Grecia: después del NO llega el SI de las ‘niñas’

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Y…parafraseando al gran dramaturgo del siglo XVIII Leandro Fernández de Moratín y su obra El Si de las Niñas, una comedia dramática donde el autor teatral español plasmaba los matrimonios de conveniencia y la obediencia debida de los hijos a sus padres para “arreglar” el bodorrio de turno. A Grecia, mal que le pese a muchos embebidos de euforia anti-troika, le espera algo parecido. La niñas de Syriza ya están preparando la componenda para darle la vuelta a la tortilla, a ese “deslumbrante” NO, y apañar como mejor puedan, con papá y mamá Bruselas, el atolladero griego. Por mucha cháchara y orgía triunfalista de los garzones (IU), imposturas podemitas, analistas de tocador y pintalabios o troskocapitalistas del siglo XXI, lo cierto es que el jarro de agua fría (o tibia) no va a tardar mucho en caer sobre las cabezas de los griegos. Al tiempo. Si hijos sí, tengo vocación de cenizo..qué le vamos a hacer..

No han pasado ni 24 horas del referéndum-tongo heleno y en Syriza lo tienen bastante claro: Varufakis tiende la mano a la troika y pide empezar ya a negociar de nuevo, se cita en la prensa del borbonismo “Con este no del pueblo griego hemos tendido la mano a cooperar a nuestros socios”, dice Varufakis, el dimitido ministro de finanzas griego, quien ha resaltado que el NO (y su dimisión) posibilitará un acuerdo más beneficioso para los griegos. Pero el ex ministro no dice en qué consistiría ese beneficio, como siempre suelen hacer los políticos con ese lenguaje entre neutro, elusivo y, aquí, barroco-postizo. ¿En serio creen que pueden convencernos (a algunos, seguramente pocos) de que Bruselas va a bajar sus pretensiones coercitivas de forma sustantiva? Un referéndum-trampa sin haberle dado el debido bofetón a Europa (no al euro, no a la UE, no a la OTAN) no es otra cosa que una mascarada.

Y Varufakis sigue haciendo teatro griego de máscaras tras el resultado del referéndum y el día después. “Queremos que la Comisión Europea cierre un acuerdo positivo para cerrar la herida griega que es una herida europea. Una Europa cuyo corazón late en Grecia y que mañana mismo debe empezar a cerrar sus heridas”, ha afirmado el político griego en un alarde de prosa afectada y sensiblera para remachar, en su carta de dimisión que El referéndum del 5 de julio será conocido en la Historia como un día singular: una pequeña nación europea se levantó contra la esclavitud por deudas. Sólo le faltó recitar a John Keats y su Oda a una Urna Griega

El complejo médico-farmacéutico, delincuencia organizada contra la salud (3). Pirfenidona: 8.300 millones de dólares por hacerse con el sucio negocio de un medicamento inútil y dañino

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La empresa farmacéutica Roche adquirió hace un año los derechos comerciales de la Pirfenidona (medicamento utilizado para la Fibrosis Pulmonar Idiopática, en adelante FPI) a otra empresa del ramo, la estadounidense InterMune. El acuerdo se cerró en la mareante cifra de ocho mil trescientos millones de dólares (8.300.000.000). La multinacional suiza de la farmafia apostó fuerte por una droga que sabe  le va a suponer un chorreo de millones de euros derivados del tratamiento de una enfermedad que no tiene solución médica oficial y que va en aumento, aunque todavía se considera “rara”, de poca prevalencia o, como la llaman en la jerga médica, “huérfana”. Sólo en España su coste sale por 2.500 euros/mes, mientras que en EEUU alcanza nada menos que los 7.200 dólares/mes, por lo que es de imaginar que los miles de millones invertidos por Roche los va a amortizar con creces, sobre todo en el mercado de nuevos enfermos norteamericanos por FPI. La FPI es incurable, pero los lobbys que conforman el negocio del medicamento siguen jugando en favor de la cronificación y la iatrogenia.

La Pirfenidona es uno de tantos medicamentos basura que la farmafia ha ideado para combatir una enfermedad que es…mortal, la FPI, condición mediante la cual los pulmones se fibrosan, se vuelven rígidos y el tejido normal del pulmón es sustituido por cicatrices y colágeno, perdiendo progresiva e irreversiblemente elasticidad y la propia función respiratoria normal. La letalidad de la FPI es más devastadora que la mayoría de cánceres existentes. La Pirfenidona no sirve nada más que para engañar y dar falsas expectativas a los enfermos que padecen de FPI puesto que su eficacia no es que sea dudosa (“modesta” dicen los galenos más optimistas) sino que es ineficaz y lleva aparejada los habituales y nefastos efectos secundarios de otros fármacos yatrogénicos utilizados para luchar contra esa patología (incluido el recientemente aprobado Nintedanib), como son los corticosteroides (Prednisona) e inmunosupresores como la Azatioprina (que, incluso combinados ambos con la NAC -N-acetil cisteína-, provocaron más muertes e ingresos hospitalarios que la propia enfermedad). El tratamiento con la Pirfenidona se aplica solamente a pacientes con FPI leve o moderada y (en España) con carácter “compasivo”, lo cual significa que al resto (los pacientes con FPI “avanzada”) los desahucian sin más, por lo que las líneas de investigación resultan ser, en la práctica, un completo fraude selectivo, aparte del ensayo clínico propiamente dicho.

La Pirfenidona ni detiene el curso de la enfermedad, ni tiene contrastados beneficios; más al contrario, es un medicamento marcadamente peligroso. El aval que posee a su favor es el de unos influyentes mercenarios de la farmafia: la FDA, el patrón mundial referencia de la ortodoxia médica, esa que dice “si bwana” a las corporaciones que le sobornan. En España no se han quedado atrás los expertos que trabajan en el campo de la neumología haciendo, como siempre, el caldo gordo a sus popes americanos, glosando las falsas “bondades” de un medicamento sacado al mercado para, supuestamente, paliar la nula presencia terapéutica (efectiva) en la FPI. Entre esos expertos favorables a la Pirfenidona está María Molina, neumóloga del Hospital Bellvitge, de BCN, una fervorosa defensora de las empresas iatrogénicas del medicamento. Dice la doctora Molina que una cosa que creo que es importante, por haber ayudado mucho a encontrar antifibróticos, es la aportación realizada por algunas empresas. La investigación ha sido en gran parte sustentada por empresas que han apostado por avanzar en ese tratamiento, se han dedicado a investigar más y han encontrado fármacos nuevos. Creo que es algo que pocas veces se tiene en cuenta y hay que reconocerlo […] hay muchas empresas que por no ser públicas jamás se les reconoce la inversión, y en este caso incluso apoyan a los pacientes (sic) y tienen bastante implicación. Esta señora, al igual que otros expertos médicos neumólogos españoles (cuyos estudios están financiados por multinacionales como InterMune, Almirall o Boehringer), está trufada de conflictos de intereses, no hace falta dudarlo. La sombra de los laboratorios es muy alargada. 

MATRIMONIO

Pero dejemos a un lado la cháchara oficialista y pasemos a la cruda realidad. En la página de información médica independiente Prescrire (en cuyo encabezado ya advierten que no tienen patrocinadores, mecenas, accionistas, ni publicidad de la farmafia, como sucede con la mayoría de las sociedades médicas y asociaciones de pacientes) apuntan un significativo titular Fibrosis Pulmonar Idiopática: evitar la Pirfenidona, para a continuación señalar, con buen criterio, que la falta de un tratamiento efectivo para la fibrosis pulmonar idiopática, una enfermedad rara, NO justifica el uso de la pirfenidona: el balance de los daños y beneficios de este medicamento es desfavorable. No hay tratamiento conocido mediante fármaco alguno que sea capaz de detener o ralentizar el progreso de la enfermedad o para aumentar la esperanza de vida. El artículo científico, al que se refiere Prescrire, en cuestión, hace una serie de concluyentes aseveraciones, muy obvias por otra parte, que te hacen preguntar (cínicamente) cómo es posible que se haya autorizado la droga Pirfenidona. A pesar de que los ensayos clínicos sobre el medicamento de referencia tuvieron unos resultados muy negativos fue aprobado por la Unión Europea (y la FDA norteamericana). Con todo la FDA no puso obstáculos a su comercialización e incluso se permitió el lujo de decir que la Pirfenidona supone un paso decisivo para luchar contra la FPI. Veamos en qué consiste ese gran salto cualitativo del que hablan los cuatreros médicos de la Agencia norteamericana de Alimentos y Medicamentos, según los ensayos realizados sobre la droga en cuestión y puestos en solfa aquí mismo:

La evaluación clínica de la Pirfenidona se basó en dos ensayos aleatorios doble ciego y controlados con placebo que duraron 72 semanas, sobre un total de 779 pacientes. La mortalidad, la frecuencia de las exacerbaciones en la Fibrosis Pulmonar Idiopática y el número de trasplantes de pulmón no difirió significativamente entre los grupos de pirfenidona y placebo en ninguno de los ensayos. La disminución de la capacidad vital forzada fue menor con la pirfenidona que con el placebo, pero la diferencia fue estadísticamente significativa en sólo uno de los ensayos. El 14,8% de los pacientes que tomaron pirfenidona (2403 mg / día, dosis de mantenimiento de acuerdo con la autorización de comercialización) interrumpieron el tratamiento debido a serios eventos adversos, en comparación con el 8,6% de los pacientes en los grupos de placebo.

Los efectos adversos graves incluyeron 3 casos de cáncer de vejiga en los grupos de pirfenidona frente a 1 caso en los grupos de placebo. Fotosensibilidad, erupciones cutáneas, arritmias cardíacas y enfermedad de las arterias coronarias fueron más frecuentes con la pirfenidona (2403 mg / día) que con placebo. La elevación anormal de las transaminasas ocurrió en 4,1% de los pacientes que tomaron pirfenidona 2403 mg / día frente a 0,6% de los pacientes tratados con placebo. También se observaron algunos casos de insuficiencia renal aguda.

En la práctica, NO HAY EVIDENCIA de que la pirfenidona mejore la calidad de vida en pacientes con fibrosis pulmonar idiopática, leve a moderada, o que ralentice la progresión de la fibrosis pulmonar. El perfil de efectos adversos supone, en sí, una carga en contra de su uso. A la espera de un avance terapéutico real, lo mejor es evitar la pirfenidona en conjunto y centrarse en el tratamiento sintomático.

Pues ahí lo tienen, autorizado otro medicamento, presuntamente, homicida para que las acciones suizas de Roche suban en bolsa y llenen los paraísos fiscales de fondos buitre.

Existen vías terapéuticas alternativas no farmacológicas que han sido probadas con éxito en estudios y ensayos de laboratorio para la FPI, pero no interesa investigar con más profundidad a la dogmática y ultraortodoxa medicina oficial porque tienen “alergia” a todo lo que proceda del campo “natural” y sus facultades de Medicina y comités de “ética” están saturadas de teólogos de la ciencia. Por poner algunos ejemplos..la quercitina (un metabolito vegetal antioxidante del grupo de los flavonoides) o la potente enzima antioxidante super óxido dismutasa (SOD) inhiben eficazmente la fibrosis pulmonar idiopática (eso sí, en ratoncitos, por tanto no “pueden” extrapolarlo a los humanos no sea que éstos empiecen a curarse y la liemos). Es decir, ambas sustancias no solo no cronifican sino que suprimen el causante primario de la fibrosis, el llamado factor de crecimiento transformante TGF-Beta.

Por tanto, avances médicos en la FPI, de la mano de la farmafia, como en tantas enfermedades, ninguno. La Pirfenidona no sirve, supuestamente, para nada, ni siquiera para (por buscar un expresivo símil) “matar moscas a cañonazos” o provocar un lejano efecto “placebo”. En la práctica, no consigue, supuestamente, efecto terapéutico alguno, además de generar enfermedades adicionales con sus atroces efectos secundarios, sobre unos pacientes cuya salud y enfermedad está en manos de oligopolios mafiosos como Roche.

¿Por qué no abren vías de investigación para curar con terapias naturales y siguen aferrados en el totalitarismo médico de la manipulada “evidencia farmacológica”? No hace falta ser muy inteligente para deducirlo: el capitalismo lo mueve (y corrompe) todo, los conflictos de intereses de los médicos con las farmacéuticas están a la orden del día, la aparición de nuevos medicamentos “cronificadores” (como la Pirfenidona), generadores de brutales efectos secundarios, son susceptibles de engrosar millonarias plusvalías a la farmafia y, también, colateralmente, suculentas dádivas a los médicos, a quiénes la industria del medicamento “sponsoriza” sus congresos, seminarios, revistas científicas y sociedades médicas. En definitiva, curar, una vez más, no es ni será rentable para el establishment médico-farmacéutico.

ADDENDA-ACTUALIZACIÓN: DONDE ANTES DIJE DIGO, AHORA DIGO DIEGO. PRESCRIRE CAMBIA DE OPINIÓN

Prescrire, la teóricamente independiente revista francesa que evalúa la negatividad o eficacia de los medicamentos que salen al mercado,  ha cambiado los criterios de valoración de la Pirfenidona para 2015. Mientras que en 2013 y 2014 se evaluaba la Pirfenidona en el sentido de que “sus daños eran mayores que sus beneficios”, en el 2015 pasa a resultar un fármaco con algún tipo de beneficio (que no concreta o, al menos, yo no he logrado ver en que ha consistido ese cambio de criterio). Quizás basándose en el estudio ASCEND, cuyos resultados se publicaron en 2014, el cual fue financiado por la multinacional farmacéutica InterMune quien tenía en ese momento los derechos del medicamento. Sí, ya sé,…alguien tiene que sufragar un metaestudio cuyo coste va a ser millonario…y qué mejor que la propia empresa que va a explotar comercialmente los jugosos beneficios de la droga de turno, para publicar resultados….favorables al mismo. De amaños está el mundo (farma-médico) lleno (como es sabido) e InterMune no ha sido ajena a ello (un ex-CEO de esta multinacional fue condenado por difundir información engañosa sobre un ensayo clínico de un fármaco) 

Entonces, la gran pregunta que debe hacerse es: ¿por qué en ese estudio randomizado que publicó en 2013 Prescrire, titulado First, do no harm (también aparecido en PubFacts y PubMed) con 779 pacientes, en el que se encontraron serios efectos adversos por el uso de la Pirfenidona se convierte, de facto, dos años después, en un medicamento con algún efecto positivo? ¿Acaso modificó InterMune el principio activo de su droga haciéndola más efectiva y con menos efectos adversos? Que yo sepa, no he leído nada al respecto. Es curioso que después del “pelotazo” de Roche, adquiriendo los derechos multimillonarios de explotación de esta droga, a finales de 2014, Prescrire pase a considerar la Pirfenidona como un fármaco “seguro” y con algún “beneficio clínico”…justo al año siguiente.

Prescrire dice ser independiente…lo que no sé es hasta dónde alcanza ese grado de independencia. En cualquier caso, lo celebro por los enfermos de FPI  que van a obtener, según Prescrire, un supuesto beneficio epidérmico frente a nada, a un coste económico altísimo y a un beneficio estratosférico para la farmafiacéutica de turno…aunque, a los efectos prácticos, el pronóstico de la enfermedad seguirá siendo el mismo.

El complejo médicofarmacéutico: delincuencia organizada contra la salud (2). Fabricando enfermos en serie

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El ‘establishment’ médico trabaja en estrecha colaboración con las multinacionales de los medicamentos, industria cuyo principal objetivo es el lucro y cuya peor pesadilla sería una epidemia de buena salud

Los lobbys o grupos de presión médico-farmacéuticos no son un invento conspiracionista. Son, desde hace tiempo, una realidad constatable como lo pueda ser la industria del armamento, la de la Alimentación, las empresas de transgénicos (Monsanto, Bayer…), las multinacionales de telecomunicaciones, los grupos mediáticos, las eléctricas o, en su vertiente más criminal, el “lobby” (nótese la ironía) de las falsas banderas terroristas y las guerras por el control geoestratégico que acompañan a aquéllas. Este es el verdadero conglomerado que sostiene al sistema capitalista y lo demás son ganas de perderse en arabescos y credulidad supersticiosa de que nuestros gobiernos y empresas son tipos y entidades idealistas que velan por nuestra salud, seguridad, confortabilidad y progreso. Mi idea es menos “romántica”: yo lo llamaría, como Peter Gotzsche, crimen organizado, sin más.

Las compañías farmacéuticas saben que la inmensa mayoría de la población tiene que acudir a resolver sus achaques a través de sus “drogas” legales. Que estamos entre la espada y la pared. Que aunque ellos se cubran las espaldas con la advertencia sobre miles de efectos secundarios de sus fármacos, siguen apelando a que el balance beneficio-riesgo es favorable al primero. Algo que no sucede así con infinidad de medicamentos, ya que muchas muertes o patologías secundarias lo son a causa de la toxicidad de los inevitables fármacos. Pero…¿son malos, malísimos todos los fármacos y vacunas? NO. ¿Todos los médicos son unos matasanos? NO. ¿Toda la ciencia (toda) está corrompida? NO. ¿La industria del medicamento vela por la salud de los enfermos? NO. ¿Todos los ensayos clínicos gozan de evidencia científica contrastable, no mediatizada por grandes intereses comerciales? NO.

Hay que aclarar, para que nadie piense que se está echando aquí por tierra (por las buenas o por las malas) a la medicina occidental que ésta ha curado y cura algunas enfermedades, aunque menos de las que pregona. Las vacunas o una parte de ellas, es cierto, han salvado vidas (otras también han causado muertes y lesiones irreversibles) al igual que la urgencia vital hospitalaria (a la que todos vamos a recurrir tarde o temprano) gracias al buen hacer y profesionalidad de muchos médicos. Las operaciones quirúrgicas, por ejemplo, son cada vez menos invasivas con medios técnicos cada vez más sofisticados logrando hitos científicos nunca antes vistos para la extracción, reparación o implante de tejidos y órganos. En definitiva, la solidez científica en muchos campos de la medicina (la que no depende, fundamentalmente, de los laboratorios farmacéuticos) está contrastada y la tecnología cada vez es más depurada, al servicio del paciente. Pero, lógicamente, eso no quiere decir que todo el monte sea orégano y ello convierta al gremio médico en unos tipos intocables que no se equivocan y que sus protocolos y ensayos sean indiscutibles e infalibles.

Agarrarse al “evidentismo” científico, a la infalibilidad papal de la Ciencia porque lo dice la tradición, las facultades de Medicina y san Hipócrates bendito, vale…pero no del todo, como se ha demostrado en la anterior entrada. Hay una parte de la medicina, sobre todo la preventiva o ambulatoria que, muy a menudo, se convierte en una fábrica de patologizar “enfermedades” donde los galenos abusan reiteradamente (o iatrogénicamente) de la prescripción farmacológica. De fármacos inútiles y, en muchos casos, nefastos a medio-largo plazo. Y, lo que es peor, prescriben sin criterio alguno en determinadas patologías. Conozco el caso de alguien cercano que ha ido más de una vez a Urgencias por su problema cardíaco y, al no advertir nada que estuviera relacionado con su dolencia (episodios arrítmicos, fundamentalmente) dos médicos diferentes le han recetado un antidepresivo (Lexatin) para que ¿estuviese más “tranquilito”?. Si has descartado que no tiene nada asociado a su enfermedad…entonces para que le das un anxiolítico mentecato-psicópata de bata blanca si la causa por la que fue a urgencias era un síntoma objetivo físico relacionado con una patología determinada, no de matiz “psicológico”. ¿Qué pretendían con ello? ¿Medicalizar y crear otra enfermedad o para que no les “toquen los cojones (o el coño, con perdón de ambos) y no vuelvan la próxima vez por consulta? ¿Existe algún protocolo médico por el cual alguien que acude a urgencias y no se le advierte en la exploración problema alguno, se le recete un antidepresivo porque ese tipo, ellos “creen” -como en la Virgen-, necesita “calmarse”?

hola, tengo yatrogenia para ti

QUERIDO PACIENTE….¿HACE UNA BONITA RACIÓN DE YATROGENIA ‘SPONSORIZADA’ POR BAYER?

Muchos problemas de salud “menores” se abordan a base de inservibles y dañinos fármacos, propagados, muchas veces, masivamente en las televisiones durante, por ejemplo, las épocas “gripales” como clara publicidad engañosa. Las vacunas antigripales, por otro lado, son también un fraude masivo en las que no hay estudios randomizados, verdaderamente fiables y contrastables que hayan probado su efectividad (que no irá más allá de un 6%). La industria del fármaco hace negocio sucio con los anti-gripales con el nada científico “vamos a ver si funciona” (o sea, placebo sí o sí). Los analgésicos y antiácidos estomacales se expiden como churros, drogas estimulantes o calmantes se despachan en serie en psiquiatría olvidándose del diálogo con el paciente. Patologías menores o moderadas, en definitiva, se pueden convertir, a mediano o largo plazo, en crónicas y recurrentes gracias al recetario que médicos de atención primaria lanzan diariamente sobre miles o millones de pacientes, convirtiéndose en una industria de enfermar, más que de curar o paliar.

A los recaderos de la farmafia (pseudoescépticos) les podrá sonar a pseudociencia pero la realidad es que con muchos productos herbales (contrastados, ojo), una cultura de la salud en la que se divulgara entre la ciudadanía unos hábitos más saludables alejados del mercantilismo de las multinacionales de la alimentación y suplementos a base de vitaminas y minerales (que tampoco, todo hay que decirlo, están al alcance de todos los bolsillos, ya que tienen precios abusivos) se lograría una eficaz prevención e incluso curación de muchas dolencias sin necesidad de “aterrizar”, posteriormente, en un hospital o Centro de Salud. O, al menos, compatibilizando todo lo anterior con la medicina llamada convencional a la que tampoco vamos a lapidarla por sistema.

La cultura de la salud antes citada, a través de la alimentación, es casi imposible de poner en práctica de forma generalizada porque la dinámica de la mayoría de la gente es dejarse caer en la vorágine de consumo capitalista fácil y lobotomizarse por la propaganda de las grandes cadenas de alimentación y la comida basura. Sólo hay que entrar en un super o hiper y  contemplar carros o cestas de la compra, en buena parte de los consumidores, repletos de alimentos procesados, bebidas carbónicas, leches re-pasteurizadas y chucherías (embutidos incluidos) con decenas de antioxidantes químicos, colorantes o conservantes como nitritos, nitratos, sulfitos y sulfatos. Y, claro está, también transgénicos no declarados en etiqueta, esos que tanto gustan a los mercenarios de Monsanto y Bayer, tipo JM Mulet, un charlatán al que le encanta provocar  y que se permite el lujo de hablar, en un alarde de pedantería pseudocientífica y manipulación sin precedentes, de “timo” para definir a los “productos naturales o ecológicos”.

Lynne McTaggart, autora del libro. Lo que los médicos no quieren contarte. La verdad sobre los peligros de la medicina moderna, escribe que los estadounidenses se han acostumbrado tanto a seguir las prescripciones de los médicos que aceptan muchas recetas, exámenes clínicos y procedimientos quirúrgicos sin cuestionarlos. Esta fe ciega puede ser peligrosa. La medicina moderna nos ofrece una amplia gama de tratamientos de gran alcance para dolencias grandes y pequeñas. Pero…¿sabía usted que algunas medicinas para dolencias comunes vienen aparejadas a efectos secundarios que podrían amenazar la vida o, en su defecto, no tienen ningún beneficio en absoluto sobre la salud? En definitiva, siguiendo a McTaggart, lo que hay que hacer es creer lo estrictamente necesario en el dogma del “dios” de bata blanca (y nada en la industria de los tóxicos alimentarios) y probar, con lucidez, otras vías terapéuticas o alimentarias de forma complementaria/alternativa, a criterio racional del consumidor, no dejándose tampoco camelar por cualquier estafador a las primeras de cambio, sino buscando, de ser posible, referencias bibliográficas científicas contenidas en PubMed o Cochrane, aunque sean de alcance limitado.

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                                           SUPLEMENTOS ALIMENTICIOS: FUENTE DE SALUD

Eso sí, hay que huir, acorde con lo anterior, de terapias que suenen a “new age”, a cachondeo y a estafa, tales como la  sanación cuántica o reconectiva, la cirugía astral, la absurda y lamentable terapia Hamer que “cura” enfermedades con el pensamiento, los delirios de “chumarisalfaros” o tonterías neurobiomagnéticas. Hay que diferenciar entre estos últimos timadores y lo que son terapias con plantas naturales que poseen principios activos reconocidos (la cúrcuma, el jengibre, la marihuana, stevia, artemisia annua, kalanchoe, hierba de trigo o cebada orgánica, etc) o suplementos como vitaminas (A, C, D, E, Coenzima Q10), aminoácidos (lisina, arginina…) o minerales (selenio, magnesio…) con beneficios preventivos (y curativos) sobradamente contrastados por la experiencia de quienes los han probado. Añadiendo, como coadyuvantes, otro tipo de terapias tales como ejercicios relajantes (meditación, yoga o tai-chi)  por cierto, ya incorporadas en algunas de las clínicas y hospitales más importantes de EEUU. Por eso, entre otras cosas, la supervivencia de la industria farmacéutica depende, en buena medida, de la eliminación, por cualquier medio, de terapias eficaces naturales, las cuáles no son patentables y que, con pesar para esa industria, se han convertido en el tratamiento de elección para millones de personas en todo el mundo a pesar de la presión económica, política, mediática y de los grupos que conforman el fundamentalismo “escéptico”.

En este sentido, ese pseudoescepticismo militante afirma que el que opta (sea médico o paciente) por la medicina integrativa (la convencional más la complementaria; sin duda, la del futuro, pese a quien pese) es un crédulo, conspiranoico o magufo (la etiqueta de todo teócrata escéptico), ya que la investigación de la Santa y Beata Farmafia es la única que goza de evidencia científica. Olvidan estos catequistas de la ciencia que aunque, teóricamente, a esa praxis se sujeta, en la práctica existen decenas de denuncias sobre la falsificación de esa “evidencia”, incluidas las de personalidades que son autoridades científicas en la materia como, por ejemplo, el director médico de Cochrane Peter Gotzsche. Sí hay que hablar de evidencia empírica médica ésta, hoy en día, es un juguete de papel distorsionado y manipulado para sacar pasta gansa los del negocio mafioso farmacéutico…y con resultados de todos conocidos (el fármaco que cura no es rentable).

La fe cientificista, propagada por sus epígonos, conforma uno de los dogmas más ególatras, sectarios y soberbios que se conocen y la industria de la yatrogenia es su caballo de Troya. Ya veremos cuanto les dura.

El cártel de HollyCIAwood (3): cine de propaganda al servicio de la CIA y el Pentágono (I)

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El cine de la CIA-Pentágono se puede decir que alcanza su punto de inflexión en el siglo XXI con el “pistoletazo” de salida del autoatentado terrorista de las Torres Gemelas en el año 2001. Curiosa “coincidencia” o no, la posterior guerra del imperio y sus socios contra el “terror” dará pie a que Hollywood se configure como una de las herramientas más visibles de legitimación de la política exterior de Washington y sus brazos armados. Aunque previamente, unos meses antes, una película patriotera, Pearl Harbor (2001) fue una preparación para lo que llegaría después. La televisión merecería otro capítulo aparte, con sus aburridas, postmodernas, propagandísticas y reiteradas series de policías con las que nos llevan fustigando desde hace varios años. Con notables excepciones, ya añejas (qué le vamos a hacer): por ejemplo, ese descriptivo teniente Colombo (Peter Falk) plasmado como un policía que sobrevive con cuatro “duros” y un coche Peugeot semidesvencijado, vistiendo casi indigente y hecho a posta un zote para engañar a los poco habilidosos e idiotas asesinos ricos; aquella Hill Street Blues de comienzo imprescindible (imposible olvidar la música de Ted Post) con alcohólicos (Kiel Martin, Daniel J. Travanti), sobrios (Michael Conrad), algunos mugrientos (Bruce Weitz), otros enérgicos (Dennis Franz), algunos humanistas (Joe Spano, Michael Warren) y, por qué no, a veces conmovedores policías y, también, por supuesto, abogadas para seducir irremediablemente (Veronica Hamel) o, en fin, la elegante Corrupción en Miami, que iba más allá de la obscena superficialidad de un Ferrari Testarossa, la estimulante (a veces) música ochentera de la “New Wave”, los cameos de Frank Zappa o Phil Collins y, cómo no, los trajes de Armani de la pareja protagonista (Don Johnson-Philip Michael Thomas), sobreimponiéndose la soberbia construcción analítica del personaje a cargo de Edward James Olmos, el Teniente Castillo y, ya más en un segundo plano, la presencia un tanto anémica de las dos protagonistas femeninas (Saundra Santiago-Olivia Brown). La ficción, entonces, era un cuento de hadas (sociológicamente casi eran de izquierdas) comparada con la cruda o cocida realidad de ahora, como bien se puede comprobar en esa epidemia de terrorismo policial que está sacudiendo al Tío Sam en los últimos tiempos.

En un blog que ya enlazaré al final de las entradas sobre HollyCIA se hace un buen análisis de una serie de películas que se considera de acusada propaganda imperial en este siglo y que han sido financiadas por el Departamento de Defensa y la propia CIA. En función de ello y para hacer una crítica con sentido (desde la óptica política, ojo, por tanto apenas se van a encontrar aquí, por no decir nada, elementos objetivos –o subjetivos- puramente cinematográficos) he decidido que tenía que ver al menos alguna de ellas (a pesar de mi congénita repulsión hacia el cine actual).  No he visto un par de ellas (las dos primeras), otras las abandoné a mitad de la sesión  y el resto he llegado hasta el final con la nariz tapada ya que ponerse una venda en los ojos no era lo más recomendable, por razones evidentes. Empecemos:

1. Pearl Harbor (2001)

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Esta es una película que se hizo por y para los militares del Pentágono, con supervisión directa, en el rodaje, del Departamento de Defensa. Destinada, principalmente, intuyo, a fagocitar el patrioterismo fácil entre el ciudadano medio consumidor de Macdonald’s, la Superbowl y la NBA. Dicen que Pearl Harbor fue una de las primeras falsas banderas. No he puesto especial interés en estudiar esta cuestión así que no voy a opinar o montar una conspiración alegremente sobre si hubo o no “false flag”, ni tampoco, obviamente, sobre sus supuestas “cualidades” cinematográficas, que las desconozco, ni es mi objetivo aquí describirlas, puesto que, fundamentalmente, de lo que se trata es de destripar su carácter político-panfletario-propagandístico que, sin, repito, haberla echado un vistazo, es lo que pinta.

2. The sum of all Fears (La suma de todos los miedos o Pánico Nuclear, 2002)

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Este film sería una demostración de cómo el Pentágono y la CIA pueden manejar y teledirigir a su antojo un guión en Hollywood. Aunque esta vez tuvieron a su escritor ultra favorito, Tom Clancy, para adaptarla libremente ya que éste había retratado originalmente en su novela a los siempre “odiosos” comunistas (el maccarthismo es siempre un fantasma altamente rentable), a unos palestinos de Hamás que trabajaban conjuntamente con Al-CIA-eda para, al parecer, montar un pollo en Denver (EEUU) y hasta algún renegado indígena americano sioux. Un cóctel de fascismo ideal para el patán medio americano, al que proporcionar un engendro con palomitas y Patriot Act. Pero el guión se reelaboró y se sustituyeron los “terroristas” favoritos de Hollywood (árabes y comunistas) por un despistado neonazi, algo que no hizo nada de gracia a los espectadores ultraconservadores norteamericanos que querían fidelidad a la obra escrita y no lo que ellos denominaban “sacrificio de la obra original en aras de la corrección política”. Tiene su guasa…pero esos criterios “correctores” fueron solamente de oportunidad política en el país que más brutalmente ha demonizado a los musulmanes. El avispero político anti-árabe lo azuzaron con el 11-s un año antes y simplemente, en el cine, dejaron la criminalización en “stand-by”. Con todo el resultado es, al parecer, una obra cien por cien propaganda imperial.

El autor del blog de referencia dice que la sumisión de la película al Pentágono fue el precio a pagar por utilizar los abundantes “juguetes” bélicos que proporcionó a este film el ejército norteamericano. El actor protagonista, Ben Affleck, parece ser que es el niño mimado de la CIA ya que en esta película (al igual que en Argo) interpreta a un agente de esa organización. Nada tendría de particular, lo de encasillarse en un personaje, si no fuera porque la afinidad de Affleck con la CIA ha ido más allá de una pantalla de cine ya que incluso fue a visitar las instalaciones de la Agencia en Langley, en “tour” personal acompañado del entonces jefe de la banda, George Tenet. Morgan Freeman es de suponer que saldría airoso del pastiche y daría vuelta y media al mediocre Affleck.

3. United 93 (2006)

United_93_Vuelo_93-962440706-large Predecible e infame propaganda de la versión oficial del 11-s, estrenada incluso de forma oportunista cuando se estaba produciendo el juicio contra un chivo expiatorio del 11-s, Zacarias Moussaoui, el presunto vigésimo secuestrador que se sacaron de la chistera los perpetradores de la fabulada y criminal opereta bufa de tan infausta fecha. United 93 es el nombre del vuelo (el cuarto avión) que dicen se “estrelló” en Shanksville (Pennsylvania) pero que, en realidad, fue detectado en el espacio aéreo de Indiana e Illinois, después de haber petado oficialmente en Pennysilvania (un caza del ejército americano se encargó de hacer un boquete en la tierra, cerca de una zona boscosa situada en las afueras de la localidad de Shanksville) gracias a la información proporcionada (indirectamente) por los Acars (registros liberados del FOIA) del despachador terrestre Ed Ballinger.

United 93 es un fraude hecho a mayor gloria de la versión oficial y los conspiradores. La película busca el recurso fácil, simplista y artificioso de impactar al espectador con el impostado y fabricado “heroísmo” de los pasajeros, antes que poner sobre la mesa cualquier elemento “crítico” con la versión oficial. El objetivo: inocular lo que fue un engaño de principio a fin adornado con recursos cinematográficos de película de entretenimiento. La Comisión Oficial del 11-s y los ejecutores del autoatentado debieron estar especialmente satisfechos y agradecidos con Greengrass

4. En tierra hostil (2008)

En_Tierra_Hostil-Cartel La guerra-agresión de EEUU y sus aliados de la OTAN contra Irak ha sido trasladada, en los últimos años, al cine de Hollywood como vehículo de propaganda en favor del intervencionismo militar de EEUU en diversas partes del mundo. Esta En Tierra Hostil  ha sido una de esas deleznables operaciones de manipulación ideológica y justificación de la “guerra” por parte del imperio, en donde la directora (Kathryn Bigelow) se recrea a gusto con un guión fabricado enteramente por la CIA, a pesar de que, según dicen, no fue muy del agrado del Pentágono, ya que la bulimia compulsiva de los halcones militares del Departamento de Defensa exigía en pantalla “algo más de ardor guerrero”.

La síntesis de este libelo militarista la proporciona el autor del blog, quién señala su carácter ferozmente propagandístico. Dice que en el mundo de las películas de propaganda de Hollywood, cuando fuerzas extranjeras atacan a los Estados Unidos son descritas como bárbaros salvajes que se lanzan en paracaídas sobre las escuelas y abren fuego contra los estudiantes. Aquí, además de la demonización colectiva ejercida sobre todo un pueblo, se invisibilizó, muy calculadamente, el millón y medio de muertos iraquíes ocasionados por el embargo y posterior invasión estadounidense, además de no reflejar el sadismo torturador de los marines “usanos” contra miles de personas inocentes e indefensas.

La perspectiva deliberadamente miope de Bigelow consiste en verlo todo bajo el prisma americano que, normalmente, suele ser profundamente maniqueo cuando se trata de glorificar a sus huestes de las barras y estrellas. Suficiente pecado y crimen para considerar a esta En Tierra Hostil como la plena justificación de un genocidio masivo en el que los americanos son retratados poco menos que como víctimas y no como lo que deberían haber sido: verdugos equiparables a la barbarie nacionalsocialista desatada en el frente oriental de Europa durante la II Guerra Mundial. Estas “justificadas aventuritas” del imperio ya se sabe que son unas cosas tan patriotas y oscarizables….

5. Iron Man (El hombre de Hierro, 2008)

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Se pregunta el autor del blog ¿Qué demonios está haciendo en esta lista Iron Man? Así es, una adaptación cinematográfica de un cómic de la serie Marvel parece una cosa ciertamente “superficial y aséptica” y, de partida, sin carga política para un consumidor que no busca ir más allá de visualizar en el cine un tebeo de “superhéroes”. Pero nuestro autor nos refresca la memoria sobre cuál fue el pasado de este personaje herrumbroso. El Hombre de Hierro fue, en origen, novelado (años sesenta) como un personaje anticomunista que servía a los propósitos de la guerra fría pero ha sido readaptado en esta película al fenómeno del “terrorismo” global, esa engañifa patrocinada, como es bien sabido, por EEUU-Europa-Israel. Si uno leía en el pasado infantil cómics de Marvel sin esa carga ideológica subyacente, ahora lo más lógico es que te parezcan una cosa bastante infumable y no digamos sus versiones adaptadas al cine, como ha sido el caso. Son las cosas de ir creciendo y tal..

Este Iron Man (Tony Stark, hombre de negocios en la ficción del cómic, interpretado por Robert Downey Jr) es una pieza más de propaganda del imperialismo americano que el blogger apunta en una cita del crítico Robert Ebert: Iron Man es un superhéroe capitalista para quien la guerra es un buen negocio, y cuyo interés es garantizar que ese “negocio” siga funcionando ya que la guerra será siempre el mejor activo posible para lucrarse. Como la vida misma trasladada al complejo militar-industrial. Y es que, digo yo, los héroes de chatarra, cartón-piedra, plastilina y demás super-hombres americanos de Marvel-CIA pueden con todo (incluido el “comunismo”) y además son rentables asesinos a sueldo de Wall Street. Desde luego, no iban a ser aliados del NKVD, pero uno esperaba algo más de “neutralidad” cinematográfica. Algo así como un James Bond (la entrada que seguirá) luchando contra Spectra y su gatito persa (construido, solapadamente, todo hay que decirlo, como la encarnación de la maldad “comunista”).

En definitiva, Iron Man, además de aburrirme hasta el bostezo, rezuma el mensaje de siempre de los EEUU: somos los mejores (hasta que nuestros superhéroes de papel de fumar, los reales, salen escaldados de lugares como Vietnam). A la hora de la verdad, son los mejores en su propio país: disparando afroamericanos por la espalda.

Continuará…

El complejo médicofarmacéutico: delincuencia organizada contra la salud (1). La ciencia corrupta

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“La ciencia es la creencia en la ignorancia de los expertos”  

Richard P. Feynman (físico estadounidense)

La ácida cita anterior, del conocido y genial físico Richard Feynman, podría ser una síntesis de cómo está el panorama científico actual en el mundo que llaman desarrollado, capitalista o neoliberal. Aunque yo sustituiría (o añadiría), en esa leyenda, “ignorancia” por “manipulación” para ajustar un poco mejor los términos. La señala, en su página web, David Brown, quien dice ser un científico de “corazón” al que le encanta ridiculizar a algunos de sus colegas de ciencia porque piensa que “su posición es extremadamente fanática y con ínfulas de inexpugnabilidad”. Para Brown estos hombres (o mujeres) de ciencia son simplemente unos “traidores” que sirven a las agendas de esos odiosos poderes y corporaciones paradigma de “prepotencia y corrupción”. Vamos, que lo de la FIFA y el suizo Blatter es calderilla y show del FBI (una mafia policial, por otra parte) comparativamente con estos malandrines de la Science. Y es que a pesar de que, según Brown, muchos de esos científicos están despertando del fraude sistémico que practican esas transnacionales y gobiernos, el ciudadano común sigue siendo completamente ajeno a ese engaño.

En este último punto, añadiría que doblemente engañado sobre todo a través de algunos de esos foros llamados “escépticos” que hay en Internet y que hablan sobre Su Santidad la Ciencia (en particular, las más corruptas: las médicas y las biotecnológicas), en donde modernos militantes de la fe empírica se han erigido, en los últimos tiempos, en los nuevos Papas cruzados del  sectarismo, dogmatismo e intolerancia del catolicismo científico, un poco en la senda de lo que señala Brown. Resultan ser, en definitiva, una suerte de incorruptibles traficantes de la credulidad científica, casi tanto como el brazo de la epiléptica Santa Teresa. Me perdonen ambos, aunque sé que seré excomulgado “a divinis” tanto por Roma como por la iglesia de la Ciencialogía. Al final esos científicos o “escépticos” acaban colocándose en el mismo rasero de sus oponentes anticientíficos, los vendedores de almas, constelaciones familiares, milagros, sanaciones cuánticas, apariciones marianas, ovnis y otros mercaderes del negocio de la salvación o las “ciencias” paranormales.

Cuando uno de esos representantes del cientifismo replica a un escéptico de la ciencia actual sobre determinados asuntos donde se ventilan los grandes intereses de las corporamafias, gobiernos y sus triquiñuelas pseudocientíficas sentenciando que “los estudios han demostrado que…”, en realidad esa frase debería ser sustituida con un “los estudios han demostrado…lo que nosotros queremos mostrar”. La medicina basada en la evidencia, en demasiados casos, es un fraude. ¿Tan mal anda la ciencia en el siglo XXI? Pues muy bien no, la verdad. Sobre todo cuando desde dentro de los púlpitos de las grandes publicaciones o instituciones científicas se están lanzando cada vez más alarmas sobre sus prácticas fraudulentas en beneficio de los poderes grancapitalistas, conformados por gobiernos y empresas multicriminales como Monsanto, Bayer, Roche, Merck etc. Algunos ejemplos, a continuación.

William Thompson, médico epidemiólogo de la estadounidense y gubernamental CDC (la del Control y Prevención de Enfermedades) admitió hace un tiempo su “mea culpa” sobre la falsificación de un informe en el cual se señalaba que la vacuna triple vírica estaba relacionada con el autismo en niños afroamericanos. Los estudios de Thompson fueron utilizados por el CDC como evidencia de todo lo contrario, ocultando intencionalmente el riesgo de autismo sobre esa población. No sólo las corporaciones (de la farmafia, en este caso) son entidades delincuenciales, sino los propios organismos oficiales (como el CDC o la FDA norteamericanos) forman parte de la estrategia de engaño y dan soporte a unas transnacionales que deciden cómo alimentarnos-envenenarnos o enfermarnos-cronificarnos. Thompson puede haber sido sólo una punta del iceberg.

Ha habido otras aristas igualmente oscuras en el campo de los ensayos clínicos. El caso del doctor David Graham (desde dentro del mismo “monstruo”, la FDA) fue el de otro denunciante que puso de manifiesto cómo los estudios clínicos sobre el Vioxx (un medicamento utilizado para la artritis) fueron manipulados deliberadamente utilizando en las pruebas una cohorte de sujetos muy jóvenes para una enfermedad que era (y es) prevalente entre la población adulta-anciana, la más susceptible de sufrir el principal efecto secundario que tuvo el medicamento: ataques cardíacos. Se cree que el Vioxx, aprobado y puesto en circulación, causó entre 90 y 140 mil afecciones cardíacas con una tasa de mortalidad del 30-40%, antes de ser retirado en 2004. Un indubitado crimen masivo, pero políticamente correcto. Otro doctor, Irwin Bross, en la década de los setenta, también arriesgó su reputación personal afirmando que el aumento geométrico de las tasas de leucemia habían sido ocasionadas, fundamentalmente, por la radiación emitida en las pruebas diagnósticas de turno (scáners o rayos X) por lo que tuvieron que revisarse los protocolos. Pero, entonces, Bross, era otro “alarmista” sin fundamento que no se sujetaba al “consenso” de la omertá médica oficial.

Que estos casos nada puntuales se sigan dando no importa. Seguiremos escuchando la misma matraca cientifista de “teóricos de la conspiración”, “conspiranoicos”, “chiflados” y otros epitafios sólo por tener la osadía de denunciarlos, a pesar de que ello no suponga que estés militando en los movimientos antivacunas, anti-chemtrails o en las paraciencias. Lo que habría que empezar a cuestionarse es el hecho siguiente: un estudio aunque haya sido realizado bajo los parámetros del evidentismo científico no quiere decir que sea cierto. Evidencia científica y empírica independiente, más bien poca a día de hoy. El resto, cuestionada de arriba abajo, tal y como está el patio y como nos lo están contando algunos prebostes de las principales revistas científicas. Esto último no es apelar al “principio de autoridad”, como argüirán los apóstoles de la ciencia oficial, sino inferir el principio de lógica aplicada a una ciencia corrupta.

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Por ejemplo, Richard Horton, editor jefe de Lancet, la Biblia científica por excelencia junto a Science, New England Journal of Medicine o Nature, escribió hace un mes cosas como esta, suficientemente esclarecedoras para desmontar todo el tinglado de la santificada ciencia actual, en particular la médica. Dice Horton que gran parte de la literatura científica, tal vez la mitad, puede ser simplemente falsa. […]La ciencia ha dado un giro hacia el oscurantismo. En su búsqueda a la hora de contar una historia convincente, los científicos a menudo modelan los datos para adaptarse a su teoría preferida del mundo.[…] Las revistas no son los únicos malhechores. Las universidades están en una lucha perpetua por conciliar dinero y talento. Los científicos, incluyendo sus superiores, hacen poco para alterar una cultura de la investigación que, en ocasiones, se desvía hacia prácticas de mala conducta.

Pero hay más. Daniela Drake, doctora en Medicina, Internista, MBA y ex consultora de McKinsey & Co hace otra afirmación nada complaciente: el fraude en ensayos clínicos con medicamentos nos muestra que no sabemos mucho acerca de los fármacos que prescribimos. Y, citando al profesor de periodismo Charles Seife, apunta más alto y en el sentido de Horton: Incluso nuestras más prestigiosas revistas pueden haber publicado investigación basada en estudios falsificados. Al final nadie se entera si  los datos son falsos o no, si los experimentos están contaminados o no y si hay medicamentos que podrían estar en el mercado de manera fraudulenta.

El papel de las farmafias ya sabemos cuál es…y el de los investigadores clínicos también. Cuál es su grado de complicidad, corruptela y afinidad con la industria del medicamento, aunque ahora venga un doctor cualquiera a decir que él no “estuvo” ni ha estado “untado” por los visitadores de Farmaindustria. Por supuesto, que no. Pero aquí manda la jerarquía y los demás, normalmente, obedecen. La doctora Drake deja esta cuestión bien cristalina al lector: tenga en cuenta las directrices del colesterol de 2004 que dieron lugar a una explosión en el uso de las estatinas. Ocho de cada nueve médicos que escribieron esas directrices se encontraban en la lista de los que estaban sobornados por los fabricantes de esos fármacos anti-colesterol.

Y, abundando en lo anterior, Drake afirma que  médicos de prestigio son los que a menudo definen a otros médicos las directrices que permiten ensalzar las virtudes de los medicamentos que están vendiendo las farmacéuticas, multinacionales que se comportan en muchos aspectos como lo hace la mafia, corrompen todo lo que pueden. Han comprado todo tipo de personas, incluyendo ministros de salud en algunos países

¿Qué se puede esperar, entonces, de esa entente cordiale médico-farmacéutica si no el ser considerada, en ciertas ocasiones, como un peligro para la salud pública? Drake alude a unas declaraciones realizadas por la ex editora jefe de la superprestigiosa revista New England Journal of Medicine, la Dra. Marcia Angell (en la misma línea que Richard Horton) para descabezar el “inmaculado” andamiaje científico-médico actual: “Simplemente, ya no es posible creer en gran parte de la investigación clínica que se publica o confiar en el criterio de los médicos de confianza o en las directrices médicas autorizadas”

El monaguillo de la CIA en Venezuela

GANGONZALEZ

El ex jefe de GAL-Gladio está reconviniendo muy seriamente a sus correligionarios del PSOE después de echar cajas destempladas a los futuros socios políticos de la formación socialderechista española, es decir, a los socialcapitalistas del Mesías de la Coleta, Podemos, llamándolos nada menos que “monaguillos de Maduro”. Siguiendo con el mismo guión deformador pactado en las cloacas del régimen biparticida español, Podemos (nos lo repiten con burda y pueril propaganda casi a diario) son la encarnación misma del bolivarianismo (y la re-encarnación del bolchevismo). Esta cansina y deploraba sonata parte, fundamentalmente, de dos partidos (PPSOEGAL) que han consensuado la mayor maquinaria de corrupción y delincuencia de Estado conocida desde que su mentor, Francisco Franco Bahamonde, pusiera en práctica la suya durante cuarenta años de reinado nacionalcatólico.

Isidoro (apelativo cariñoso que le pusieron sus protegidos de la policía política franquista, en los años previos a la muerte del dictador) se fue a Venezuela, como viejo agente de la CIA para tocar un poco las pelotas al presidente Nicolás Maduro, a entrevistarse con golpistas y a hacerse la víctima por si le echaban a patada viva del país. En definitiva, fue a lo que fue, a montar un pollo para que tuviera gran repercusión internacional, puesto que Isidoro jugaba con el valioso aval de ser un ex presidente de gobierno. No fue un viaje de bajo perfil como dice este mentiroso patológico sino una operación diseñada para provocar con evidente ánimo propagandístico de modo que tuviera el suficiente eco mundial, algo que no se improvisa de la noche a la mañana si no es con la aprobación de quienes más están haciendo por destruir la convivencia en Venezuela y cambiar el actual orden político por medio de la violencia y el terrorismo de las guarimbas. Me refiero a EEUU y su escuadrón de la muerte, la CIA, los más activos en orquestar un Maidan en suelo venezolano.

GALzález ha salido por la puerta de atrás de Caracas, eso sí en avión de la narcodictadura colombiana (otra provocación más), un país que también está interesado en mover los hilos de la desestabilización en Venezuela, como siempre actuando coordinadamente a las órdenes del amo americano. He leído en la prensa de la progresía pro-podemita o social-progre que a “González no le fue permitido ver a los presos políticos ni participar en su defensa como tenía planeado”. El concepto erróneo es creer que en Venezuela existen presos políticos cuando lo que se constata sobre el terreno es que hay delincuentes políticos acusados de conspiración para ejecutar un golpe de Estado. Un asunto muy serio que cualquier otro país, de esos que suelen llamar “democrático”, no se andaría con medias tintas y actuaría en consecuencia, inclusive condenando a cadena perpetua a los conspiradores. La conspiración no es un invento del régimen, ni de Maduro. Existe desde que Chávez accedió al poder y está documentada. Venezuela, como lo es Cuba (o lo fue Ucrania), Siria o Irán, es objetivo del depredador imperio estadounidense.

Las intenciones de GALzález en Venezuela fueron las de ejercer de ariete propagandístico de unos probados conspiradores golpistas y dar un recital de infame injerencismo en los asuntos internos de la República bolivariana. El emisario de la CIA se despachó contra el actual sistema político venezolano etiquetándolo como un régimen “catastrófico en  seguridad, crisis social y económica y de derechos básicos”. Impresionante la caradura de este sinvergüenza puesto que, aunque así fuera, ni él ni nadie está autorizado para ejercer de gendarme moral o político sobre ninguna otra nación. A partir de aquí ya sabemos lo que suele venir después, la subversión terrorista financiada por el país más irrespetuoso y violador del derecho internacional que existe en todo el planeta, EEUU, con el objetivo ya conocido de colocar a “demócratas-dictadores” con los que salvaguardar los derechos de pernada de las transnacionales norteamericanas y europeas.

“Hay órdenes del ejecutivo venezolano de a quién hay que detener o a enfrentar”, dice GALzález, exactamente cómo hizo su gobierno durante la guerra sucia contra ETA o en las actividades del terrorismo de Gladio en territorio español, dirigiendo sus operaciones y proporcionando apoyo y protección a delincuentes terroristas. Por no hablar de las actuaciones realizadas durante su mandato (y los de otros que le sucedieron) contra colectivos políticos o trabajadores, para las cuales utilizó a sus tribunales de justicia como órganos de represión política (en particular, la Audiencia Nacional, un vasallo judicial subordinado a la Moncloa y, también, a EEUU).

Que este tipo hable en esos términos de Venezuela cuando un sujeto de la calaña de Carlos Andrés Pérez, amigo suyo de la Internacional social-neofascista, fue uno de los más conspicuos asesinos de Estado que se conocen en Latinoamérica, es cuanto menos lacerante. Por ejemplo, la brutal represión que desató Andrés Pérez, siendo presidente del Gobierno venezolano, en las revueltas del pan que acontecieron en todo el país, pero fundamentalmente en Caracas, en 1989, que se saldaron con más de 4.000 muertos (al nivel de dictadura militar del Cono Sur), los cuáles figuraron en los tabloides de Falsimedia en un rinconcito apenas perceptible. El gobierno de Andrés Pérez, en los años setenta, también dio protección al terrorista  Luis Posada Carriles y su banda criminal a sueldo de la CIA, después de que estos gángsters realizaran un atentado contra un avión de las líneas aéreas cubanas (Cubana de Aviación), en 1976, causando 76 muertos.

Monaguillos de Maduro (sic), dice este triste muñeco diabólico (con rasgos físicos similares al personaje cinematográfico de Chuky) para referirse a los de Podemos. Y lo patético es que ni siquiera estos chiquilicuatres podemitas han sabido estar a la altura de las circunstancias para criticar esta desvergonzada visita del ex galoso presidente español. Más al contrario, se han mostrado comprensivos con el involucionismo de un personaje que no sólo ha faltado a la verdad, sino (y lo que es peor) ha querido reeditar sus años de agitador terrorista de Estado, esta vez en territorio ajeno. Espero que la próxima vez se lo impidan o emitan una orden de detención nada más pisar tierra venezolana. Sería interesante verle enjaulado junto a sus colegas golpistas de trena.

Podemos o Jodemos, entendiendo el “fenómeno” Iglesias

PABLEMOS DOS

Bueno, yo ya lo tenía claro ese entendimiento. Pero por si alguien necesita una aclaración…Hace unos días la prensa del régimen felipista sacó a la luz un documento redactado por el cabecilla “chavista” (sic) de la formación de moda en el país, Podemos, en la que dejaba las cosas bastante claras a sus fans (a los que siguen creyendo en el poder transformador y quién sabe si “transgresor” del politólogo podemita). El destinatario de la misiva coletera era el Financial Times, los gendarmes financieros y toda esa chusma que controla la rapiña económica de Europa. Pablo Iglesias, el Mesías del neocapitalismo “light”, explicaba en su panfleto en qué consistía su tan publicitado cambio por el cambio (o recambio o “cambiazo”), aquel eslogan que cocinaron los adictos de Felipe Gladio-GALzález en 1982 (consultar hemerotecas), ese que ahora anda de tournée por Venezuela para asistir a delincuentes que incitan al terrorismo callejero bajo el tutelaje de la CIA (¡si lo sabrá él que estuvo a sus órdenes¡). Bien, el coletas deja cristalino,  para los amnésicos y esquizófrenicos muchachos socialdemócratas de Perico Sánchez y ultraderechistas atizadores de “soviets”, que su formación está en las antípodas de ser un movimiento obrero-vanguardista, rupturista y abanderado del criptocomunismo.

Understanding Podemos es la plegaría hortera que Pablo Iglesias Turrión ha lanzado a los jefes del capitalismo financiero internacional, con sede, esta vez, en Londres: entiéndanos, somos Podemos, no somos comunistoides ni enarbolamos banderas revolucionarias. Queremos capitalismo con rostro humano, del mismo tenor pero algo más maquilladito que el que suele poner en práctica Zara en Bangladesh. Así es, Pablemos afirma que “no son un partido revolucionario”. Ni siquiera, dice, somos asamblearios (traicionando” su supuesto modelo organizativo parido del 15-m), sino que se han autoinventado un término un tanto viejuno y encima oliendo a nacionalismo casposo franciscofranquista. La nueva milonga política de la fritura podemita es ser “nacional-soberanista” (el nacional lo pongo yo) y “limitar” el capitalismo de amiguetes. Pero ojo, sin tocar a los amiguetes de los amiguetes…para que ellos se conviertan en los nuevos coleguitas del capitalismo financiero “amiguete”. Ya lo entiendo.

Tal y como hizo en EEUU, bendiciendo entre otras cosas a la sionista, corrupta y podrida Reserva Federal norteamericana (que hay que tenerlos..), Iglesias deja claro, en el otro reino del gangsterismo económico, el londinense, que eso de las (inexistentes) luchas sociales no es más que un cuento, que la verdadera motivación ciudadana es “defender el continuo desgaste de la soberanía nacional”. Este tosco y clarificador discurso filibustero de Iglesias desmonta cualquier componente ideológico “marxista” asociado a la formación morada que algunos tolilis (izquierdosos) siguen cantando, tanto que el propio Coletas sentencia que su proyecto no tiene nada que ver con un modelo de “transición al socialismo” o al “marxismo revolucionario”. 

pabloiglesias-israel07092014

Esta foto se me pasó por alto (NO está fotochopeada). Es una visita de Iglesias al Muro de las Lamentaciones el año pasado. Con la excusa de defender a los palestinos de la opresión judía se dio un garbeo para charlar con sus amigos sionistas del Mossad

Ellos (y el clon griego) son herramientas de disidencia controlada (se hacen llamar, cínicamente, ahora, partidos “soberanistas”) creados desde el mismo sistema para dividir y…vencer. A Izquierda Unida, lo estamos viendo, le han dejado fundida pero vamos que no la conoce ni la madre que parió a don Programa-Programa, Julio Anguita, tanto que el pobre Alberto Garzón (qué es más inteligente, menos populachero y mejor formado que el titiritero coletero) está mendigando árnica y agua al  muñeco podemita. Del sorpasso de Pablemos al PPSOEGAL, está por ver…pero es poco factible. Lo importante, en la jugada maestra del sistema que ha dado lugar al actual estado de cosas, era desactivar la rebelión social con un perroflauta podemita, hábil charlatán con capacidad para encapsular el descontento en las calles. Hecho. Y…en Grecia, por otra parte, sucedió exactamente la misma calcamonía: los de Syriza aglutinaron las protestas (más combativas y ruidosas que aquí) pero ahora andan mareando la perdiz con Bruselas y al final pagarán al FMI, contante y sonante, lo que le deben, como benditos trileros que son.

Hace días, en el diario Público (uno de los medios patrocinadores de Podemos) andaban ligeramente nerviosos ante lo que llamaban el Pacto del Oscurantismo que los partidos del régimen castuzeril (PPSOE) y las dos nuevas adquisiciones de la democracia del “Preparao” (PODEMOS – Ciudadanos) estaban intrigando a escondidas, entre bambalinas, en el cuarto trasero o en el reservado del putiferio borbónico. La transparencia de la que tanto había presumido el Coletas, meses atrás, se estaba convirtiendo en las viejas prácticas de toda la vida del neofranquismo “democrático”. En definitiva, cuatro jinetes del apocalipsis estaban conspirando, una vez más, contra el Pueblo. “Pa” no variar…