turco Chraidi fue extraditado desde Líbano a Alemania en 1996, pero las pruebas contra él eran tan poco consistentes que el juez alemán del caso propuso dejarlo en libertad si no aparecían más pruebas, por lo que se organizó en Malta una reunión a cuatro bandas entre el fiscal de Berlín occidental (Detlev Mehlis), un inspector de la policía de esa ciudad (Uwe Wilhelm), un miembro del BND y el “acusado” Musbah Eter. El objetivo era incriminar al “chivo expiatorio” Chraidi y, de este modo, el hombre de la CIA, Eter, saldría indemne de la “acusación”, como así sucedió.

Se supo que, en los meses previos del ataque terrorista a La Belle, otros implicados en el mismo, y nunca desenmascarados, un grupo de “terroristas profesionales”, se reunían prácticamente a diario en Berlín Oriental (RDA) con los que luego fueron formalmente acusados. Horas antes del atentado se tuvo la certeza de que los primeros se trasladaron a Berlín Occidental ya que sus movimientos estaban siendo controlados por el servicio secreto de la Unión Soviética, el KGB, y también por el Ministerio para la Seguridad del Estado de la RDA (la Stasi), quienes determinaron que aquéllos terroristas estaban trabajando para el espionaje occidental, algo que se confirmó en todos sus extremos cuando el terrorista Mohammed Amairi se trasladó a Noruega y su abogado Odd Drevland, a la pregunta concreta de si había sido agente del Mossad, respondió afirmativamente.

El atentado contra La Belle fue una operación de falsa bandera, absolutamente demostrada, realizada conjuntamente por la CIA y el Mossad, con conocimiento del servicio de espionaje alemán occidental (BND),  con el objetivo de dar un escarmiento y seguir demonizando a un enemigo declarado del sionismo: el régimen libio de Muammar El Gadafi

Las atrocidades de la OTAN, la CIA y el Mossad: cincuenta años de falsas banderas (1). De Gladio a AlQaeda

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LOS ANTECEDENTES DEL TERRORISMO DE ESTADO GLADIO-OTAN EN LOS AÑOS SETENTA Y OCHENTA DEL SIGLO XX

En realidad, las llamadas “falsas banderas” llevan poniéndose en práctica desde hace más de cincuenta años aunque, estrictamente, el diseño de la estrategia de tensión de la OTAN-Gladio, propiamente anticomunista, comenzó a gestarse a mediados de los años sesenta y se extendió hasta bien entrados los años ochenta del siglo pasado. Supuestamente, el cometido inicial de Gladio era contener una posible invasión de la URSS en territorio de Europa Occidental. Pero esa ficticia “penetración” soviética, que sería evitada mediante los llamados grupos de “retaguardia” (stay-behind), no era nada más que el resultado de una tapadera ideológica para el verdadero fin de la OTAN-Gladio: la creación de bandas terroristas cuyo cometido no sería otro que el de liquidar la posible influencia del socialismo soviético y chino en los países de la Europa atlantista, mediante lo que se dio en llamar “estrategia de tensión”, esto es, llevar a cabo atentados terroristas indiscriminados contra la población civil, asesinatos de líderes políticos, sabotajes contra instalaciones y edificios gubernamentales e infiltración en movimientos de ideología comunista u organizaciones armadas de izquierda. Capítulo aparte merecería reseñar el holocausto cometido por una de las “primas donnas” de Gladio: la CIA, quien por sus acciones directas o indirectas ha sido responsable (desde su creación) de la escalofriante cifra de al menos seis millones de muertos en todo el mundo, como consecuencia de su apoyo a grupos criminales o regímenes que han sido hostiles a EEUU. Un buen recopilatorio de las masacres de la agencia americana lo tenemos en el Memorial de Atrocidades de la CIA (hasta mediados de los años noventa) del activista Steve Kangas (1961-1999) quien fue asesinado, con toda seguridad, por los aparatos policíacos del Estado norteamericano.

Agentes de los servicios de inteligencia de la OTAN y de los servicios de espionaje de EEUU (CIA), Alemania Federal (BND), Italia (SISMI) y el Reino Unido (MI5) construyeron una red europea de mercenarios de ideología fascista con el parapeto de los cuerpos policiales en los distintos Estados donde se cometieron los crímenes. La red neofascista fue reclutada en diversos países: Francia, Italia, Bélgica, Dinamarca, Holanda, Turquía e incluso de una España inmersa todavía en plena dictadura franquista, a través del servicio de espionaje SECED, (después CESID, hoy CNI). Las operaciones se llevaron a cabo con financiación, entrenamiento y suministro de arsenal de guerra de la OTAN para ejecutar actos criminales de “falsa bandera”. Los atentados indiscriminados de la red terrorista Gladio comenzaron, “extra-oficialmente”, en 1969 con la colocación de una bomba en la Plaza Fontana de Milán, que ocasionó la muerte de catorce personas, al que siguieron los de Peteano (Italia) con el asesinato de un “carabinieri” italiano, el secuestro y asesinato del dirigente democristiano italiano Aldo Moro, el crimen perpetrado contra el líder socialdemócrata sueco Olof Palme, las matanzas indiscriminadas de Brabant (Bélgica) la masacre de la estación de tren de Bolonia en 1980 (85 muertos) o las bombas en la Oktoberfest de Munich (13 muertos), por citar algunos de los más relevantes. Otro de los objetivos de Gladio fue el manipular a grupos izquierdistas e incitarles a cometer asesinatos, previamente orquestados por los servicios de inteligencia de Gladio. Inclusive, algaradas santificadas por la “progresía” de ayer y de hoy, como la rebelión-pufo estudiantil de mayo del 68, fueron un más que probable montaje de Gladio para espolear la criminalización y represión contra la izquierda en Europa. Las operaciones de guerra psicológica eran tan importantes, o más, que el amedrentamiento (asesinato) sobre los ciudadanos con bombas.

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Uno de los atentados de mayor repercusión política y mediática de Gladio fue el secuestro y asesinato de Aldo Moro (junto, no olvidemos, al del líder sueco Olof Palme, también cometido por Gladio). Aldo Moro era el dirigente de la Democracia Cristiana italiana en 1977 cuando, supuestamente, miembros de las Brigadas Rojas, el grupo armado de Toni Negri, le secuestró y, después de un cautiverio de varios días, lo acribilló a balazos. Pero años después, con el descubrimiento de la rama terrorista Gladio de la OTAN, se supo que elementos de los servicios secretos italianos, infiltrados en las Brigadas Rojas, fueron los inductores del asesinato-, asesorados por los servicios de inteligencia de la OTAN. A las Brigadas Rojas, que estaban siendo manipuladas por Gladio (al igual que la RAF en Alemania) no fue difícil adjudicarles el sambenito del crimen. Había que evitar a toda costa el pacto que tenían preparado Aldo Moro y un Partido Comunista italiano (PCI) que, aunque no era prosoviético, sino eurocomunista como el del pastelero español Santiago Carrillo, se veía como una seria amenaza a la permanencia de Italia en la OTAN. Kissinger, el conocido judío genocida, ya habría amenazado a Moro para que se apartase del PCI. De este modo, endosando el asesinato a una organización comunista (las Brigadas Rojas), la estrategia de tensión o shock calaría de lleno en una población que sería refractaria a la ideología comunista e impediría el ascenso de una fuerza política que, supuestamente, podría constituir una seria “amenaza” al sistema capitalista militar pro-americano y mafioso imperante en Italia. Existe abundante literatura sobre las actividades criminales de Gladio en Europa (Daniele Ganser, Richard Cottrell) que, además, se han señalado en otras entradas de este blog (en Política RDA), por lo que no voy a seguir incidiendo en este sentido. Sólo mencionar unas palabras del ex cabecilla terrorista de Gladio, el italiano Vicenzo Vinciguerra (quien terminó en la cárcel por “cantar” más de lo debido) y cuya verosimilitud no puede ponerse en duda. “Detrás de los terroristas había mucha gente que actuaba en la sombra, gente que pertenecía o colaboraba con los aparatos de seguridad. Yo afirmo que todos los atentados perpetrados después de 1969 eran parte de una misma estrategia”, dijo Vinciguerra.

Resulta curioso comprobar el cinismo de algunos medios controlados por los imperios mediáticos occidentales cuando se sacaron a la luz, pocos años después del fin “oficial” de la guerra fría,  los crímenes de la OTAN y las agencias de espionaje de EEUU y Europa. Se trataba de justificar, de alguna forma, que aquellos hechos acontecieron en un momento “difícil” y que ahora (en los años noventa) el mundo era “mejor” y más “seguro”. Un documental de la BBC de 1992 (Operation Gladio), habló en este sentido. Trataba de engatusar malamente a la audiencia introduciendo subrepticia y habilidosamente una especie de depuración amnésica sobre aquellos hechos. La BBC, el Washington Post o el New York Times no van a ser, precisamente, los encargados de desfalsificar el terrorismo de Estado de sus países. Como bien señalan algunos, el gigante mediático BBC no es más que otro ejemplo de medio hegemónico con un claro objetivo de “control social”, sobre todo sabiendo que ese celebrado canal de comunicación inglés recibe cada año financiación del Departamento de Estado de EEUU de varios millones de dólares por lo que su línea ideológica no puede ser otra que la de guiar el discurso por los cauces “políticamente correctos” que interesan a EEUU y la OTAN.

AL-QAEDA, EL EJÉRCITO SECRETO DE LA OTAN EN AFGANISTÁN Y YUGOSLAVIA

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El español Javier Solana, jefe terrorista de la OTAN en la “guerra” de Yugoslavia (por desgracia nunca fue enviado a prisión)

La OTAN y la CIA no tenían solamente el objetivo estratégico de sembrar el caos y el terror en Europa occidental, a través de sus esbirros de Gladio, para contener el avance de los partidos comunistas o socialistas marxistas occidentales. Sus aspiraciones imperiales geoestratégicas iban mucho más allá que desestabilizar y minar a las organizaciones de la izquierda europea. Encontraron un prometedor filón en el “yihadismo” talibán de AlQaeda y Bin Laden. Movimiento, el integrismo islámico, con un potencial manipulable, destructivo y de militancia teóricamente más ciega, que la más dispersa y efímera del neofascismo europeo. No tardaron en los cuarteles generales otanianos de promover deliberadamente el “yihadismo” en un conflicto armado: Afganistán, en 1979, lo que motivó la intervención militar de la URSS en ayuda de aquél país amigo. Porque, hay que convenir que eso de que la URSS “invadió” el país afgano no ha sido más que otra fábula propagandística que se inventaron en la OTAN para que los medios controlados se encargasen de engañar a la opinión pública. No hubo tal invasión. El diseño de aquella guerra, contra un enemigo que combatía con tácticas de guerrilla y no como un ejército regular, se hizo con el ánimo de conseguir el desfondamiento, militar y económico, del país soviético.

La guerra de “desgaste” auspiciada por la OTAN en Afganistán tuvo su ideólogo en el halcón norteamericano de origen polaco Zbigniew Brzezinski, el arquitecto formal y gran criminal que ha estado detrás de todas las políticas imperiales de EEUU en el mundo, durante los últimos cuarenta años, junto a Henry Kissinger. El arrogante Brzezinski se ha declarado él mismo, varias veces, promotor de la “guerra” de Afganistán y padre fundador del fundamentalismo islámico de AlQaeda, organización que ha tenido múltiples denominaciones o marcas “blancas” en los últimos años (Ejército de Liberación de Kosovo, Grupo de Combate Islámico Libio,  Ejército Libre de Siria, Estado Islámico de Irak y el Levante, AlQaeda para el Magreb, etc..).

La llamada guerra (agresión) de Yugoslavia que inició el complejo militar industrial de EEUU y la OTAN se hizo para, supuestamente, detener una guerra civil que estaba alcanzando dimensiones de “genocidio étnico”. Aspecto este último que fue impulsado convenientemente desde Europa y EEUU y que terminó, finalmente, por desmembrar Yugoslavia y convertirla en mini-Estados fácilmente maleables por países como Alemania, una de las principales instigadoras del artificial conflicto de los Balcanes. El episodio sangriento yugoslavo alcanzó unas cotas de desinformación y manipulación, por parte de los “media” occidentales, verdaderamente brutales, tanto como los “daños colaterales” (asesinatos deliberados)  ocasionados por los aviones de la OTAN a los serbios, los demonizados por Occidente. El neohitlerianismo alemán de Helmut Kohl, el entonces canciller de la RFA, henchido de gloria por la reciente anexión de la RDA, fue uno de los que más activamente trabajó para dinamitar Yugoslavia y convertir a sus Estados resultantes en marionetas de la OTAN.

La CIA y el servicio secreto alemán, BND, de preclaro pasado y presente nazi, organizaron la “ayuda” a los nacionalistas croatas, una suerte de “nuevos ustachi” (en el II Guerra Mundial, los ustachi croatas fueron las sanguinarias milicias que sirvieron de apoyo a los ejércitos de Hitler en Yugoslavia). Pero la financiación iba mucho más allá. Se necesitaban redes terroristas de corte “islámico” para potenciar el conflicto y provocar un artificial “caos étnico”. La CIA y el BND también suministraron armamento a grupos terroristas como el UCK (Ejército de Liberación de Kosovo), un cártel de violentos mafiosos que traficaban con droga y eran especialistas en matanzas.

Se ha escrito largo y tendido sobre esta vergüenza yugoslava que perpetraron países con marchamo de “demócratas” pero con un alto perfil de genocidas. Desde la disidencia informativa (Michel Collon) se han desmontado  todos los bulos que propagaron los lacayos mediáticos del capital financiero, quienes trataron de demonizar al máximo al presidente yugoslavo, el nacionalista del Partido Socialista Serbio Slobodan Milosevic, retratándolo como un nuevo Hitler, como autor de una limpieza “étnica” que fue promovida precisamente por los mismos que gestaron el drama yugoslavo. Los terroristas de la OTAN dejaron en Yugoslavia, con sus bombas y sus ejércitos mercenarios radicales-islámicos un reguero de muerte, destrucción, violaciones masivas, decapitaciones, masacres e innumerables crímenes de guerra, además de un cúmulo de incontables falsedades mediáticas. Esta, y no otra, fue la “intervención militar humanitaria” en Yugoslavia por parte de dos probados criminales de guerra, Bill Clinton, como presidente “usaco” y Javier Solana, como secretario general de la Alianza Atlántica.

La Sinfonía Doble Cero de Anton Bruckner

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                             Anton Bruckner

Todo melómano seguidor del arte sinfónico bruckneriano sabe que el maestro austríaco Anton Bruckner (1824-1896) compuso nueve sinfonías, llamémosle “oficiales” más otras dos con la curiosa numeración de Cero y Doble cero. Digo curiosa porque nunca fue habitual esta notación en los compositores del repertorio sinfónico, desde el período clásico hasta el contemporáneo. Sea como fuere Anton Bruckner compuso la sinfonía doble cero como una especie de preparación de lo que sería su magna arquitectura sinfónica posterior. Llamada de “Estudio” fue desechada en su momento por Bruckner ya que no le debió parecer muy digna. Lo cierto es que, sin ser un monumento musical ni mucho menos excepcional, si contiene elementos sonoros del romanticismo alemán (Schumann o Mendelssohn) que la hacen digna de tener en consideración.

Y sí de una versión hay que hablar como referente a la hora de escuchar esta “estudiantil” sinfonía es la que hizo un director no muy conocido: Georg Tintner al frente de la Royal National Scottish Orchestra dentro de su aplaudido, moderadamente, ciclo sinfónico bruckneriano para el sello Naxos, del que adquirí en su día la integral completa…y de la que guardo buenas sensaciones, sin que ello suponga escuchar en manos de Tintner un ejercicio superlativo de magisterio bruckneriano. En cualquier caso, es un ciclo que brilla, en general, por la claridad de líneas, solidez, entrega, fidelidad y ejemplar visión cosmogónica del director austríaco. Por supuesto no todas las versiones tienen idéntico nivel interpretativo (destacaría por encima la Cero, Doble cero, Segunda, Tercera, Cuarta, Séptima y Octava).

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                                           Georg Tintner

En esta Doble Cero Tintner se mueve como pez en el agua en lo que fue uno de sus últimos testamentos discográficos ya que, desgraciadamente, Tintner se suicidó a los 82 años después de batallar durante seis años contra un cáncer. De una obra aparentemente menor el director vienés saca un buen partido dejando una de las mejores versiones posibles en el mercado sino la mejor (superior a la de Inbal y su Sinfónica de la Radio de Frankfurt). El cuidado control rítmico del primer movimiento, de texturas transparentes, da paso a un Andante resuelto con exquisita corrección y vehemente calidez. En el Tercer movimiento se advierten ya los aspectos estilísticos que iban a marcar el punto de inflexión en los “scherzos” del resto de las sinfonías de Bruckner. El Finale (que para nada es el movimiento más “débil”, según Tintner) es resuelto mediante un enfoque apropiado, esto es, sin grandes adensamientos sonoros y con la efusividad que se presupone en la coda final.

Se añade como complemento a la doble cero un Finale alternativo a la Sinfonía noº 4 ‘Romántica’, uno de los muchos experimentos que hizo Bruckner en su vida con sus trabajos sinfónicos, revisados casi hasta la saciedad (editados posteriormente por musicólogos como Robert Haas o Leopold Nowak) por las continuas “dudas” del autor a la hora de dar forma definitiva a su edificio sonoro. El mencionado Finale alternativo es igualmente magnífico.

Está claro que para ejecutar el denso e imponente universo sinfónico de Bruckner se necesita una orquesta con ciertas garantías. La Royal Scottisth no es que sea la majestuosidad sonora personificada, ni mucho menos; le falta un plus para moverse entre las grandes en este repertorio (léase, Concertgebow de Amsterdam o las Filarmónicas de Viena y Berlín). No obstante, es digno de aplauso como ha resuelto el escollo bruckneriano, es decir, de forma excelente. Un magnífico trabajo de Georg Tintner que se complementa con el resto de sinfonías, todas de buena factura. En serie económica…que más se puede pedir.

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Dos fragmentos de los dos últimos movimientos de esta Sinfonía Doble Cero de Anton Bruckner, con Tintner y la RSNO

3. Scherzo. Schnell

 

4. Finale. Allegro

Charles Gounod sinfónico

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                                        Charles Gounod

El compositor francés Charles Gounod (1818-1893) fue más conocido más por sus óperas, en particular su obra maestra Fausto, que por sus dos únicas y poco interpretadas, pero por momentos brillantes, sinfonías. Hasta que encontré este disco no había escuchado prácticamente nada del francés, salvo alguna vez la multigrabada Ave María (que no me entusiasma, por razones obvias) y algún esbozo más de su ópera Fausto. Compositor no tan profundo ni ambiguo como pudieran serlo Ravel, Bizet o Debussy, otros maestros franceses autores de partituras que a veces irradian sutiles detalles armónicos y tímbricos, buen gusto compositivo, aunque también ejercicios de vacuidad y matraca orquestal (Bolero, Ravel) o paisajes impresionistas de lo más rebuscado (Debussy –Preludios-). Pero no hay que olvidar que Gounod precedió a ambos y su impronta musical tuvo que inspirar necesariamente a esos compositores. Este disco es, para el que suscribe, una audición de lo más placentero, por cuanto que reúne no pocas virtudes de la habilidad compositiva de Gounod: a saber, soberbia musicalidad, espontaneidad cantable y ejemplar efusividad. En definitiva, registros de empaque a pesar de que he leído por parte de algún “entendido” que el criterio interpretativo de Marriner para con estas sinfonías no es muy liviano que digamos (lo que hay que leer), como al parecer demandaba su particular gusto musical.

Estas versiones, a cargo de la siempre modélica y refinada Academy of St. Martin in the Fields, especialista como pocas en el repertorio del clasicismo (sobre todo mozartiano), con el inefable Sir Neville Marriner a la batuta, desmienten esa opinión tan sui géneris y pueril de una ejecución “opaca” y poco agradecida a la hora de dotar de transparencia a estas texturas orquestales. Así, en la Sinfonía nº 1, el Allegro inicial es prometedor de lo que después vendrá, expuesto de principio a fin con una naturalidad casi perfecta, brioso y radiante. El breve Allegro moderato que le sigue resulta elegante y equilibrado en todas sus líneas mientras que en el Scherzo nos encontramos con un movimiento de factura clásica, danzable, con reminiscencias haydianas, ejecutado con galantería por la siempre estupenda Academy. El Adagio-Allegro vivace final, con repetición incluida del tema principal, es un estimulante ejercicio de texturas ágiles, cristalinas, dibujadas con tiralíneas, con un comienzo y final soberbios.

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En la Segunda sinfonía nos encontramos a un Gounod más reposado, más maduro, pero no por ello menos expresivo y refinado en su espíritu compositivo. La prueba la tenemos en el Adagio-Allegro que abre esta sinfonía, de una claridad expositiva ejemplar. El segundo movimiento, Larghetto, es uno de los momentos álgidos de la sinfonía, de una belleza, emotividad y encanto sonoro sin par, sabiamente cincelado por Marriner y su Academy. Termina esta estupenda sinfonía con un Scherzo y Finale resueltos con un impulso rítmico más que envidiable.

Se añade, como complemento a las sinfonías, una vibrante y cálida Música para ballet de la ópera Fausto. Poco que decir que no sea añadir más oropeles a la causa sinfónica de Gounod en la que cree a pies juntillas Neville Marriner y su orquesta. Patrick Gallois y la Sinfonia Finlandia podrían ser otra alternativa, pero en mi opinión distan bastante de la expresividad sonora que les otorga el inglés, aunque sean meritorias en su conjunto, quien se despacha una referencia absoluta en estas dos bellas y olvidadas sinfonías de Gounod.

Aquí podemos escuchar unos fragmentos de las dos sinfonías de Gounod por Marriner y la Academy y el movimiento completo de las Variations du miroir, de la ópera Fausto:

SINFONÍA Nº 1

3. Scherzo, non troppo presto

4. Finale. Adagio-Allegro vivace

SINFONÍA Nº 2

2. Larghetto

Música para Ballet de la ópera Fausto

Variations du miroir

Alerta Falsa Bandera: quieren endilgarnos otro fraude ‘yihadista’ en España

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El timo del yihadismo en Europa  tiene ya un largo recorrido que se ha materializado en dos notorios y conocidos  atentados sangrientos: Madrid, 11 de marzo de 2004 y Londres, el 7 de julio de 2005, ambos unidos a infinidad de “redadas” contra supuestas células terroristas islámicas, tanto en España como en el resto de Europa. Operativos contra supuestas “redes yihadistas” que resultaron ser un completo y fraudulento fiasco en la mayoría de las ocasiones, por no decir en todas. Chivos expiatorios, simples musulmanes y confidentes policiales o de los servicios secretos han conformado estas peligrosísimas “células” de la Yihad, que han sido utilizadas como coartada de las criminales falsas banderas ejecutadas por la OTAN, la CIA y el Mossad. Porque Alqaeda, el ISIS y las diferentes ramificaciones terroristas del islamismo radical, patrocinadas por la inteligencia de Occidente, donde verdaderamente actúan es sobre el terreno de países a los que la OTAN, Israel y EEUU interesa desestabilizar para conseguir sus objetivos geoestratégicos (Irak, Siria, Africa Occidental..). Esos “mujaidines” es altamente improbable que hayan actuado en Europa, salvo para servir de pantalla terrorista con un puñado de imanes o moros de ocasión (por lo común, al servicio del espionaje occidental) a los que han engañado o sobornado. El 11-m o la Operación Nova en España han sido dos ejemplos de una chapucera patraña “islámica”.

El fenómeno del “yihadismo” violento es un proyecto que no admite dudas en cuanto que ha sido gestado por el lobby sionista del Pentágono, en las cloacas de la CIA y también en las del Mossad (en Palestina, con Hamás, Israel tiene buena experiencia en ello) como parte de la estrategia de criminalización en contra del Islam surgida en los primeros años noventa. Antes, el Gladio europeo de la OTAN, se había apuntado sus respectivas masacres durante las dos décadas anteriores como parte de la estrategia de “aniquilación” del comunismo en Europa Occidental. Una demonización, la “islámica”, que ha sido puesta en práctica con crímenes brutales realizados en contra de indefensos ciudadanos, masacres que han sido atribuidas casi siempre al maléfico Islam. Sistematizadamente, al mismo tiempo, se ha producido otra satanización no menos decisiva: la de la propaganda judía en el cine (Hollywood), quien suele resaltar, deliberadamente, un perfil psicópata, vengativo, fanático y sediento de sangre de los musulmanes, mientras que los medios audiovisuales y escritos, controlados también por el lobby sionista, recurren (además de lo anterior) a la caricaturización de los elementos propios de la idiosincrasia musulmana (vestimenta, mezquitas, etc.).

Así que tenemos, de nuevo, conformado otro globo-sonda sobre un supuesto, sospechoso y, esta vez, predecible “atentado yihadista indiscriminado”. Lo han dicho en Europolla policía de Europa. España, dicen los europolicías, debe andarse con ojo porque es objetivo de una “posible” (otra más) acción terrorista del islamismo radical. El motivo para la alarma es que se va a jugar un Mundial de baloncesto en este país a final de mes, donde una de las selecciones, EEUU, participará en Bilbao, la excusa perfecta para intentar un atentado con marca del Islam. Estos “expertos” en falsas banderas, digo en atentados terroristas (que viene a ser lo mismo) han puesto sobre aviso inclusive a la policía autonómica vasca para que busque algún pringado marroquí o argelino por el Botxo al que encasquetar una “matanza a la carta”.

La verdad es que esta vez han tenido la delicadeza de “avisar” y todo. Cuánta generosidad y deferencia, oye. Ya podían haber hecho lo mismo en el 11-m ¿no? Nos hubiéramos ahorrado 200 muertos…Pero allí es que no estuvieron nada, pero nada “espabilados” (al igual que en el 11-s y 7-j) y eso que España estaba, en los días previos al atentado del 11-m, controladísima bajo los ejercicios militares antiterroristas CMX04 de la OTAN (un simulacro donde se iban a producir “200 muertos”…vaya por dios) y había policías como setas en todos los lugares considerados sensibles (incluidas estaciones de tren). de cara a las elecciones generales. Y no fueron capaces de detectar las pesadas mochilas de Jamal Zougam y compañía. Claro, como que a este último el CNI y la policía ya le habían tendido de antemano una encerrona y las mochilas-bomba eran en realidad explosivos militares C4 que fueron colocados debajo de los trenes en la noche anterior a los atentados. Por eso los vagones fueron enviados con celeridad a la chatarra, para triturarlos y destruir las pruebas del delito con la complicidad de los jueces españoles. Un verdadero asco.

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Toda esta miserable engañifa de las nuevas “amenazas islámicas” ya se había estado preparando hace unos meses, en declaraciones de los responsables del Ministerio del Interior español donde advertían de que existía un “peligro yihadista permanente” en España…Ahora viene Europol, recogiendo el “testigo” con una futurible falsa bandera en la mano. ¿Qué pretenden con toda esta basura? ¿Qué motivaciones reales se esconderían para otra supuesta y ejecutable falsa bandera islamista? El hecho de que hayan advertido de la presencia de un supuesto ataque en territorio español ¿no se trataría más de un amago de “false-flag” que de un acto propiamente ejecutable con el fin de seguir inoculando el terror y control sobre la población además de justificar las invasiones imperiales sobre países donde Occidente ha implantado el terrorismo?

Lo peor de todo esto es el aspecto tragicómico del comunicado de Europol. Fíjense que hasta detallan en qué consistiría el atentado de falsa bandera. Una de dos, o piensan que el ciudadano medio es un completo retrasado mental o es que esos policías son unos completos idiotas al poner al dejar en evidencia el operativo. Lean, que no tiene desperdicio: Los investigadores tienen la sospecha de que un individuo podría perpetrar un atentado de manera solitaria y que intentaría asaltar a cualquier agente policial o del Ejército para apropiarse de alguna de sus armas de fuego, con la que posteriormente dispararía de forma indiscriminada a quienes se encontrasen en el lugar. ¿No es para mear y no echar gota? Pero vamos a ver…si esa policía tiene todas las certezas encima de la mesa acerca de un “individuo” solitario y saben que va a perpetrar el crimen…¿cómo es que no están haciendo nada para detenerlo?. Porque hasta detallan casi minuciosamente la forma en que el terrorista se haría con las armas y los objetivos que señalaría. Que pasa..¿es que entonces los “europolis” tienen a “alguien” contratado para que ejecute el crimen? Las falsas banderas ya no son lo que eran…no. Me parece un teatro tan chusco como escasamente digerible.

Lo que sí sabemos son dos cosas: si el atentado se lleva finalmente a cabo, con este pre-aviso policial, sería para empalar a todos los cuerpos policiales españoles por incompetencia manifiesta ¿Ya se agotaron las pantomimas a la hora de realizar “operaciones antiterroristas en los días previos a las “false-flag” y tienen que retratar al detalle cómo se produciría?. Huele a cortina de humo espeso…Y, por otra parte, ese atentado de incuestionable falsa bandera supondría (o eso creerían los autores intelectuales) un espaldarazo de la opinión pública hacia el conglomerado EEUU-OTAN en su lucha contra el “yihadismo” en Oriente Medio, así como para avalar de alguna forma la política de tierra quemada de Israel en Gaza. Esto último sería harto difícil de creer, por no decir imposible, dado el descrédito global que ya tiene el régimen genocida de Tel-Aviv a sus espaldas.

Llevamos un año calentito con los miserables ejecutando fechorías por el Mundo. Y todavía no ha terminado el festival de payasadas sangrientas. Ojo avizor.